Histórico

Las Marcianitas vuelven a casa

A días de los 10 años del título mundial de 2006, en Santiago, y con tres jugadoras del plantel ganador, las chilenas del hockey patín volverán a jugar un certamen planetario en calidad de locales.

Rodrigo Quintanilla es casi un padre para las seleccionadas de hockey patín, pero algunos minutos observándolo en un entrenamiento dan la impresión de que sus hijos predilectos son la pista del Estadio Nacional y el nuevo camarín del local. Al borde de la cancha el entrenador grita una y otra vez a las Marcianitas con semblante de pocos amigos, pero relaja las cuerdas vocales al mostrar esos recintos como bienes obtenidos con mucho sudor.

Eso sí, cuando cuenta cómo surgieron esas construcciones, comprueba que (por supuesto) sus dirigidas son más valiosas que cualquier inmueble. Y que les grita con cariño. “Esto no existía. Nada, nada, nada. Después del título mundial de 2006 se construyó la pista, el techo... Los camarines fueron una promesa del 2014, después del tercer lugar en el Mundial de ese año, y se inaugurarán pronto. ¿Y cuál es el orgullo mío? Que obtuvimos esto a través de victorias. Por eso nos matamos, porque sabemos que hay que ganar para conseguir cosas”, cuenta. Casi una década después el certamen planetario vuelve este sábado a Chile, en Iquique. ¿Y quién sabe si surge otra obra tras el resultado final?

El deporte de las Marcianitas es ruidoso, pero su preparación para el desenlace glorioso del 7 de octubre de 2006 fue tan silenciosa como sorpresivo fue el triunfo. A casi diez años exactos, el apodo de las jugadoras es como una marca y la selección argentina rechazó enfrentarlas en su preparación para la cita en el norte del país.

“Ganamos acá la Copa de las Naciones en el año pasado tras vencer a la selección de San Juan (Argentina) e invitamos el equipo nacional a jugar. Nos dieron varias excusas. Pienso que no quisieron jugar contra nosotros por la posibilidad de que estuviéramos muy al nivel de ellas y una derrota les generara un problema anímico”, sostiene Quintanilla. Al parecer, los trasandinos también ven la fortaleza de la versión 2016 de las Marcianitas.

“Hace 10 años era todo nuevo, nos sorprendimos a nosotros y a todo el mundo. Y recién después de 2014 algunas jugadoras han podido recibir la beca Proddar. Antes nos preocupábamos de si íbamos o no a un Mundial por un tema de plata, y ahora ya no. Tras una gira en España que hicimos en junio, quieren dejar dos chicas en el equipo Liceo de La Coruña, dos en el Reus y otra en el Sant Cugat. O sea, cinco jugadoras aparte de las que ya tenemos allá”, agrega el adiestrador. En la selección chilena, marcan presencia en el hockey patín español (uno de los más poderosos del mundo) la arquera Fernanda Hidalgo (18) y la delantera Catalina Flores (17), compañeras en el Club Las Rozas, y la atacante Francisca Puertas (28), jugadora del Sferic Terrassa.

Pero las comparaciones no se limitan a la época del título. Antes de la edición anterior, realizada en 2014, el mentor del equipo manifestó su preocupación con las bajas de jugadoras que ingresan a la universidad. Sin embargo, esta vez la nómina salió bien parada. De las 10 seleccionadas, sólo una debutará en un Mundial: la arquera Fernanda Tapia (20).

“Es más potente aún hacerlo con mi tía Alexa. Ella fue mi entrenadora, estamos las dos en el club Estudiantil San Miguel y, como es defensa, ahora me resguarda en la selección también”, sostiene la guardameta. Y agrega: “En  el plantel hemos podido conciliar entrenamientos y la universidad. Yo congelé mis estudios de Ingeniería en Prevención de Riesgos, pero no por el hockey, sino porque no me gustó la carrera. Tengo compañeras cursando Sociología, Ingeniería, y que lo hacen bien”.

La delantera Francisca Donoso (21) retomará Kinesiología tras dos años jugando en España y cuenta que se entrena “tres días a la semana con la selección”. “Es complicado acomodar”, dice, “pero ahora es mucho menos frecuente que se deje el hockey patín para estudiar”. La defensa y estudiante de Ingeniería Civil en Minas Carolina Zúñiga (20) se cambió de la Usach a la Universidad Andrés Bello porque su ex casa de estudios no le daba facilidades para entrenar. Ahora, volverá a un Mundial tras quedar fuera de la cita anterior.

