Crisis energética: cómo se vive el cierre del estrecho de Ormuz en el mundo
En las regiones más afectadas por la crisis derivada del cierre del estrecho de Ormuz, se han tomado medidas como la reducción de la semana laboral, la implementación del teletrabajo y el término anticipado de los años académicos. En conversación con La Tercera, economistas y expertos energéticos discuten cómo se ha visto afectada la vida cotidiana en el globo.
La vida nocturna en El Cairo ya no es la misma. Desde el sábado pasado, los establecimientos comerciales de todo Egipto deben cerrar sus puertas a las 21:00 para ahorrar energía. A siete mil kilómetros de distancia, en Bangkok, la norma es distinta, pero la intención es similar: en plena transmisión, los conductores del noticiero nacional se sacan las chaquetas de sus ternos y quedan en camisa. Para bajar el consumo de aire acondicionado, se solicitó a los empleados públicos vestir más ligero. A poco más de un mes del inicio de la guerra en Medio Oriente, estas son solo algunas de las postales de la crisis energética que enfrenta el mundo tras el cierre del estrecho de Ormuz.
El impacto es mundial. Con el régimen iraní bloqueando el paso de buques petroleros en el estrecho de Ormuz –el angosto paso marítimo que conecta el golfo Pérsico con el mercado exterior– el comercio internacional se ha visto privado de una quinta parte del crudo y el gas natural licuado del suministro mundial. Con una fuerte alza del precio de combustibles a nivel global, los efectos de la crisis energética ya se están manifestando en la vida cotidiana de las personas.
De acuerdo con Lutz Kilian, vicepresidente del Banco de la Reserva Federal de Dallas y experto en el mercado del crudo, los impactos más inmediatos se han percibido en Asia, a donde se dirige “aproximadamente el 80% del petróleo que fluye a través del estrecho de Ormuz”. En este continente, agrega, “los países más ricos estarán en una mejor posición”, dado que “el petróleo restante se adjudicará al mejor postor”. Sin embargo, añade que, como el precio de los combustibles “se determina en los mercados globales”, el efecto se sentirá en “todos los países”.

La magnitud del fenómeno es tal que la Agencia Internacional de Energía (IEA) lo cataloga como la mayor interrupción de suministro de petróleo en la historia. Según Adi Imsirovic, profesor de Sistemas Energéticos de la Universidad de Oxford y experto asociado al Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), la mejor forma de describir lo que pasará “si la guerra y las pérdidas continúan” es que será “como en el Covid”, en el sentido de que “verás las calles prácticamente vacías, la gente no viajará por negocios y no saldrá de vacaciones”.
Asia atenúa las luces
El 98% del petróleo de Filipinas proviene de Medio Oriente. Por la falta de suministros desde que comenzó la guerra en Irán, el presidente del país declaró un estado de emergencia nacional el 24 de marzo. Según The Guardian, el alza de precios del combustible en el territorio alcanza un 60%. En particular, la falta de combustibles ha golpeado al sector del transporte, la agricultura y la pesca. Y ya se han registrado huelgas de trabajadores afectados por la situación.
De acuerdo con Imsirovic, los países más vulnerables son los que cuentan “con bajo almacenamiento comercial y estratégico” de petróleo. El académico da el ejemplo de India y Pakistán, que cuentan con “un consumo muy alto y un almacenamiento muy bajo”. Según explica, “son países más pobres que no pueden permitirse el lujo de tener grandes reservas de petróleo almacenadas”, por lo que “estarán en serios problemas”. En sintonía con sus palabras, los países del sur y el Sudeste Asiático son los que han tomado las medidas más restrictivas de ahorro energético.
En India, la escasez de combustible para cocinar ha afectado rápidamente a restaurantes, puestos de comida callejeros y hogares. Según Bloomberg, en el país muchas personas se están viendo obligadas “a comprar cilindros de gas para cocinar en el mercado negro y les resulta imposible costear la preparación de alimentos en casa”.
En Tailandia, el primer ministro Anutin Charnvirakul solicitó a los empleados públicos trabajar desde sus casas, priorizar el uso de escaleras por sobre ascensores e incluso cambiar su vestimenta por prendas más ligeras para disminuir el uso de aire acondicionado. Además, en una declaración gubernamental, se anunció que se podrían llegar a tomar medidas como “atenuar la luz de los carteles publicitarios en tiendas, cines y negocios, y cerrar las gasolineras a las 22:00”.
Para ahorrar energía, en Pakistán y Bangladesh se decidió suspender las clases presenciales o adelantar el término de los años académicos. En Sri Lanka, se declaró que los miércoles serán un día feriado para instituciones públicas. En Myanmar, las autoridades decidieron suspender el tránsito de vehículos según matrícula en días alternos.
