Por Carlos AlonsoJaviera Toro: “Los datos de la Casen 2024 nos muestran que la política social no puede debilitarse”
La ministra de Desarrollo Social y Familia defiende la política de protección social impulsada por el gobierno y llama a dejar atrás la “dicotomía” entre crecimiento y subsidios, ya que ambos deben potenciarse para seguir bajando la pobreza y la desigualdad. “Con mayor crecimiento económico y con un sistema tributario más progresivo, se puede pensar en una protección social más fortalecida”, afirma la secretaria de Estado.

La ministra de Desarrollo Social y Familia, Javiera Toro, salió a defender la política social del gobierno que ayudó a que la pobreza bajara nuevamente. De acuerdo a las cifras de la Casen 2024 -con una nueva metodología-, salieron de esa condición casi 600 mil personas lo que se traduce en que se pasó de 20,5% en 2022 a 17,3% 2024. Por lo mismo, la secretaria de Estado llamó al próximo gobierno a mantener la política de protección social, ya que solo con crecimiento económico no es suficiente para seguir mejorando las cifras de pobreza ni los índices de desigualdad, que en esta Casen se mantuvieron estancados. “Nos está diciendo que debemos fortalecer la política social y avanzar también hacia pactos fiscales más progresivos”, expresó.
¿Qué explica la baja en la pobreza que hubo entre el 2022 y 2024?
-Entre 2022 y 2024 son casi 600.000 personas las que salen de la pobreza, pasando del 20,5% al 17,3%, que es una baja significativa de más de 3 puntos, considerando, además, que lo estamos haciendo con una metodología más exigente. Hay distintos factores que lo explican y que tienen que ver con la convicción y la agenda del Presidente Boric de avanzar en la seguridad económica. Cuando llegamos al gobierno estábamos en un contexto pospandemia, con incertidumbre económica, con profundas heridas sociales y nuestro gobierno no le hizo el quite a eso. Logró reducir la inflación, recuperar la senda del crecimiento y también fortalecer la protección social con distintos tipos de programas y reformas que están incidiendo. Entre ellas, el aumento del salario mínimo, la ley de pago efectivo de pensiones de alimento, el aumento de las pensiones y la automatización del subsidio único familiar, por mencionar algunas.
En la reducción de la pobreza, ¿qué fue lo que más aportó? ¿El crecimiento económico o fueron más importante las políticas sociales?
-Algunos intentan hacer una dicotomía entre el crecimiento y la política social y la verdad es que los datos y la experiencia de Chile muestran consistentemente que lo que se necesita es crecimiento y política social. Eso lo demuestran los resultados de la encuesta Casen 2024. Entre el 2022 y 2024 los subsidios monetarios crecen en los primeros siete deciles de ingresos y eso sin duda apunta a la cifra de pobreza. También crecen en términos generales todas las corrientes de ingresos: los ingresos del trabajo, los ingresos autónomos y también los ingresos monetarios. Pero vemos cómo la política social está siendo especialmente relevante en los primeros quintiles, que son los de menores ingresos. Un ejemplo de aquello es que en el primer decil vemos que hay una disminución del ingreso autónomo, pero si eso significa que hay más adultos mayores que gracias a que están recibiendo la PGU no han vuelto a trabajar después de la pandemia, eso más que un problema lo vemos como un avance de la política social.

¿No lo ve como algo negativo que más personas de menores ingreso dependan de subsidios?
-Si hay personas mayores que gracias a la PGU no han vuelto a trabajar después de la pandemia, o si hay estudiantes que gracias a la gratuidad no tienen que estudiar y trabajar y por lo tanto esos hogares tienen menos ingresos autónomos, es una buena noticia que la política social esté ayudando y justamente aportando a sostener a esos hogares. No es contradictorio el crecimiento, los pactos fiscales progresivos, que nos gustaría haber podido avanzar más, y una política social robusta.
Pero de todas maneras para las personas de menores ingresos, no los pensionados, sino el resto de la población de menores ingresos, ¿se deberían buscar medidas para que tuvieran un mayor acceso al mercado laboral para generar ingresos propios?
-El desafío siempre está respecto de los distintos tipos de ingresos y quiero remarcar que los resultados muestran que los ingresos promedio por hogar están más alto en todos los tipos de ingresos: los ingresos autónomos y los ingresos monetarios crecieron, pero no solo fue una recuperación de la pandemia, sino incluso superando las cifras del 2017, es decir, de prepandemia. Entonces, sí estamos viendo en los ingresos del trabajo el resultado de la política económica, y por eso la disminución de la pobreza es multicausal que se explica por la prioridad que puso este gobierno en las tres seguridades es económica, social y pública.
En una de sus declaraciones luego de presentar la Casen 2024, usted puso énfasis en el hecho de que, si se hubiera aprobado la reforma tributaria, se podría haber avanzado mucho más en reducir la pobreza...
-Estos resultados positivos son incluso en un contexto de restricciones económicas y fiscales y en que no pudimos tener una reforma tributaria de la magnitud que nos hubiera gustado. Por lo tanto, uno puede pensar que, dado que todavía persisten desafíos en materia de pobreza y desigualdad, el fortalecimiento de la protección social sigue siendo una tarea.

