Política

Jeannette Jara: “El gobierno está desplegando su agenda propia y no la que comprometió con el país”

La exabanderada de la centroizquierda insta a la oposición a dejar sus temas pendientes en espera y actuar con generosidad y madurez política para enfrentar la arremetida del gobierno, que en sus primeras semanas de debut califica de “muy ideológica”.

28-03-2026 JEANNETTE JARA FOTO: PEDRO RODRIGUEZ PEDRO RODRIGUEZ

La excandidata presidencial de la centroizquierda, Jeannette Jara, ratificó su domicilio político en las filas del PC tras una turbulenta relación en la campaña en que terminó siendo derrotada por José Antonio Kast. “La que cambió fui yo, más que el PC”, sostiene, al tiempo que revela que mantuvo su militancia por las bases de su partido que apoyó su candidatura con mucha generosidad.

El frenesí de medidas del gobierno de José Antonio Kast en sus primeras semanas parece haber aturdido a la oposición. ¿Está costando organizarse?

La oposición tiene que tener claro que cuando Chile eligió un gobierno, también eligió una oposición. Ser oposición significa estar atentos y alertas ante las medidas que el gobierno toma, como también generar alternativas para dar respuesta a los problemas. Se están haciendo esfuerzos de coordinación, de seguimiento de los temas. Pero una cosa es lo urgente y otra lo importante, y de todos los temas que están cursando en este minuto, uno de los más importantes es la reforma tributaria que viene, porque cambia el pacto social chileno, donde se esperaba que los que más ganaban contribuyeran más para poder aplacar necesidades sociales y mitigar la desigualdad. Y hoy día estamos ante una reforma tributaria para los que ganan más.

Tras la derrota del otrora oficialismo quedó abierto el tema de su futuro. ¿Hay que despedirse de la idea de una coalición única de la izquierda?

No, creo que hay una responsabilidad grande de la oposición en poder coordinarse y tomar la forma que les sea más útil para poder enfrentar a la ultraderecha, pero sin duda un frente unido es indispensable para poder enfrentar a un gobierno que viene con una agenda propia, ideológica, de fondo, que busca dinamitar la institucionalidad vigente y que es muy delicada, diría yo, para el sistema democrático.

¿A qué se refiere?

Por ejemplo, al tema de señalar que Chile es un Estado en quiebra, donde lo que hacen es poner a Chile en una muy mala imagen internacional a fin de poder cumplir con objetivos ideológicos de primero apretarse el cinturón y segundo hacer un sacrificio que después va a rendir su fruto. La diferencia para las ultraderechas es que Chile tiene características propias. Y por eso, en dos semanas la gente se lo ha hecho saber al gobierno del Presidente Kast con su baja en la aprobación.

Con apenas dos semanas, ¿no corresponde dar el beneficio de la duda al gobierno antes de criticar sus medidas?

Eso podría pasar si uno pensara en un gobierno que está dispuesto a conversar. Y lo que ha hecho el gobierno, por el contrario, es dar señales de que tenía su agenda propia y que está bien que la tenga, porque ellos ganaron la elección, pero el punto es que es mucho más profunda de lo que uno podría haber previsto.

¿En qué medidas lo advierte?

Este 3% que han anunciado de ajuste fiscal no tiene sentido en el contexto de lo que Chile vive, entre otras cosas porque el gasto fiscal está comprometido por ley. Entonces, lo que hacen es poner en riesgo avances como la gratuidad. ¿Por qué razón les cortan la gratuidad a los mayores de 30 años? Por ideología. Porque ellos no mueven nada la aguja del gasto fiscal. Son menos del 1% de las personas mayores de 30 años que están estudiando. Lo peor es que de la emergencia de seguridad, que fue la que explotaron electoralmente, no se han hecho cargo. Ni en lo más mínimo. Están construyendo una zanja, mostrando en los matinales cómo cavan terreno. El problema migratorio no se va a solucionar con eso. De partida, ya hay casi un millón de personas acá y de eso nos han hecho cargo. Los temas de seguridad y migratorio fueron los que los llevaron a la presidencia. Pero hoy día, los temas que está interviniendo no tienen que ver con seguridad y migración, sino con medioambiente, con educación, con derechos laborales. Por algo está cuestionando las 40 horas. Lo que está haciendo el gobierno en sus primeros días es desplegar su agenda propia y no la que comprometió con el país.

Lo que ha señalado el gobierno es que se encontró con un Estado en peor posición de la que pensaba y, además, estalla la crisis internacional por los combustibles...

Mire, hemos sabido de escándalos en el Ministerio de Seguridad Pública que tienen que ver con consideraciones de orden personal de la actual ministra, más no de medidas que tengan que ver con mitigar el crimen, la delincuencia y todo lo demás. En tema migratorio, ninguna medida más que el anuncio en algún minuto de que les iban a expropiar los fondos de pensiones a los extranjeros para que con eso se pagaran los viajes de expulsión, lo cual es insólito. No hay medidas. Siendo temas más urgentes una habría esperado que fueran las primeras medidas que tomara el gobierno. Y sobre lo otro, cuando se produjo la invasión de Rusia a Ucrania la diferencia es que el gobierno anterior prefirió que el alza fuera un costo para el Estado y no para las personas.

Había mejores arcas fiscales...

