Salida de Priscilla Carrasco

SEÑOR DIRECTOR:
La reciente decisión respecto de la continuidad de Priscilla Carrasco al mando de SernamEG, adoptada mientras enfrenta un tratamiento oncológico complejo, abre una pregunta incómoda sobre la coherencia ética de nuestras instituciones. No se trata solo de un cargo, sino del modo en que el Estado encarna, o traiciona, los principios de cuidado y dignidad que proclama.
Hannah Arendt recordaba que “la humanidad es aquello que nunca debe darse por supuesto”. Cuando una institución olvida ese mínimo irrenunciable, no sólo afecta a una persona: erosiona la confianza pública y envía un mensaje de indiferencia hacia quienes atraviesan momentos de vulnerabilidad.
Ojalá este episodio sea revisado con la altura que merece. No por corrección política, sino por convicción humana.
Scarlett Watson
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera
Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE















