Andrea Heller pretende crear un haras boutique en Casablanca
<P>La directora del <I>holding</I> Bethia estudia una propuesta que le hicieron de un stud de EEUU para instalar un criadero de caballos finasangre en su fundo en la V Región.</P>
Andrea Heller se apresta a lanzar su nuevo negocio: un haras boutique. "Mi pasión siempre han sido los caballos y por eso decidí instalar este criadero", cuenta la hija de María Luisa Solari, accionista de Falabella.
La idea está en pleno proceso de elaboración. Heller dice que será un máximo de 20 caballos finasangre que tendrá en su fundo de Casablanca. Para ello, la también presidenta de Viña Indómita ya cuenta con unos 16 ejemplares: 11 que ya tenía y que hoy están en el Haras Don Alberto, de su familia, a los que se suman otros que ha adquirido en los últimos meses. En noviembre, Heller compró tres yeguas en EE.UU., por las que pagó hasta US$ 27 mil por cada unA, y hace poco adquirió otras dos en un remate del haras local Matancilla, por las que pagó $ 3,5 y $ 4 millones, respectivamente.
La pasión de Heller por los caballos viene de su abuelo, Alberto Solari, quien fue dueño del Haras Tarapacá y luego, en 1987, junto a su madre y hermanos fundaron el Haras Don Alberto. "La idea no es competir con el haras familiar. De hecho, algunos de mis potrillos son sangre de ejemplares de Don Alberto", dice.
Para instalar el criadero, Heller se encuentra en proceso de evaluación de varias variables, entre ellas el nombre y la inversión que se requerirá. "La inversión final depende del tipo de construcción de pesebreras y criaderos que se haga en el fundo, entre otras cosas". Otro punto sobre la mesa es un modelo de crianza que le propuso el turfman brasileño José DeCamargo, dueño del stud Santa Escolástica y que Heller evalúa. El brasileño cuenta desde Kentucky: "Le presenté cuatro posiblidades o hipótesis de negocios. Ella tiene una infraestructura muy buena en Casablanca".
El plan es criar nuevos potrillos: las cinco yeguas adquiridas están preñadas, para luego hacerlos competir y, en el caso de los ejemplares exitosos, venderlos. "Un potrillo bueno podría venderse hasta en US$ 500.000 en el extranjero", dice Heller. Si las cosas van como están planeadas, en tres años más los potrillos de Heller estarían corriendo.
Los otros temas
El haras no es el único negocio que atrae a Heller. También evalúa instalar un spa de lujo. "Con los criaderos no se gana plata y las uvas me darían fondos para darme vuelta en el haras, pero es un negocio fluctuante, debido al tipo de cambio, así que necesito de otro negocio para mantener el haras, que es mi pasión, y siempre pensé en un spa", afirma.
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