El desafío hacia adelante de la política pública, dado que esta nueva metodología muestra un mayor número de personas pobres, ¿cómo se enfrenta desde la política pública?
La decisión de modificar la metodología, de ponernos un estándar más exigente no era fácil, no era obvio, pero creemos que era correcta. Esto, porque tenemos que mirar mejor la realidad y todavía son muchas las familias que lo están pasando mal. Por lo tanto, esta nueva metodología nos permite mirar la realidad de esas familias, tanto en pobreza por ingresos, pobreza multidimensional y pobreza severa. Los datos muestran con bastante claridad que la senda que hemos asumido en este gobierno debiese seguir siendo profundizada. Estamos hablando de crecimiento económico, pero también estamos hablando de protección social.
Es decir, ¿la política pública debe combinar ambas fórmulas, con medidas focalizadas y otras universales?
-Nosotros creemos en una protección social resiliente, sostenible, integral, que tiene que combinar elementos de universalidad con elementos de focalización en grupos con necesidades más específicas. Si nosotros vemos los subsidios y lo que muestra la propia encuesta, están claramente muy focalizados en los primeros deciles de ingreso y hay una curva descendiente que se condice justamente con cuáles son los hogares que requieren más apoyo monetario, pero también se ven otras necesidades, tanto en términos de ingresos como de otras dimensiones sociales que justifican una protección social universal.
¿Cuál sería un ejemplo de una política social universal que ustedes dejarán para el próximo gobierno?
En pobreza multidimensional se identifica la incidencia de las necesidades de cuidado en un hogar, o en pobreza por ingresos se ve la incidencia en personas con dependencia. Eso nos da cuenta de la importancia del Sistema Nacional de Apoyo y Cuidado. Durante nuestro gobierno hemos avanzado significativamente, y esperamos que la próxima semana la ley que crea el Sistema Nacional de Apoyo y Cuidado se apruebe. El desafío del próximo gobierno será implementarla. Es un sistema que establece el derecho al cuidado como universal, que se tiene que alcanzar de manera progresiva y que también establece que el sistema de cuidados tiene que tener la capacidad de planificar conforme a los cambios sociodemográficos.
Ahora, sobre la pobreza multidimensional, también muestran que bajó. ¿Qué factores lo explican?
Por ejemplo, materias de vivienda, de salud, de conectividad digital, de seguridad tuvieron mejores resultados, eso también da prueba de que las políticas públicas implementadas por el gobierno están teniendo resultados.
El dato que no es tan positivo es que la desigualdad se mantuvo igual en comparación al 2022, ya que su disminución no es estadísticamente significativa. ¿Qué factores explican este estancamiento?
A pesar de las buenas noticias en materia de reducción de la pobreza, la desigualdad sigue siendo un desafío persistente. Si miramos la distribución de ingresos, los siete primeros deciles de hogares tienen ingresos menores al promedio. Si se analizan los distintos índices de desigualdad, se refleja que la política social está incidiendo, pero todavía en cifras que son de preocupación. Y, por lo tanto, eso nos está diciendo que debemos fortalecer la política social y avanzar también hacia pactos fiscales más progresivos.

Si se hubiese aprobado la reforma tributaria, ¿se podría haber mejorado también ese índice?
-Cuando los primeros siete deciles tienen ingresos bajo el promedio, todavía pareciera que la política social puede hacer mucho más. Esto con mayor crecimiento económico y con un sistema tributario más progresivo se puede pensar en una protección social más fortalecida para llegar a esos grupos, porque eso es lo que uno ve en los países que logran de manera exitosa cambios más significativos en el coeficiente de Gini antes de subsidios y transferencias y después de subsidios y transferencias. Tenemos una mejora del coeficiente de Gini entre ingresos del trabajo e ingresos monetarios, pero en países con sistemas tributarios más progresivos y con sistemas de protección social más amplios, esa disminución del Gini es mucho más significativa.
¿El próximo gobierno debería acentuar estas políticas de protección social?
Las cifras de disminución de la pobreza deben ser valoradas positivamente. Si bien no es suficiente, hay un camino trazado que nuestro país ha ido construyendo. Y, por lo tanto, a pesar de las visiones que se han expresado de grandes recortes fiscales o que solo el crecimiento económico es suficiente para reducir la pobreza, los datos nos muestran claramente que la política social no puede debilitarse, sino que, además, debe fortalecerse especialmente en aquellos lugares donde hay brechas, como, por ejemplo, en materia de cuidados con el envejecimiento de la población. Entonces, espero que las futuras autoridades valoren también esta información, estos datos, y puedan evaluar las políticas públicas.

¿Qué recomendación que le daría al próximo ministro o ministra de Desarrollo Social?
Una primera cuestión es valorar el tremendo trabajo y fortaleza institucional que tiene nuestro país cuando hablamos de datos estadísticos. La encuesta Casen se aplica desde el año 1987. Hay una institucionalidad que es seria, que es rigurosa y que nos permite contar con datos que son fiables. Eso es para quien le toque conducir la política social es un activo muy valioso y, por lo tanto, contar con los datos, las capacidades técnicas que hay en el ministerio para las políticas públicas es fundamental. Por supuesto que hay distintas visiones y las futuras autoridades les tocará definir, pero desde el punto de vista del Ministerio de Desarrollo Social y los grupos con los que nosotros trabajamos, me parece que es fundamental proteger y fortalecer la protección social. Es lo que nos dicen las personas cuando visitamos las regiones y es lo que también nos dicen los datos, cuando vemos que hay esta baja es que las políticas sociales están teniendo resultados efectivos, pero todavía persisten brechas y por lo tanto también a mirar cuáles son esos temas específicos.
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