Tiempos de pandemia: cuatro malas ideas

FOTO:Cristobal Escobar/Agencia UNO



“Lo que no te mata, te fortalece” reza el dicho popular, y suele ser así con las crisis. El mundo podría salir fortalecido del coronavirus si los avances tecnológicos y un buen manejo de políticas públicas permiten un desarrollo futuro que más que compense las elevadas pérdidas del año pasado, y probablemente será así en varios países. Ojalá, Chile, estuviera en ese grupo, aunque parece que no estamos pasando el test de las políticas públicas, a pesar de que el muy exitoso proceso de vacunación muestra que tenemos las condiciones para una acción muy positiva del Estado. Cuatro muy malas ideas de política han surgido de nuestros parlamentarios, una ya implementada, y si se terminan sumando las tres restantes, el efecto final no será “la fortaleza sino la muerte”, referido a nuestras posibilidades de alcanzar el desarrollo.

La primera pésima idea fue el retiro de los fondos de pensiones, que significó enfrentar un problema transitorio con un grave daño permanente, sustentado además en la falacia de que las ayudas del gobierno eran insuficientes, a pesar de que los datos del Banco Central muestran que los subsidios y transferencias compensaron un 70% de la caída de ingreso de las familias.

La segunda mala idea es introducir un sistema de reparto para mejorar las pensiones, esto porque en lo fundamental es una política que sigue la lógica de los retiros; “pan para hoy y hambre para mañana”, ya que se trata de financiar una mejoría actual de pensiones con parte del ingreso de los trabajadores formales, que al no aumentar su ahorro actual no solo afectan sus futuras pensiones, sino que de paso se daña la inversión, la creación de empleo y en definitiva el crecimiento.

La tercera muy mala idea es el impuesto al patrimonio de los súper ricos, que podría traducirse en que el Estado se quede con el 70% del retorno de la inversión cada año, dañando en forma inevitable la generación de proyectos, empleo y mejores remuneraciones ¿Cuándo entenderá el mundo político que el patrimonio no consiste en bóvedas de monedas y billetes a lo Rico McPato, sino que se trata de activos que están generando bienes, servicios, empleo e ingresos para millones de personas? Parte de nuestros líderes políticos prefieren esos recursos en su poder, para repartirlos a su antojo, sin darse cuenta de que al cabo de un tiempo ya no quedará mucho para repartir.

Finalmente, la cuarta mala idea es la del ingreso universal garantizado. Más que entregar bonos, el rol del Estado debe ser garantizar el derecho a un trabajo dignamente remunerado, lo que requiere un rol muy activo en educación, capacitación, salud y calidad del entorno en que se vive.  Si logramos que el Estado cumpla de mejor forma sus roles esenciales, estaremos “enseñando a pescar en vez de dar pescado”, y habremos recuperado el camino al desarrollo.

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