Según Hugh Daigle, profesor del Departamento de Petróleo e Ingeniería de Geosistemas de la Universidad de Austin en Texas, “los países que no tienen recursos naturales propios que puedan utilizar y que no cuentan con los medios financieros para pagar extra por estas cosas, tendrán que prescindir de ellas”.
“Tendrán que racionar la gasolina, probablemente tendrán que implementar apagones rotativos, donde se interrumpe el suministro eléctrico durante ciertas horas del día. Esto realmente afectará la vida cotidiana de las personas”, añade.
Relativamente bien
Según Imsirovic, las naciones de Asia que “estarán bien, aunque es relativo”, son “los países de la OCDE como Corea del Sur y Japón”, ya que poseen reservas de petróleo para 90 días. China, con 120 días de crudo almacenado, se suma a este grupo. Sin embargo, por la interrupción del suministro de Medio Oriente, estas naciones ya han tomado medidas para resguardar sus combustibles, como dejar de lado las exportaciones de crudo para priorizar su circulación nacional.
De acuerdo con Adrien Simorre, residente de Taiwán e investigador asociado del Instituto Francés de Relaciones Internacionales, “en comparación con otros países de la región, la gente de aquí no está particularmente estresada”, ya que “las autoridades han absorbido en gran medida el aumento de los precios del petróleo”. Además, agrega que el país cuenta con refinerías propias y reservas de crudo para tres meses por el peligro de “una potencial invasión china”.
El problema principal de la isla es el gas natural licuado, explica Simorre, ya que “representa casi la mitad de la generación de electricidad de Taiwán y la isla solo dispone de reservas para poco más de una semana”. Por esto, Taipéi deberá “diversificar sus fuentes de importación, a menudo a un costo mayor”, agrega, lo que probablemente devendrá en “costos más altos de electricidad”.
Según Max Pyziur, director de departamento de la Fundación de Investigación sobre Política Energética (EPRINC) –un think tank energético basado en Washington- aunque se puede seguir extrayendo petróleo de Medio Oriente mediante oleoductos, “no tienes ese lujo con el gas natural licuado, los fertilizantes, el helio ni otros productos similares”.
Entre los efectos que tendrá el desabastecimiento de estos recursos, Pyziur destaca que “el gas natural licuado se utiliza para producir electricidad”, de lo que dependen países como “Japón, Corea, Taiwán, China e India”.
En India, el experto cataloga el problema de “particularmente serio”, ya que el gas no solo se utiliza para generar energía, sino que también para producir fertilizantes importantes para la agricultura. “En un país tan grande y poblado, es especialmente crucial aliviar la falta de suministros”, agrega.
Las bencineras agotadas
En Francia, 900 bencineras agotaron su suministro de al menos un tipo de combustible este miércoles, según informó Bloomberg. Más que un problema de escasez de suministros, informó el ministro de Energía del país, fue un problema logístico. Luego de que una de las mayores empresas distribuidoras de combustibles decidiera extender por unos días un tope de precios autoimpuesto para contener el alza de las gasolinas, la gente acudió en masa a cargar sus vehículos.
Desde Bruselas, para afrontar el alza de precios del combustible, el comisario de Energía de la Comisión Europea, Dan Jørgensen, este martes hizo un llamado a conducir con menos frecuencia, trabajar desde casa “siempre que sea posible”, reducir los límites de velocidad en las autopistas y fomentar el transporte público. El encargado agregó que “aunque la paz llegue mañana, no volveremos a la normalidad en un futuro previsible”, según informó el periódico estadounidense Político.
Las largas filas en las bencineras y el agotamiento de sus reservas no solo han afectado a Europa. En Australia se empezaron a registrar decenas de bencineras vacías a mediados de marzo. De acuerdo con The Guardian, el gobernador del estado de Nuevo Gales del Sur afirmó que “es más difícil abastecer las estaciones petroleras cuando se saca más combustible del esperado en un día cualquiera”. Para los pueblos que solo contaban con una bencinera, esta situación supuso un grave problema.
Para afrontar esta situación, en dos estados de Australia se liberó el pasaje del transporte público, como un incentivo para reducir los autos en las calles, informó BBC. De este modo, trenes, tranvías y buses están a disposición de los pasajeros del país.
La falta de combustibles en bencineras también afectó a Sudáfrica. Días antes de la instauración de una gran alza de precios de las gasolinas, 140 estaciones de servicio agotaron sus suministros, informó Business Insider Africa.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera
Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE












