COP: la larga historia de una cumbre que complica a Chile

(REUTERS)

La COP, o Conferencia de las Partes firmantes del Convenio Marco sobre Cambio Climático, se viene realizando desde 1995. La cita más recordada se realizó en la capital francesa en 2015, donde se alcanzó el llamado Acuerdo de París.


Será el mayor evento internacional organizado por Chile. El más grande “desde el mundial del 62”, escribió en su tuit la ministra de Medio Ambiente Carolina Schmidt al confirmar la semana pasada que la cita se realizará entre el 2 y el 13 de diciembre de este año. Una información que a muchos sorprendió, porque en diciembre del año pasado, cuando se anunció que Chile sería el encargado de organizar el siguiente evento, tras el retiro de Brasil, se aseguró que la cita sería en enero. “En noviembre del próximo año Chile será el país sede de la Cumbre de la Apec y en enero de 2020 seremos sede de la COP25”, dijo entonces el presidente Sebastián Piñera.

En la cancillería chilena había inquietud por la magnitud del evento y su cercanía con otra cita relevante: el APEC. Temían problemas operativos para llevar a cabo ambos encuentros, por eso era importante tener un margen de poco más de un mes entre uno y otro. Además, había inquietud –como queda en evidencia en la carta enviada por la ministra Schmidt a Naciones Unidas- sobre el lugar físico para albergar el evento y los eventuales problemas de alojamiento que podría presentarse para preparar una cita que se estima recibirá cerca de 25 mil personas y 30 jefes de Estado, además de delegaciones de más de 190 países. Pero la ONU desestimó finalmente la solicitud de Chile y descartó retrasar la cita.

Como señala la ministra Schmidt en su carta a la ONU, Chile no ha tenido la posibilidad de preparar la COP “con años de antelación como la mayoría de los anfitriones lo ha hecho”. La decisión de hacerla en Chile se conoció recién en la última cita de diciembre pasado en Polonia y Chile se impuso a otros dos candidatos que se ofrecieron para organizarla tras la renuncia de Brasil: Costa Rica y Alemania. El primero desistió por el costo del evento y el segundo quedó en el camino, porque Bonn, la ciudad Alemania que se había ofrecido a organizar la cita ya la ha albergado en dos ocasiones desde que se iniciaron las cumbres climáticas, también en Alemania en 1995.

La COP es la sigla de Conferencia de las Partes y hace referencia a las partes firmantes de la Convención Marco sobre Cambio Climático, adoptada en 1992 para hacer frente a los efectos del calentamiento global y el control de los gases de efecto invernadero. Las citas comenzaron en 1995 en Berlín y desde entonces se han realizado todos los años. En 1997 en Kioto, Japón, se adoptó el llamado Protocolo de Kioto que estableció la reducción para 2008-2012 de al menos un 5% de las emisiones de gases de efecto invernadero registradas en 1990. El lento avance del protocolo llevó a trabajar a partir de la cumbre de Bali de 2007 en un nuevo acuerdo.

Las esperanzas se pusieron entonces en 2009, en la COP 15, que se realizó en Copenhague, Dinamarca. Con Barack Obama en la Casa Blanca y un duro informe de Naciones Unidas sobre los efectos del cambio climático conocido en marzo de ese año y las repercusiones aún presentes del premio Nobel de la Paz para Al Gore en 2007, el ambiente parecía propicio para alcanzar un acuerdo vinculante y definitivo. Por esos días como recordó hace algunos años el paquistaní Adil Najam, ex miembro del Panel sobre Cambio Climático de Naciones Unidas, a la capital danesa se le decía Hopenhague, en referencia a “hope”, esperanza en inglés. Pero finalmente la cita fracasó.

El mayor éxito alcanzado hasta ahora en las cumbres climáticas se produjo en París, con la firma del llamado Acuerdo de París en 2015, sólo semanas después de los atentados de París que dejaron 137 muertos y que obligaron a reforzar la seguridad y convertir a París en una ciudad blindada. El pacto adoptado por 197 países –y del cual EEUU se retiró tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca- debe entrar en vigor en 2020. En él se acuerda que el aumento de la temperatura media del planeta no debe superar los 2° de aquí a fin de siglo, lo que obliga a los países firmantes a tomar medidas que permitan alcanzar esa meta.

La cumbre que se realizará en Chile y, en la que no sólo participan las delegaciones de los más de 190 países firmantes del pacto, sino también representantes de ONGs y organizaciones de defensa del medio ambiente –lo que agrega complejidad al evento- será la última que se realiza antes de la fecha fijada para la entrada en vigor de las medidas que permitan concretar el Acuerdo de París. En Polonia el año pasado se logró avanzar en los términos del reglamento para llevar a la práctica los compromisos alcanzados en la capital francesa, pero aún quedan puntos pendientes que se espera se resuelvan en Santiago. La necesidad de consenso entre los países miembros, sin embargo, hace complejo avanzar en los acuerdos.

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