Aós, el psicólogo capuchino que aterriza en Santiago

El Papa aceptó la renuncia del cardenal Ezzati y designó como administrador apostólico al español, de 73 años y 35 en Chile.


“Mejor corrámonos a la sombra, mire que aquí se me quema la pelá”, pidió ayer el obispo Celestino Aós, en Copiapó, cerca de las 11.30 horas, al pequeño enjambre de periodistas que lo rodeaba.

Era su primer punto de prensa, luego de que la Nunciatura Apostólica informara, de madrugada, que el Papa Francisco lo había designado como nuevo administrador apostólico de Santiago. En rigor, no es el sucesor del cardenal Ricardo Ezzati, arzobispo con todas las de la ley, sino más bien su reemplazante a tiempo indefinido, en espera del definitivo.

Fueron 805 días los que el Pontífice se tomó para designar a la nueva autoridad de la Iglesia capitalina. El 7 de enero de 2017, Ezzati presentó su primera renuncia a Roma, justo cuando cumplió 75 años, el tope etario que el Código Canónico establece para que los obispos dejen su cargo. Lo volvió a hacer el 18 de mayo del año pasado, cuando la Conferencia Episcopal completa de Chile fue citada al Vaticano, producto de la crisis de abusos y del Informe Scicluna, y los 34 prelados pusieron sus cargos a disposición del Papa.

En esta “segunda etapa” pasaron 310 días, en los cuales el Pontífice les aceptó la renuncia a siete obispos. El octavo, el de ayer, era el más esperado.

Tres interrogantes se abren de inmediato: quién es Celestino Aós Braco, por qué fue el elegido y quiénes quedaron en el camino.

Para una arquidiócesis en crisis, que ha sufrido tres casos emblemáticos sobre abusos (Karadima, Cristián Precht y Óscar Muñoz), los “candidatos” que más sonaban eran los arzobispos Fernando Chomali (Concepción) y René Rebolledo (La Serena), además de un posible extranjero. Había una innegable tensión acumulada. La controversia, incluso, alcanzó ribetes políticos. De hecho, la ministra vocera de gobierno, Cecilia Pérez, aseguró ayer que la aceptada renuncia de Ezzati era una “señal positiva” y que ahora “comienza una nueva etapa”.

El Papa optó por un sacerdote de 73 años, de la orden de los Frailes Menores Capuchinos, obispo desde hace solo cinco, español, oriundo de Navarra, psicólogo, con experiencia en la justicia eclesiástica y quien vive en Chile desde 1983. Y otro detalle: su independencia. El prelado es querido en el Episcopado, pero no forma parte del círculo más cercano al cardenal Ezzati.

“Como todos los días, me levanté a las 6.30, recé en la capilla y tomé desayuno: café con leche, tostadas y algo de cecina”, contó Aós en Copiapó, desde donde anoche llegó a Santiago. “Trataré de hacer mi parte”, dijo en Pudahuel.

Durante la mañana se difundió el mensaje de saludo a su nueva comunidad, en el que pidió que “me tengan paciencia y me enseñen a vivir como santiaguino de Santiago”. También saludó a las “víctimas de la violencia y de los abusos de parte de los clérigos”.

Ayer vestía una túnica café y un lazo franciscano a la cintura. “Este traje me lo hizo una monja, no recuerdo hace cuánto, es el que usamos los capuchinos”. Es su atuendo desde que tenía 10 años, cuando entró a la orden. En su pecho destaca siempre una gran cruz de plata. “La compré en algún lugar que tampoco recuerdo, es la cruz que lleva el Papa, pero no es la original, esa me la robaron y no diré dónde”, dijo riendo. También recordó que sus peores momentos en la Iglesia de Atacama los vivió con los aluviones de 2015 y 2017: “Afloró lo mejor y peor de la gente”, dijo, sincero.

¿Por qué él? Algunos ven una personalidad fuerte -de trato a veces incluso brusco capaz de implementar cambios. Héctor Campos, exprovincial en Chile de los Capuchinos, opinó que “es un hombre sereno, cercano. Tiene una mirada muy positiva del clero y crítica ante los abusos (…); el Papa ha visto que en una etapa de transición él podría hacer este proceso a la búsqueda del que sería ya titular”.

En Valparaíso, un grupo de denunciantes del expulsado sacerdote Jaime da Fonseca no quedó conforme con su rol como promotor de justicia.
Para Alejandro Álvarez, canonista de Voces Católicas, “es un obispo con características relevantes para la grave crisis que atraviesa la Iglesia de Santiago. Tiene experiencia en justicia eclesiástica, lo que le da mucha sensibilidad por la búsqueda de la verdad”.

 

Vaticanista: “La decisión era justa”

“Era justa y absolutamente necesaria la decisión del Pontífice. Creo que tardó tanto, porque el Papa esperó que saliera todo lo malo acumulado en la arquidiócesis, para entregársela más o menos limpia al sucesor de Ezzati”, afirmó el vaticanista español y director del portal Religión Digital, José Manuel Vidal.

Para el experto, “el sistema de poder y de encubrimiento fue algo generalizado en todas las diócesis de Chile y en todos los escalafones del estamento clerical. Por eso, la limpieza no ha terminado. Acabar con esto llevará tiempo y, para conseguirlo, al Papa no le temblará el pulso para aceptar la renuncia de otros obispos”.


La nueva figura que se toma la Iglesia de Chile

* Administrador apostólico

La Conferencia Episcopal señala que “un administrador apostólico es un obispo o presbítero nombrado por el Papa para administrar una diócesis que se encuentra en situación de sede vacante, sin su obispo o arzobispo residencial”. Valeria López, abogada canonista y vocera de Voces Católicas, añade que “tiene casi los mismos derechos y obligaciones de un obispo residente, pero su cargo es temporal y no ejerce su potestad en nombre propio, sino que es vicario, es decir, ejerce su autoridad en nombre del Papa”.

* Composición del episcopado

Luego de que el 18 de mayo del año pasado todos los obispos le presentaran su renuncia al Papa Francisco, este ha aceptado ocho y en todas esas diócesis ha nombrado administradores apostólicos, no obispos definitivos. O sea, de las 27 jurisdicciones eclesiásticas del país, nueve aparecen como sedes vacantes a cargo de administradores apostólicos: San Felipe, Valparaíso, Santiago, Rancagua, Talca, Chillán, Osorno y Puerto Montt, además de Valdivia, que estaba en esta situación desde antes de la crisis.



Arzobispos de Santiago

Manuel Vicuña L. Arzobispo 1840-1843

José Eyzaguirre A. Arzobispo 1844-1845

Rafael Valdivieso Z. Arzobispo 1847-1878

Mariano Casanova C. Arzobispo 1886-1908

Juan González E. Arzobispo 1908-1918

Crescente Errázuriz V. Arzobispo 1918-1931

José Campillo I. Arzobispo 1931-1939

José María Caro Arzb. cardenal 1939-1958

Emilio Tagle C. Adm. Apostólico 1958-1961

Raúl Silva H. Arzb. cardenal 1961-1983

Juan Fco. Fresno Arzb. cardenal 1983-1989

Carlos Oviedo C. Arzb. cardenal 1990-1998

Sergio Valech A. Adm Apostólico 1998

Fco. Javier Errázuriz Arzb. cardenal 1998-2010

Ricardo Ezzati A. Arzb. cardenal 2010-2019

Celestino Aós B. Adm. Apostólico 2019-en el cargo


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