Por José Andrés MurilloLa agenda de seguridad y la infancia

El Gobierno presentó a comienzos de agosto su agenda de seguridad. Hay un acuerdo transversal en que se trata de un tema fundamental por la crisis por la que atraviesa hoy Chile y la región. Sin embargo, entre las distintas visiones, discusiones y críticas hay una realidad que de manera muy sorprendente, ha quedado fuera: la niñez.
Quiero detenerme en la violencia hacia la niñez, especialmente la violencia sexual y la agenda de seguridad.
El 2024 ingresaron 40.754 denuncias por delitos sexuales contra niños, niñas y adolescentes. Es el máximo histórico: más de cien al día. Solo para tener una referencia, y sin minimizar o comparar traumas, los robos violentos de vehículos fueron 11.069 ese mismo año, treinta al día.
La agenda de seguridad propuesta por el Gobierno declara la persecución penal como uno de sus ejes. Entre las medidas que se han dado a conocer, ninguna toca la violencia en contra de niños y niñas, menos aún el abuso sexual infantil, ni la prevención, ni la intervención, ni el acompañamiento a quienes fueron víctimas. El Presidente Kast midió en cadena nacional los avances de su gestión en seguridad con indicadores como homicidios, secuestros, robos violentos, ingresos irregulares e incautación de droga. Ninguno cuenta niños víctimas, menos aún víctimas de abuso sexual.
Un poco más de contexto en casos de abuso sexual infantil. La formalización cayó del 19,3% al 8% entre las denuncias ingresadas en 2018 y 2023; y entre las causas ya cerradas, la condena bajó del 12,8% al 3,5%. En el mismo período, el archivo de las causas, que ocurre cuando no se puede seguir investigando, subió del 61% al 78%. La entrevista videograbada que la Ley 21.057 hizo obligatoria se aplicó solo al 40% de las víctimas en 2024, incluso menos que el año anterior.
El Estado tiene toda esta información. También tiene todo para inferir las consecuencias de la violencia, el trauma y la adversidad temprana en la vida de esos niños y niñas, a corto, mediano y largo plazo. Y también para calcular lo que impacta en el país, incluso en términos de PIB, como ya lo hicieron Estados Unidos, Australia, el Reino Unido y España. Naciones Unidas estima que la violencia contra la niñez cuesta al mundo entre el 2% y el 10% del producto total. Chile no ha hecho ese cálculo. ¿Por qué?
¿Qué pasa con las víctimas de abuso sexual? Lamentablemente, en muchos casos las consecuencias les acompañan durante toda la vida. A algunas las llevan incluso a la autodestrucción; a otras, las menos, a dañar a otras personas y familias, o a la repetición en otros de lo que ellas mismas sufrieron.
La justicia es parte de la seguridad. Parte del proceso de sanación de una persona consiste en ver que el Estado, que su propia comunidad humana, declara inaceptable lo que sufrió y hace todo por prevenir, intervenir y castigar a quienes lo cometen. Pero para esto hay verlo
Para terminar, quiero citar un texto que Gabriela Mistral escribió en 1927, más vigente que nunca: “Es posible que en el conflicto social que vivimos, y que es inútil negar, sea la cuestión de la infancia la única que pueda unir a los adversarios en la aceptación de reformas en grande”.
Por José Andrés Murillo, Fundación para la confianza.
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