Histórico

Ciudad de Epecuén, la Atlántida de Argentina que estuvo 25 años bajo el agua

Una serie de fotografías muestran una antigua ciudad del sur de la provincia de Buenos Aires que estuvo sumergida desde 1985 tras una inundación provocada por largas lluvias.

Durante 25 años Epecuén, ciudad Argentina cercana a Buenos Aires, estuvo sumergida bajo el agua tras una inundación provocada por un largo período de lluvias el 10 de noviembre de 1985, pero ahora los vestigios de aquella ciudad han quedado al descubierto gracias a que desde 2009 el nivel del agua ha ido bajando.

Un reportaje fotográfico del Daily Mail cuenta que la ciudad estaba compuesta por 1.500 habitantes, los que apenas tuvieron tiempo de recoger sus pertenencias y huir de la gran inundación que se formó por el desborde del lago Epecuén dejando la ciudad sumergida.

La ciudad tenía 280 empresas, incluidas casas de campo, casas de huéspedes, hoteles y empresas, centradas en el turismo.

Norma Berg, una antigua residente de Epecuén contó a AFP, que sus mascotas huyeron días antes de la inundación. "Creo que mis mascotas podían sentir que el agua estaba llegando", dijo la mujer de 48 años.

En la actualidad existe un sólo residente en la zona, Pablo Novak, de 81 años de edad. "Unos cuatro o cinco años después del diluvio, cuando el nivel del agua era alto, nadie vino por aquí en absoluto", explicó Novak.

Ahora, con la baja en el nivel del agua han llegado personas para restaurar y reciclar algunos objetos que han salido a la luz.

Se dice que el lago tiene poderes terapéuticos y que tiene un nivel de salinidad sólo superado por el Mar Muerto.

Una leyenda local sostiene que el lago fue formado por las lágrimas de un hombre llorando por su amada.

Lluvias de 1985 terminaron por sumergir la ciudad de Epecuén, Argentina.

Un hombre compara con una foto cómo era una calle de Epecuén antes de la inundación.

Restos de botellas.

Restos de la lavandería de un edificio en Epecuén.

Las aguas del lago Epecuén eran reconocidas por sus propiedades terapéuticas.

Restos oxidados de camas.

Don Pedro Novak es el único habitante de Epecuén.

Una tumba al descubierto.

Árboles muertos. 

Aunque el agua descendió naturalmente, el pueblo nunca fue reconstruido.

Norma Berg, de 48 años, muestra los restos de su casa.

Una vista aérea del pueblo de Carhué, cercano a Epecuén.

Una tumba dañada en el cementerio de Carhué. 

El antiguo matadero de la ciudad.

Árboles muertos al anochecer.

El lago salado dejó su marca en todo lo que estuvo sumergido.

Un auto abandonado, grafica cómo las 1.500 personas del pueblo tuvieron que huir.

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