Opinión

Juicios prematuros

Kast tras la nominación de sus 24 ministros. DRAGOMIR YANKOVIC/ATON CHILE

No había terminado José Antonio Kast de anunciar la conformación de su futuro gabinete cuando ya se lo estaba desahuciando. Las críticas son variadas, destacando el riesgo que conlleva su opción por independientes. Se trata de un 62% de ministros con vínculos con la empresa y la academia, desconociendo cómo se cuecen las habas de la política partidista. Hay coincidencias en advertir que los de Kast no tienen mayoría en un Congreso al que difícilmente llegarán a tiempo reformas que corrijan la fragmentación y la indisciplina. Por otra parte, formar una coalición de sustento es una tarea ardua y el recurso al independentismo, tentador. Se olvida rápido su apropiación por aquella “Lista del Pueblo” del primer proceso constituyendo que terminó siendo un fiasco.

Las aprensiones son atendibles. Pero, si se acepta seriamente algo que mucho se repite como que Chile asiste a un cambio de ciclo, lo que no resultó en el pasado ¿por qué no podría resultar ahora? Por ello, hay que cuidar la formulación de paralelismos con administraciones previas (por ejemplo, con el primer equipo de Sebastián Piñera en 2010, cuyo acento gerencial, tan criticado, resultó clave para la reconstrucción post terremoto). El país ha visto pasar un estallido social sin precedentes, una pandemia inédita y un cuatrienio de Boric que catapultó demandas por seguridad y orden público.

Las quejas por el conservadurismo valórico de sus integrantes resultan un tanto estériles. Se olvida que las elecciones las ganó la derecha. Por otra parte, muestra una buena combinación de experiencia y juventud, así como un tan acertado (como inesperado) equilibrio de género. De particular sensibilidad podría resultar el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género. El perfil de quien lo conducirá, aunque ni debuta todavía, no ha tardado en sacar ronchas. No es Kast el primero que experimenta con dicha cartera. ¿Cómo olvidar el desconcierto que generó el nombramiento de una militante PC, ese partido catalogado por Alfredo Joignant recientemente de “primitivismo político e intelectual”, durante el segundo mandato de Michelle Bachelet?

La tentación por concentrarse en el talón de Aquiles del futuro equipo ministerial es grande pero también prematura. Un gobierno se configura en un cuadro más amplio, constituyéndose idealmente en círculos concéntricos con quien ocupa la Presidencia a la cabeza. Faltan designaciones como las de las subsecretarías, cuyas capacidades podrían ser complementarias a las de los ministros. Luego está el Segundo Piso, un recurso invaluable si quienes lo ocupan, además de cercanía con el mandatario y una preocupación por el relato que se da por descontada, contribuyen a sortear los impactos en Chile de un contexto global que se enfila rápidamente hacia épocas pretéritas.

Por María de los Ángeles Fernández, Doctora en Ciencia Política

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