Muestra de Kandinsky más completa en 30 años se exhibe en Alemania
Una retrospectiva en Munich del pionero del arte abstracto resume en 95 obras su aporte a la escena contemporánea del siglo XX.
Si bien la pintura moderna la inauguró Pablo Picasso en 1907 con el cuadro Las damas de Avignon, fue el ruso Vassily Kandisnky quien extremó más el concepto para llevarlo hacia la abstracción pura. Con él, el arte contemporáneo avanzó por caminos inexplorados que prefiguraron gran parte del siglo XX.
Y pese a que se educó formalmente en Rusia, el detalle clave en la carrera del pintor fue su estada en Munich, Alemania, donde llegó en 1896 para estudiar arte, ciudad en que fue imbuido de las vanguardias que ya despuntaban en Europa. Justamente esa estada clave en su vida es la que recoje el Museo Lenbachhaus de la ciudad bávara, quien trae de regreso a Kandisnky a la ciudad con la mayor exhibición de su obra en treinta años, uno de los grandes acontecimientos del otoño alemán.
Con el título "Kandinsky. Absolut. Abstrakt", un total de 95 piezas, incluidas cuarenta obras cedidas por museos de todo el mundo son exhibidas en Munich, las que explican su inmersión en el arte post-figurativo desde la creación del movimiento "El jinete azul" (Der Blau raiter"), escuela abstraccionista que fundó junto a Paul Klee y Franz Marc.
Kandinsky comenzó en el arte abstracto con sus figuras de jinetes y batallas e influido por la música. Pero en sus palabras, el origen de su inclinación por la no figuratividad fue algo casual: "al abrir la puerta del estudio me vi enfrentado a una imagen de indescriptible belleza incandescente. El cuadro carecía de tema, no representaba ningún objeto que se pudiera identificar y estaba totalmente compuesto de manchas brillantes de color. Finalmente me acerqué y sólo entonces vi lo que realmente era: mi propio cuadro, cuya posición en el caballete había cambiado, quedando ladeado y apaisado. Una cosa se me hizo clara, que la objetividad, la representación de los objetos no tenía ningún sentido en mis cuadros y, que en realidad, era perjudicial para ellos".
Su producción empezó a ser titulada bajo nombres como Composiciones o Improvisaciones, en clara alusión a la música de la que Kandinsky afirma que es el único arte capaz de crear mundos y atmósferas que escapen de la descripción realista. Aparte de su naciente trabajo en el arte abstracto, Kandinsky problematizó las nociones de arte figurativo a través de escritos teóricos como De lo espiritual en el arte (1911), donde explica la influencia que tienen en su pintura las imágenes religiosas de Rusia y Alemania. Así, para 1913, con su cuadro titulado Líneas negras, se puede considerar que el pintor ruso ya está completamente alejado de la descripción y la figuratividad. Posteriormente Kandinsky regresaría a Moscú para trabajar en un programa de enseñanza artística para el naciente gobierno soviético, pero en 1922 vuelve a regresar a Alemania luego de disputas con la corriente constructivista que lideraba Alexandr Rodchenko. Gracias a esta nueva etapa germana, conoce la escuela Bauhaus y escribe su famoso libro Punto y línea sobre el plano. Contribución al análisis de los elementos pictóricos.
Son las obras de El Jinete Azul las que se exhiben casi en su totalidad en el Museo Lebenhaus, las que además son complementadas por las obras creadas para la Revolución Rusa (1917), que pertenecen al Museo Pompidou de París, y por su etapa tardía (1933 a 1944), la que fue prestada por el Museo Guggenheim de Nueva York. Ambos museos serán además las próximas paradas de la exposición, donde se exhibirán en el 2009. Junto a estos préstamos, la muestra se enriquece también con donaciones de museos de Moscú, San Petersburgo, Washington, Basilea, Düsseldorf y Stuttgart.
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