Ese es parte de su relato: lo dejaron en quiebra porque se robaron todo, por eso hay que ajustarse el cinturón. Y no es así la realidad chilena. La vez anterior, cuando se enfrentó esta misma situación, puedo asegurar que el Estado estaba en una situación igual o más compleja que ahora, porque venía saliendo de la pandemia... Lo cierto es que cuando a uno lo eligen, lo eligen para administrar los problemas y resolverlos y no para echar la culpa al gobierno anterior. No tengo duda de que el Presidente Kast ganó con una mayoría importante y que tiene que tener tiempo para desarrollar su gobierno, pero decir que el Estado está en quiebra es de extrema gravedad. Ahora, respecto de este relato de que no hay plata, digamos, es curioso, porque se cruza con las iniciativas que buscan a la vez bajarles los impuestos a los que más ganan. Entonces hay una inconsistencia grande en el relato del gobierno que la gente al poco tiempo se va a empezar a dar cuenta.

¿Cuál es la credibilidad que tiene la oposición para cuestionar estas medidas habiendo enfrentado una derrota tan dura que evidenció que se les quitó la confianza en la resolución de los problemas?

Las derrotas electorales sin duda son duras, difíciles, mas no estratégicas. Y por eso creo que la oposición tiene que seguir trabajando unida. Pensando en, ojalá, conformar un frente unido que nos permita hacer propuestas alternativas, porque oponerse a todo tampoco sirve.

Pedir la renuncia al ministro de Hacienda a dos semanas de asumir no parece muy serio...

La verdad no soy mucho de esa idea. Creo que tiene que haber responsabilidades políticas ante hechos que son muy graves. Y de todo lo que ha pasado, yo diría que lo más grave es el tema de la quiebra, ¿no?, que tiene consecuencias más allá del gobierno del Presidente Kast y de la oposición chilena. Tiene consecuencias internacionales, pero eso es un tema que el Presidente Kast tiene que definir.

¿Qué rol pretende jugar en la recomposición de la oposición?

Hay mucho liderazgo en el sector, entre esos, está el mío, y cada uno de nosotros está llamado a poder contribuir en los desafíos políticos que el momento demande. Algo orgánico en particular no está hoy día resuelto, pero estoy disponible para la tarea en la que se me requiera

¿No le parece sano al menos tener una lectura común de la derrota antes de reorganizarse? Cada uno ha optado por una reflexión propia...

Es parte del proceso y se va a ir dando, pero no creo que los tiempos den para que estemos entre rencillas internas, porque básicamente uno está en política para cambiar realidades de la gente.

Al hablar de ultraderecha, ¿no genera una suerte de polarización en el escenario político?

No creo que la denominación sea lo que esté polarizando al país, sino que hay una ultraderecha que está gobernando y que está actuando como tal como cuando hacen el anuncio al día posterior del retiro de la candidatura de la presidenta Bachelet, además de vergonzoso, lo que hacen es tratar de cambiar la agenda.

¿No cometió un error también el gobierno de Gabriel Boric, por ejemplo, al plantear la postulación de Bachelet sin conversarla con José Antonio Kast? ¿O que la expresidenta se haya manifestado derechamente a favor, por ejemplo, de su candidatura?

No sé en qué habría cambiado el escenario haber conversado con anterioridad con el Presidente Kast. La verdad es que él siempre tuvo su posición y me queda claro que no habría apoyado a la presidenta en ningún escenario. Los hechos demostraron que daba un poco lo mismo conversar con él en ese periodo. Imagínate cuando el presidente le informa de lo del cable chino y después él sale negándolo.

Elude el hecho de que el gobierno de Boric manejó la información de manera mañosa, ocultando -por ejemplo- la anulación de un decreto...

Creo que eso fue un zapato chino más que un cable chino. Fue un tema complejo y yo creo que tuvo una resolución poco limpia por parte del gobierno del presidente Boric. Entre otras cosas, porque si uno toma una decisión de esa envergadura, a mi entender, la tiene que sostener. Si no, no la toma.

¿Cómo quedó su relación con el Presidente Boric? Se quejó de que no la invitaron al acto del Día de la Mujer...

La verdad no me quejé. Solo me preguntaron y tenía que responder con la verdad. Ahora, no tenían por qué invitarme tampoco.

Causó sorpresa que terminara quedándose en el PC...

Lo sé, me lo han dicho.

¿Cuánto meditó la decisión de quedarse en su partido?

Bastante, bastante. Creo que más que el PC haya cambiado, la que cambió fui yo. Cambié, porque una campaña presidencial te hace ver el país de otra manera, incluso el sistema internacional. Y creo que eso no cambia la profundidad de las medidas que uno quiere para una patria más justa, ¿no? Y por eso me mantengo en el PC. Creo que es un partido que tiene una militancia importante, que es lo que me motiva. Veo la militancia del PC, sobre todo la de base, la que estuvo en la campaña, la que me apoyó. Y claro, ellos trabajan por cambiar la realidad del país. Y lo hacen con mucha generosidad, incluso a veces cuando ellos la están pasando muy mal.

Sus desencuentros no fueron con las bases, sino con los líderes del PC, Lautaro Carmona, Daniel Jadue. ¿Conversó con ellos en este periodo?

Doy por superado ese tema. Con Lautaro no he tenido oportunidad de conversar. Con Daniel hablamos la otra vez, muy casualmente. No se ha dado ese espacio.

¿Usted cree que su partido tiene que hacer cambios? Inpulsará lo que se ha llamado Jarastroika?

Los partidos siempre están cambiando, si no, no serían seres vivos. Pero claro, algunos cambian más rápido y otros menos. Veremos qué pasa.

¿Cree posible, dada su experiencia como candidata, que pueda haber un presidente (a) de Chile de militancia comunista sin cambios en esa colectividad?

El futuro lo va a decidir el pueblo de Chile. Yo creo que cualquier pronóstico que uno haga siempre se queda corto con la realidad que los chilenos terminan definiendo. Jamás me habría imaginado que un presidente de la ultraderecha podía conducir Chile y aquí estamos.

28-03-2026 JEANNETTE JARA FOTO: PEDRO RODRIGUEZ PEDRO RODRIGUEZ
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