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Roberto Sánchez, el candidato de izquierda que busca repetir el triunfo de Pedro Castillo y llegar a la Presidencia en Perú

El aspirante de Juntos por el Perú se impuso en la primera vuelta en las regiones andinas, las mismas que le dieron el triunfo a Castillo en 2021. “Ha llegado el momento de la verdadera refundación de la patria”, ha dicho.

El candidato presidencial Roberto Sánchez de Juntos por el Perú emite su voto en la I.E María Reiche del distrito de San Borja durante la jornada de las Elecciones Generales 2026. Foto: Agencia Andina

A más de un mes de que se realizaran las elecciones presidenciales en Perú, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) finalmente confirmó el viernes que el candidato presidencial de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, enfrentará a la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, en la segunda vuelta del 7 de junio próximo.

Ambos candidatos ganaron en 11 regiones cada uno. Mientras Fujimori se impuso en las provincias costeras, el aspirante izquierdista lo hizo en las regiones andinas. Los sondeos de cara al balotaje les dan un empate técnico a los dos.

“Ha llegado el momento de la verdadera refundación de la patria: una patria soberana, justa y construida desde las bases del pueblo peruano”, ha dicho el candidato de Juntos por el Perú. Sánchez conquistó al electorado definiéndose como el “candidato presidencial castillista”. Usando el clásico sombrero blanco campesino del exmandatario Pedro Castillo, busca reivindicar la figura del profesor rural que gobernó el país entre 2021 y 2022 y que hoy permanece preso tras ser condenado por conspiración para la rebelión, cargo que rechaza.

En esa línea, una de las promesas centrales de su campaña es liberar a Castillo, quien -a su juicio- es una víctima de un “complot golpista”, además de recuperar el gobierno “para el pueblo” y crear una nueva Constitución.

Al igual que ocurrió con Castillo en las elecciones de 2021, Sánchez se vio rezagado en las encuestas de cara a la primera vuelta. Sin embargo, concentró los votos necesarios en poco tiempo, beneficiándose del fragmentado electorado peruano. De hecho, logró ganar el respaldo de algunos de los sectores que llevaron a Castillo a la presidencia, sobre todo en el sur del país, el más golpeado por la violencia en la represión de las protestas que siguieron a la caída del expresidente y donde está muy extendido el resentimiento hacia los políticos de Lima.

“El escenario es algo similar al escenario del 2021, de extrema polarización entre la derecha y la izquierda, pero no solo es una polarización ideológica, sino más que eso. Es un clivaje entre Lima y las regiones. Y entre Lima y lo que representa, con una mayoría de población más cercana a los servicios centralizados del Estado, a agua potable, a otros requerimientos indispensables, frente a regiones con mayores problemas de conectividad, de educación, de salud”, dijo a La Tercera el periodista y analista peruano Fernando Vivas.

“Y ese clivaje fue fundamental para el triunfo de Castillo. Y veremos si le alcanza a su sucesor, Roberto Sánchez, que no tiene el perfil de Castillo, pero se ha puesto su simbólico sombrero. Y el electorado de Castillo lo ha entendido porque ha votado por él”, añadió.

Preocupación económica

Su postura es la que genera el mayor nivel de alerta en los mercados financieros. Conocida es su discrepancia con Julio Velarde, el presidente del Banco Central del país, quien ha logrado mantener contenida la inflación y es considerado como el verdadero mandatario del país.

En ese sentido, recientemente señaló que iba a mantener la autonomía del Banco Central, aunque persiste en sus críticas a Velarde. Dijo que no tiene inconveniente en sentarse a dialogar con él para expresarle tres discrepancias. “A mí no me alegra una macroeconomía feliz si yo veo una microeconomía de desprotección. Yo quiero coherencia. Establezcamos más coherencia”, añadió.

Nacido en 1969 en Huaral, una localidad eminentemente agrícola a unos 80 kilómetros de Lima, Sánchez estudió Psicología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y ejerció como psicoterapeuta individual y grupal en la década de 1990. Tiene experiencia en la gestión pública administrativa en el Ministerio de Salud y otras áreas del gobierno peruano, al igual que como consultor privado.

En el terreno político, fue responsable de Turismo y Comercio Exterior durante el gobierno de Castillo, siendo el único ministro que sobrevivió a sus constantes cambios de gabinete.

“Es de una izquierda más moderada y adornada, pero está cumpliendo en sus promesas una agenda de una izquierda ultramontana no radical. Cuando él fue congresista, entró con su propio partido Juntos por el Perú, pero se aliaron con Castillo para la segunda vuelta en el 2021 y él fue ministro todo el tiempo que estuvo Castillo. Cuando fue ministro, fue colaborador con el empresariado de su ministerio, y la clientela de ese ministerio son básicamente empresarios de turismo, exportadores y pesqueros no exportadores y empresarios del rubro de restaurantes, que es importante. Y se llevó muy bien con el empresariado, demostró ser de esos izquierdistas que se postulan muy de izquierda y gobiernan muy de derecha, que es algo muy común en América Latina”, indicó Vivas.

“En cambio, ahora está mostrando su rostro más radical. Pero no me extrañaría que si logra la presidencia venciendo a Keiko Fujimori termine siendo cooptado por el mercantilismo nacional”, añadió.

El camino de Sánchez al balotaje no está libre de sombras. Recientemente se vio involucrado en una controversia con Chile, luego de que Antauro Humala -líder del etnocacerismo que dice respaldar a Juntos por el Perú- afirmó que había que recuperar Arica y Tarapacá por la fuerza. Declaraciones de las que Sánchez se desmarcó inmediatamente y señaló que no corresponden a su programa.

Por otro lado, el Poder Judicial emitirá un auto de enjuiciamiento en contra de Sánchez por un presunto desvío de fondos del partido Juntos por el Perú. Un informe señala que el candidato habría transferido 280.000 soles de aportes partidarios a cuentas personales propias y de su hermano William Sánchez durante las elecciones regionales de 2018 y las congresales de 2020.

La Fiscalía le atribuye el delito de falsa declaración ante el órgano electoral, luego de que en segunda instancia se suprimiera la imputación por fraude en la administración de persona jurídica.

El Ministerio Público sostiene que existen “elementos suficientes” para pasar a juicio oral. La audiencia virtual está fijada para el 27 de mayo, apenas días antes del balotaje del 7 de junio. Sánchez, por su parte, niega las acusaciones en su contra.

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