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El incierto futuro que se espera tras los ataques de EE.UU. e Israel contra Irán

El país se había preparado para la muerte del ayatolá Alí Jamenei, y por eso cuenta con una Asamblea de Expertos compuesta por 88 clérigos conocedores del derecho islámico cuyo único fin es buscar un sucesor. Y, entre las figuras que podrían reemplazar al líder supremo, una de las principales opciones es su hijo Mojtaba.

People gather for a protest against Israel's wave of strikes on Iran in central Tehran on June 13, 2025. Israel hit about 100 targets in Iran on June 13, including nuclear facilities and military command centres and killing senior figures including the armed forces chief and top nuclear scientists. (Photo by ATTA KENARE / AFP) ATTA KENARE

La “Operación Furia Épica” que Estados Unidos e Israel lanzaron contra Irán durante el sábado, y la consiguiente muerte de Alí Jamenei, podría tener consecuencias que la Casa Blanca no prevé. Aunque Trump siempre llamó al derrocamiento del régimen, diversos analistas han determinado que las pretensiones del líder republicano podrían ser más complejas de conseguir que lanzando una operación militar a gran escala. Debido a que la muerte del líder supremo no significa un colapso del régimen.

De acuerdo con un reciente informe del think tank Council of Foreign Affairs, entre el abanico de escenarios posibles está una búsqueda infructífera de un cambio de régimen en el país, y el ascenso al poder de la clase militar, más represiva y autoritaria que la clase clerical que dirige actualmente.

Ponerle un punto final a la administración del ayatolá Jamenei era la opción que apoyó el líder de los republicanos en el Senado, John Thune, en una declaración de prensa este jueves. Trump en su discurso del estado de la Unión, también afirmó que nunca permitirá “que el principal patrocinador de terrorismo del mundo tenga un arma nuclear”. Durante los ataques se señaló que habían muerto altos líderes del régimen, pero considerando que la estructura de poder en Irán es horizontal, no existía claridad sobre qué ocurriría en la República Islámica.

A 36 años de la llegada al poder del líder supremo Alí Jamenei, la desmantelación de su gobierno podría tener consecuencias que la Casa Blanca no prevé, afirma The Economist. La revista británica afirma que la disolución de Yugoslavia en los 90, la invasión de Iraq en 2003 y la guerra civil de Siria son algunos de los ejemplos de “lo difícil que es derribar décadas de represión sin causar un derramamiento de sangre masivo”.

Por otro lado, la infraestructura de la administración iraní podría complicar el enfoque de los ataques dirigidos de Estados Unidos. Por más que puedan destruir cualquier objetivo que se planteen, apunta el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Chicago, Robert Pape, a través de su cuenta de Substack, la historia señala que apuntar y disparar con precisión no es suficiente para conseguir fines políticos.

Cuando Kosovo era parte de Yugoslavia y las fuerzas separatistas albanokosovares se enfrentaban contra el ejército de Serbia en 1999, señala Pape, la OTAN lanzó misiles contra 51 objetivos en el territorio del país y destruyó cada uno de ellos. Sin embargo, la consecuencia inmediata de la operación fue un escalamiento de la violencia en la zona y cientos de miles de habitantes del territorio fueron desplazados de sus hogares antes de que Yugoslavia se disolviera.

Una manifestante incendia una foto del ayatolá Jamenei.

Por otro lado, según un reporte del Council of Foreign Affairs, un think tank basado en Nueva York, “por décadas, la República Islámica de Irán ha buscado asegurar su durabilidad al planificar la muerte o incapacitación de Jamenei”. El país cuenta con un plan de acción detallado en el caso de su fallecimiento; una estrategia que incluso está fraguada en su Constitución. Una situación que se volvió a activar en las semanas previas al ataque.

El país ya cuenta con una Asamblea de Expertos cuyo único objetivo es elegir al próximo líder supremo de Irán, por lo que la muerte de Jamenei no implica un caos en ese sentido. De acuerdo al think thank, el presidente Ebrahaim Raisi era considerado el mejor candidato a la sucesión de Jamenei, hasta que su muerte en un accidente de helicóptero en 2024 abrió el abanico de posibilidades.

