Por Bastián DíazElecciones en Hungría: Viktor Orbán frente a la posibilidad de perder el poder por primera vez en 16 años
La gran “piedra en el zapato” de la Unión Europea podría salir del gobierno. Las legislativas de este 12 de abril se viven como un referéndum sobre el primer ministro, mientras el gobernante intenta enmarcarlo como un duelo entre Hungría y Ucrania.

Después de 16 años, la oposición por fin cultiva algo de esperanza en Hungría, donde tendrán lugar las elecciones legislativas este 12 de abril. Las encuestas sugieren que Péter Magyar, el líder del partido de oposición de centroderecha Tisza, podría terminar con el largo reinado del primer ministro Viktor Orbán. De este modo, se destronaría al líder europeo más cercano al Kremlin, aquel que ha bloqueado en distintas ocasiones los intentos de la Unión Europea de apoyar a Ucrania.
El gobernante de extrema derecha, que se ha hecho conocido por sus políticas antimigrantes y anti LGBT, se ha visto envuelto en escándalos estas semanas y, de hecho, se supo que algunos de sus altos colaboradores “espiaban para Rusia” en Bruselas. En tanto, los carteles de su partido, el Fidesz, ponen a Orbán en un duelo contra Volodymyr Zelensky.

Una grabación de audio publicada el martes 31 de marzo revela una estrecha colaboración entre Budapest y Moscú para levantar las sanciones europeas contra Rusia. El medio de investigación ruso The Insider, con sede en Letonia, publicó una conversación telefónica en la que “el ministro de Asuntos Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, muestra deferencia hacia su homólogo ruso, Sergey Lavrov, al hablar de las sanciones impuestas a nivel europeo en represalia por la invasión de Ucrania”.
El extracto publicado indica que “Szijjártó actuó en nombre del Kremlin, en particular presionando para que se eliminara de las listas negras de la UE a los oligarcas sancionados, incluida la hermana del multimillonario Alisher Ousmanov”, señala The Insider.
No contento con este escándalo, también se supo que los servicios de inteligencia húngaros supuestamente intentaron hackear el sistema informático del partido Tisza del líder opositor Péter Magyar, con el fin de paralizar a la colectividad y perjudicar sus posibilidades en las elecciones. “¡Este escándalo de Orbángate recuerda a los peores momentos de la era comunista! ¡Es incluso peor que el Watergate!”, declaró Magyar en un mitin electoral.

A primera vista, Magyar y su partido tienen todas las de ganar. Según una encuesta realizada por Median entre el 17 y el 20 de marzo, Tisza mantiene una cómoda ventaja con el 58% del voto estimado entre los votantes indecisos, frente al 35% de Fidesz, cuyo apoyo se mantiene estancado. Median también pronostica una alta participación electoral: el 89% de los encuestados afirmó que votaría, en comparación con el 70% en 2022. Esta cifra es bastante favorable a la oposición.
Pero si bien es evidente que los húngaros “esperan” un cambio, pocos se atreven a creer en una victoria: en la oposición todos recuerdan la decepción de las elecciones de 2022, y prevén un final de campaña reñido, en el que el partido ultraconservador no cederá el poder sin una lucha a ultranza. “En Hungría, caminamos sobre cáscaras de huevo”, comenta Ambre Bruneteau, candidata a doctora en ciencias políticas en la Universidad París 1 Panthéon-Sorbonne. “Nunca se sabe lo que puede pasar”.
Esta cautela también se debe a una realidad más estructural: en Hungría, el sistema electoral de mayoría mixta se considera muy favorable al partido Fidesz de Viktor Orbán. “La nueva ley electoral aprobada por el gobierno en 2011 incluye elementos que favorecen al partido gobernante, elementos que favorecen a los partidos mayoritarios y, finalmente, elementos que favorecen específicamente a Fidesz”, explica el politólogo Richard Szentpéteri Nagy. “Para Fidesz, por lo tanto, existen tres maneras en que el sistema funciona a su favor”, añade.
Al respecto, Radio Francia Internacional (RFI) detalla: “Además de estas ventajas, Fidesz no compite en igualdad de condiciones con los demás partidos: el partido gobernante controla gran parte de los medios de comunicación y no duda en mezclar recursos estatales con los del propio partido, como se señala en un informe de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). De este modo, los espacios publicitarios se han llenado de carteles con un tono agresivo que refleja la retórica política de Fidesz, interfiriendo en la campaña electoral”.

Si bien Tisza pertenece al Partido Popular Europeo de centroderecha, el apoyo a un cambio de gobierno se extiende más allá de las fuerzas políticas de derecha. Péter Magyar ha encontrado respaldo entre los legisladores de izquierda, a pesar de que estos se oponen a la mayoría de sus posturas en materia de medio ambiente, inmigración y derechos LGBTQ+.
El rápido ascenso de Péter Magyar en las encuestas ha provocado un desplome del apoyo a otros partidos de la oposición en Hungría, que durante años habían sido la principal alternativa política a Viktor Orbán.
El Partido Socialista Húngaro (MSZP) y Momentum se han retirado de la campaña, aconsejando a sus simpatizantes que voten por el candidato de la oposición más fuerte en cada distrito, generalmente un miembro de Tisza.
Ucrania es el eje central de la campaña, y Viktor Orbán se esfuerza por capitalizar la antipatía popular hacia el gran vecino de Hungría. En cada intervención, el primer ministro redobla sus esfuerzos para presentar a Péter Magyar como proucraniano.
En este contexto, Orbán asegura que una victoria de su oponente arrastraría a Hungría a una guerra con Rusia y desviaría fondos a Ucrania, a la que califica de corrupta, al tiempo que acusa a Kiev de intentar derrocarlo.
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