“Si se compara este equipo con el de 2006, antes teníamos un grupo bastante inexperto. Y en el Mundial pasado tuvimos cuatro debutantes”, evoca Quintanilla. Lo cual va de la mano con el desarrollo local, pues según la atacante Fernanda Urrea (27) “este deporte está cada vez más competitivo a nivel internacional, y sobre todo acá en Chile”. “Pese a que tenemos una liga muy chica”; remata, “de unos seis o siete equipos femeninos adultos, lo que sube el nivel es el constante entrenamiento a nivel de selecciones. Somos la única selección del mundo que entrena todo el año”.

Las tres sobrevivientes

Cuando marcó el gol de oro de la final en el Gimnasio Olímpico de San Miguel, que alzó las Marcianitas a lo más alto, Urrea tenía 17 años y frenillos en los dientes. Un decenio después, a pocos meses de concluir sus estudios de Medicina, es una voz de la experiencia. Ella, Puertas y Alexa Tapia (31) suman seis mundiales cada una y son las que restan del gran capítulo del hockey patín nacional.

“Vivimos tantos procesos, que hemos pasado más tiempo juntas que con nuestras familias. Y con los recuerdos de 2006, viene la motivación de mantener esa tónica. Si me toca tirar un penal, hacerlo como en ese momento; si me toca una falta directa, estar concentrada”, expresa Fernanda.

Por feliz coincidencia, las autoras de los dos tantos del título ante España estarán en la presente edición. Y las imágenes de esos momentos siguen vivas. “Me acuerdo que giré y rematé, pero en el momento no caché que hice el gol. Después me tiré de rodillas, y lo celebré sola”, recuerda Puertas, anotadora del 1-1 en la definición.

Y durante la sesión de entrenamiento, un niñito juega en el celular, corre un poco de un lado a otro, llama a su mamá... Se llama Lucas, tiene cuatro años y es el hijo de Tapia, quien jugó la Copa América de 2012 embarazada y es la Marcianita de más edad.

“Aparte de sentirme vieja”, sostiene, con sus palabras seguidas de risa, “siempre busco recibir de la mejor forma a niñas nuevas, que llegan temerosas. Este deporte es poco difundido, y es difícil sacar jugadoras”.

“Somos un equipo muy completo. A diferencia de hace diez años, cuando jugábamos cinco o seis, ahora hay una rotación. Es un grupo joven, pero con harta experiencia. Tenemos en mente el podio, y ojalá más”, plantea Alexa. “Ahora nuestra marca es mucho más fuerte, y el hockey patín actual es más rápido y físico”, agrega Puertas.

Tras la silenciosa escalada chilena al título en Santiago, esta vez vuelven a un Mundial en casa con estatus. Y aunque vivieron el gozo de alzar una copa siendo locales, ahora la tensión es inevitable.

“Este nuevo certamen que se viene trae recuerdos, pero acarrea presión. Y ella es mayor que ese alivio de ya haber ganado una vez, porque para la gente no vamos sólo por el podio”, dice Puertas.

A pesar de la suma de factores que diferencian la versión 2016 de las Marcianitas, que se encuentra en un peldaño superior al conjunto que ganó ese sorpresivo trofeo en la capital, y aun con la mentalidad de que en los Mundiales salen a competir y no a participar, la cautela es parte de la filosofía para esta cita. Vale recordar que en ella participarán Argentina y España, las dos mayores potencias, y otros equipos de alto nivel como Francia y Portugal.

Y tras tantos años dedicados a la selección, el adiós ya da vueltas en sus cabezas. El trío no confirma nada todavía, pero ve la posibilidad. “Puede ser que las más grandes cerremos una etapa. Pero yo lo pensaré después, y nunca se sabe. El hockey es como una adicción”, plantea Francisca, quien paralelamente a su carrera en la liga española es entrenadora y se está especializando en Salud en Educación Física en ese país.

Tapia, profesora de educación física, dice: “Es súper pesado, porque tengo familia, un hijo, trabajo... Pero si nos va bien, hay estímulos para seguir”. A su vez, Urrea se plantearía seriamente dejar el equipo si no termina en el podio iquiqueño. “Esto es difícil... De hecho, tuve que congelar mi carrera a mitad de año”, sostiene.

Una triple incógnita que puede tener una respuesta feliz, y dar lugar a un plantel con más de tres campeonas mundiales en la próxima cita planetaria.

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