Ante el fallecimiento de Raisi, Mojtaba Jamenei, el segundo hijo del líder supremo, es la opción más predominante para ocupar el cargo de ayatolá ante la hipotética muerte de su padre, se declara en el informe de Foreign Affairs. Sin embargo, su falta de experiencia podría disuadir a la asamblea eleccionaria de 88 juristas del derecho islámico. Por otra parte, se ha reportado que el ayatolá actual ya asignó a tres posibles candidatos, que deberán ser evaluados por el comité de sucesión islámico en caso de que se requiera.

El nuevo mandatario, afirma la Constitución del país, contaría con todas las facultades del actual ayatolá y tendría la capacidad inmediata para tomar decisiones ejecutivas tras su designación. Aunque también existe la posibilidad de que la asamblea decida establecer un consejo que lidere el país, agrega el think tank, lo que haría de la estructura del régimen un aparato aún más horizontal de lo que ya es.

¿El fin de los ayatolás?

Exiliado hace casi medio siglo en Estados Unidos, Reza Pahlavi, el hijo del último sha del país -que era la autoridad principal en el modelo de gobierno anterior a la Revolución Islámica de 1979- incita constantemente a los iraníes a salir a las calles a manifestarse en contra del régimen de Jamenei.

Foto: X (Twitter)

En las protestas a lo largo de Irán durante enero, Pahlavi intentó ponerse al centro de la discusión. Y aunque su nombre se escuchó en algunos cánticos de los manifestantes, afirman analistas consultados por The New York Times, no es fácil medir el apoyo con que cuenta en el país.

Las opciones al régimen clerical islamista de los ayatolás son escasas. Sin embargo, si los ataques estadounidenses lograran efectivamente desmantelar el gobierno de Jamenei, afirma Foreign Affairs, esto probablemente significaría grandes luchas internas por el control del país.

Y para llegar a ese punto, afirma el think tank, Estados Unidos o Israel tendrían que desplegar un ataque masivo contra los líderes políticos y militares del país, lo que aceleraría un “ciclo de crisis internas, disturbios y caídas de autoridades”.

Según Pahlavi, en una entrevista con Fox este jueves, “el régimen está a punto de colapsar” debido a las sanciones económicas y a los disturbios sociales. Desde su punto de vista, “hay que empujar al régimen al abismo, porque está en camino hacia abajo, y no volver a lanzarle otro salvavidas”.

Minorías étnicas como los kurdos o baluchis podrían buscar aumentar su influencia en la escena política del país, lo que aumentaría el caos y la violencia en las calles, agrega The Economist. Sin embargo, ninguna oposición al régimen de Jamenei cuenta con el apoyo de las Fuerzas Armadas de la República Islámica de Irán o la Guardia Revolucionaria de Irán.

Un ascenso militar

Otra de las alternativas en un contexto de transición del poder, agrega el informe de Foreign Affairs, es que los aparatos de seguridad estatal asciendan al poder marcando un giro hacia una derecha más represiva y autoritaria que el régimen de Jamenei.

En las protestas de enero, las fuerzas militares se posicionaron como el único actor capaz de mantener el poder de los dirigentes clericales del país, agrega el think tank. En ese momento, su represión contra las manifestaciones del pueblo iraní concluyó con más de 30 mil ciudadanos muertos, afirmaron servicios de salud locales consultados por la revista Time.

De acuerdo con el historiador Arash Azizi, en una entrevista con NPR, la Guardia Revolucionaria de Irán fue creada como una entidad con un grado de autonomía política del régimen y la Constitución del país. Además, según Azizi, la agrupación controla el 50% de la economía del país y sobrepasan el poder del ejército nacional.

Según Foreign Affairs, si la integridad del ayatolá Jamenei se ve comprometida, tal como habría ocurrido, las fuerzas militares del país podrían dejar atrás las “pretensiones de legitimidad religiosa” en pos de un liderazgo en base a las armas.

En este modelo de gobierno, Mojtaba Jamenei -el hijo del actual ayatolá- podría erigirse como una figura central por su cercanía con los aparatos de inteligencia del país, concluye el informe.

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