A 527 años de su muerte, confirman hallazgo del cadáver del rey Ricardo III
<P>El monarca falleció en una batalla en 1485 y fue enterrado sin honores.</P>
El 22 de agosto de 1485, el rey Ricardo III, de 32 años, fue mortalmente herido durante la batalla de Bosworth, en la que luchaba contra los Tudor para mantenerse en el trono inglés. Terminaba así el reinado más corto de la historia inglesa hasta esa fecha (tan sólo 26 meses) y comenzaba a escribirse la biografía de un monarca a quien el dramaturgo William Shakespeare inmortalizó en una obra homónima en la que lo describe como un tirano con deformidades físicas capaz de asesinar a su propia familia en su búsqueda del poder. Según historiadores de la época, despojado de sus ropas y su corona en la escena misma de los sangrientos enfrentamientos entre los seguidores de su Casa (York) y los de la Casa Lancaster (Tudor), el cuerpo inerte de Ricardo III fue amarrado a un caballo y exhibido como trofeo. Luego fue enterrado sin honores en la iglesia Greyfriars de Leicester (centro de Inglaterra), que durante la Reforma (siglo XVI) fue destruida. A medida que pasaban los años, el lugar exacto de la tumba quedó en el olvido.
Debieron pasar más de cinco siglos para que investigadores de la Universidad de Leicester dieran con la sepultura del último rey inglés que peleó y murió en batalla. El líder de los expertos de la universidad, Richard Buckley, aseguró ayer que las pruebas aplicadas al esqueleto hallado en septiembre de 2012 en las ruinas apostadas debajo de un estacionamiento corresponde, "más allá de cualquier duda", al del monarca que reinó entre 1483 y 1485. Para confirmar su tesis, los investigadores compararon el ADN obtenido de la dentadura y el fémur con el material genético del canadiense Michael Ibsen, descendiente de la hermana de Ricardo III, Ana de York.
Además de confirmar que el monarca falleció debido a heridas violentas -ocho de las 10 identificadas en el cráneo-, el estudio de las osamentas confirma que Ricardo III efectivamente poseía una deformidad física. Su escoliosis habría disminuido "considerablemente" la altura del rey, que se calcula en 1,70 m. Los expertos, sin embargo, aclararon que dicha deformidad está lejos de asemejarse a las anomalías descritas por los historiadores y escritores de las épocas posteriores, incluido Shakespeare. El dramaturgo ironizó con el hecho de que, tras perder su corcel durante la batalla de Bosworth, Ricardo exclamó: "Un caballo, un caballo, mi reino por un caballo". Los expertos desmienten la veracidad del retrato poco amable que se tiene de él y aseguran que esta imagen se debe, en parte, a una campaña de difamación posterior, liderada por los Tudor.
Entre las atrocidades que se le atribuyen destaca el supuesto crimen de los Príncipes de la Torre. A la muerte de su hermano Eduardo IV, Ricardo -hijo menor del tercer duque de York- fue nombrado Lord Protector, y comenzó a reinar en nombre de su sobrino Eduardo V (de 12 años), quien junto a su hermano Ricardo (de nueve años) fue trasladado a la Torre de Londres. En el intertanto, Ricardo logró que el Parlamento declarara ilegítimo el matrimonio de su hermano con la madre de los niños, por lo que el trono pasó a sus manos. Tras la coronación, el paradero de los niños fue desconocido.
Sobre el descubrimiento de las osamentas del rey -que será enterrado en la Catedral de Leicester en 2014-, Philippa Langley, de la Sociedad Ricardo III, dijo: "Es de esperar que este también sea un nuevo comienzo para Ricardo". Su organización trabaja desde 1924 por el revisionismo del legado del cuestionado rey.
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