Fiesta mechona convoca a 15 mil universitarios en playa de Ritoque
<p>Equipados con hieleras, parrillas para asados y una provisión no menor de alcohol, estudiantes de todos los planteles de la región se instalaron en el sector Punta Piedra.</p>
Son las tres de la tarde y un tren de carga de la empresa Pacífico Sur transita lentamente por un costado de la Playa Ritoque. Al llegar al sector Punta Piedra, la pesada máquina se detiene abruptamente y comienza a dar fuertes bocinazos de alerta: más de 15 mil universitarios se encuentran instalados en ese lugar, y al menos unos 150 ya han trepado sobre los vagones.
"Fue peligroso, porque en un momento el tren partió para irse y todos seguían allí arriba, se fueron descolgando de a poco. Algunos incluso corrían y saltaban entre los vagones. Si uno se hubiese caído habría sido grave, les podría haber pasado cualquier cosa", relató la estudiante de la Universidad Católica de Valparaíso, Carolina Marín.
Ese fue uno de los episodios que se vivieron ayer en la tradicional fiesta de bienvenida mechona que organizaron las federaciones de las universidades Católica de Valparaíso (UCV) y de Valparaíso (UV), pero que en la práctica convocó a todos los planteles privados y tradicionales de la V Región. La celebración no fue autorizada y contaba con el rechazo de la Armada, la Municipalidad de Quintero y Gobernación Provincial.
"Hice un llamado a los padres, para que no permitan que sus hijos participen en algo como esto, que no tiene ningún permiso. Ellos arrendaron un terreno privado, pero que tiene salida al mar y eso es peligroso, porque pueden sufrir accidentes, y porque hay un consumo desmedido de alcohol y drogas", dijo el edil de Quintero, José Varas.
La advertencia hizo poco eco, pues ya desde las 11 de la mañana y bajo una densa neblina, pequeños grupos de jóvenes formaban círculos en la arena, algunos de ellos acompañados de abundante provisión de cerveza, ron y vino.
La mayoría se trasladó a bordo de buses de locomoción colectiva que, a sabiendas de la fiesta, se apostaron en las casas centrales de los planteles para acarrear a los estudiantes a cambio de un pasaje de 500 hasta mil pesos.
Cerca de las 16.00 el grupo ya abarcaba más de un kilómetro a la redonda en la playa. A su alrededor, más de 50 automóviles transformaron sus puertas traseras en improvisados quioscos que vendían desde completos, empanadas y choripán, hasta melones para mezclar con vino. Pero no se trataba solo de vendedores ambulantes, pues en su mayoría eran los propios universitarios que realizaron improvisados negocios para ganar dinero.
"El año pasado vimos que algunos lo hacían y nos pusimos de acuerdo. Nos ha ido bien, especialmente con la venta de cerveza", explicó un grupo de estudiantes de la Universidad Viña del Mar.
A esa hora y pese al apoyo de carabineros, la ruta hacia la playa colapsaba y los automóviles formaban una hilera de casi cuatro kilómetros entre Concón y Ritoque, con esperas de hasta 45 minutos. Cansados de la demora, los universitarios bajaban a medio camino y hacían el resto a pie, cargando parrillas, hieleras y botellas, mientras Carabineros y la Armada patrullaban por aire y tierra. "Hay gente que ha hecho críticas, pero en nuestras fiestas nunca ha pasado nada. Nosotros arrendamos este lugar e incluso pagamos para que una empresa haga el aseo cuando termine todo", explicó Marcelo Marín, de la Federación de Estudiantes de la UCV.
En tanto, en Cartagena se congregaron más de 4 mil alumnos de la Usach. Sólo hubo riñas menores y ebrios auxiliados por sus compañeros.
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