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Raúl Alcaíno declara contra ex gerente de su empresa de factoring: “Traicionó la confianza de los amigos y del directorio”

El ingeniero civil industrial, también ex animador de TV y ex alcalde de Santiago, sostuvo que el ex gerente general Alberto Straub estuvo manipulando la información financiera de la empresa, presentando tasas de morosidad bajas y ocultando la verdadera situación de la cartera de leasing y factoring. "Uusaba la compañía como una especie de tarjeta de crédito para él y todos sus familiares", acusa.

El 3 de diciembre de 2025, Raúl Abraham Alcaino Lihn (72 años) declaró ante la Fiscalía Local de Las Condes en el marco de la investigación por el millonario fraude que sufrió el factoring SMB, del cual es socio junto a Álvaro Fischer.

El ingeniero civil industrial y ex animador de televisión explicó que conoció al ex gerente general del factoring, Alfonso Straub Von Chrismar, hace 20 años, quien era compañero de universidad de uno de sus cuñados.

“Me dijo que estaba sin trabajo y que quería ayuda para crear un factoring. Yo le respondí que no conocía el negocio, y él me lo explicó. Me señaló que quería hacer un factoring pequeño, bien administrado, y que él mismo podría estar a cargo, ya que venía del sistema financiero”, detalló el también ex alcalde de la comuna de Santiago.

“Nos indicó que no tenía capital y que necesitaba ayuda de los socios: con las eventuales utilidades podría enterar su aporte a la sociedad”. Cuando se creó la compañía, la propiedad de SMB Factoring quedó conformada por Inversiones AFA (Álvaro Fischer); Inversiones ENE Limitada (Raúl Alcaíno); Inversiones Frima (Leonardo Bitrán); Inversiones CCV Limitada (Víctor Vera); y First Financial (Alfonso Straub von Chrismar).

Actualmente, Straub y su hijo, Alfonso Straub Sanhueza, están imputados por los presuntos delitos de administración desleal y apropiación indebida. En diciembre de 2024, Fischer y Alcaino interpusieron una querella criminal ante el 4° Juzgado de Garantía, denunciando a Straub por haber urdido un plan que derivó en cuantiosos perjuicios.

“Cuando nos dimos cuenta del descalabro financiero, la compañía tenía acreedores como los bancos e inversionistas por varios miles de millones de pesos. Por ello, los directores, especialmente Álvaro Fischer y yo, decidimos hacernos cargo del problema. Esto implicó que tuvimos que poner dinero de nuestro bolsillo para solucionar el problema causado por Alfonso Straub: en total más de $10.000 millones para pagar a inversionistas, bancos y financiar la operación de la compañía”, declaró Alcaíno.

En ese momento, relató Alcaíno, inició una ronda de conversaciones con gerentes generales y presidentes de bancos acreedores, para tranquilizarlos. “Hablé con Patricio Parodi de Consorcio, Juan Alberdi del Banco de Chile, Arturo Tagle del Banco Internacional, Alberto Schilling del Bice, con Daniel Hojman, presidente del Banco Estado y con Claudia Rivera del BCI. En general, los bancos tuvieron la mejor disposición porque fuimos nosotros quienes enfrentamos la situación. Aunque Álvaro Fischer y yo teníamos el 40%, estábamos dispuestos a pagar el 100%”, dijo a la fiscalía.

Alcaíno explicó a la Fiscalía que “en las sesiones de directorio se informaba regularmente sobre la morosidad de la cartera de factoring, que siempre se presentó como baja, lo que generaba tranquilidad, ya que los socios queríamos una empresa conservadora”.

La compañía luego se expandió al rubro del leasing. La dinámica ahí, dice Alcaíno, era similar. “En reiteradas oportunidades el directorio solicitó mayor detalle, pero Alfonso insistía en que se trataba de una cartera sana, respaldada por activos. Hoy sabemos que esa información no era veraz y que una parte significativa de esa cartera, del orden del 60% a 70%, era incobrable”, afirmó.

Alcaíno relató las primeras sospechas sobre el ejecutivo principal de SMB Factoring. “Con el tiempo comenzamos a tener ciertos desencuentros, especialmente cuando supe que tenía a su hijo trabajando en la empresa. Siempre le hice presente que esto constituía un evidente conflicto de interés y que debió haberlo informado al directorio. Respondió que se trataba de un hombre de su total confianza y que contaba con la experiencia necesaria, pero luego supe que era publicista y que no tenía ninguna preparación para el cargo”.

Años después, Straub mencionó que otro de sus hijos estaba a cargo de una oficina. Tras las interpelaciones, “Straub reaccionaba siempre de manera airada”, basando su decisión en los buenos resultados que mostraba. “Para no alterar los ánimos en el directorio, equivocadamente dejábamos pasar estas decisiones”, relata el empresario.

Problemas

Posteriormente, prosigue el relato, el directorio se enteró que Straub “sin ninguna cotización de por medio ni tampoco a terceros, le contrataba los seguros de la compañía a su hija Camila, a través de una corredora de seguros de la que el propio Alfonso Straub von Chrismar también era socio sin que supiéramos (el directorio no veía las operaciones a este nivel de detalle)”.

“Por esa vía pasaban también los seguros y leasing de los autos de la familia Straub y supuestamente muchos otros, ya que en SMB teníamos aproximadamente 100.000 UF de prima y pagábamos como si tuviéramos 200.000 UF. También les daba camionetas a sus hijos”, añadió.

“Alfonso presentaba siempre tasas de morosidad bajas. Eso no me llamó la atención, porque calzaba con los números que nos venía mostrando desde hacía mucho tiempo. Sin embargo, más adelante supimos que ‘vigenteaba’ operaciones, repactando créditos a UF + 0, con cuota final muy alta, como era el caso de Transportes Delfos. De estas repactaciones el directorio nunca fue informado”, dijo.

Según Alcaíno, las repactaciones le permitían a Alfonso mostrar los créditos como vigentes y no vencidos, presentándolos en los balances y estados de resultados. “Eso aumentaba artificialmente el patrimonio, lo hacía acreedor a bonos de desempeño y le permitía mantener funcionando la bicicleta. Así se sostenía mediante repactaciones, alteraciones de cifras y varios mecanismos que mantenían la mentira. Traicionó la confianza de los amigos y del directorio”, advirtió.

Tarjeta de crédito

Alcaíno contó que Straub les informó que había logrado conseguir un préstamo en dólares con comfort letters de los socios con un banco extranjero (brasilero o colombiano) pero el directorio rechazó esa operación. Era una operación del orden de US$4 millones.

“La vehemencia de Alfonso para defender esta operación de crédito con el grupo colombiano, aun cuando era un negocio evidentemente muy riesgoso y malo desde el punto de vista financiero, y sus respuestas evasivas a nuestras preguntas técnicas, me hicieron sospechar varias cosas”, añadió.

“Me llamaba a mí, que era una especie de protector suyo, con quien compartía sus problemas personales. Pese a ello, nunca supe que usaba la compañía como una especie de tarjeta de crédito para él y todos sus familiares, ni menos que falseaba desde hacía años los datos que entregaba al directorio”, concluyó.

Por las irregularidades detectadas, el diectorio contrató a la firma Abaqus para revisar los números de la compañía. “Fue ahí cuando descubrimos que, mientras la gerencia de Alfonso Straub mostraba activos por 21 mil a 22 mil millones de pesos, el sistema evidenció que solo existía documentación de respaldo por aproximadamente 12 mil millones. Eso significaba que había más de 8.000 millones que no contaban con ningún sustento”.

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