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Bloodline: los secretos de familia son el centro del nuevo thriller de Netflix

<P>El actor Kyle Chandler y el productor Todd. A Kessler hablan con La Tercera sobre la serie.</P>

"No somos gente mala, pero hicimos algo terrible". La frase, que adorna los afiches promocionales de Bloodline, el nuevo drama original de Netflix, es pronunciada por John Rayburn (Kyle Chandler), al final del primer episodio. En esa última escena, efectivamente se ve el "algo terrible" que hizo el personaje, en un giro que marcará el desarrollo de la historia. Un acontecimiento mostrado a través de un salto temporal hacia el futuro, que no se ve venir, y destruye la imagen de la perfecta familia Rayburn, el clan protagonista de la serie.

"Me costó identificarme con el personaje, porque en mi vida real soy un santo. Nunca he hecho nada malo", dice riendo Kyle Chandler al teléfono. El actor de 49 años vuelve a un papel protagónico en la pantalla chica por primera vez desde que terminó Friday night lights hace cuatro años, donde interpretó al bonachón entrenador Eric Taylor, papel que le valió un Emmy al Mejor Actor en Serie Dramática. "Este es un personaje muy distinto", continúa Chandler. "Creo que exploraré territorios que no me habían tocado antes en televisión. El arco dramático que vivirá John en los cinco o seis años que dure la serie, si Dios quiere, será tremendo. Veremos cambios drásticos en él", agrega.

Bloodline comienza con la celebración del aniversario 45 de matrimonio de Robert Rayburn (el actor y dramaturgo Sam Shepard) y su esposa Sally (la ganadora del Oscar, Sissy Spacek), lo que es celebrado por todo el pueblo costero en el que habitan en Florida. Sus tres hijos, John, Kevin (Norbert Leo Butz), y Meg (Linda Cardellini, de ER), tienen vidas igual de ejemplares e ilustres que sus padres, pero todo cambia cuando el hermano mayor, Danny (Ben Mendelsohn), la oveja negra del clan, regresa tras varios años de exilio, perseguido por misteriosos líos criminales en Miami. Su presencia no sólo causará incomodidad a su familia por los problemas que trae consigo, sino además por ser el único dispuesto a destapar los oscuros secretos de los suyos.

"Creo que en Bloodline lo que más nos interesa es el 'por qué lo hizo', más que un 'quien lo hizo'", dice el co creador y productor ejecutivo de la serie, Todd A. Kessler, agregando, "cuando nos encontramos a los personajes por primera vez, nos hacemos la idea de que son de una manera, y luego pasa algo que nos hace cuestionarnos lo que nos presentaron. En este mundo nadie es realmente bueno, y tampoco nadie es realmente malo. Hay muchas zonas grises". Y si alguien sabe de historias de ambigüedad moral, es Kessler. El proyecto más reconocible del productor es Damages, la serie sobre una inescrupulosa abogada protagonizada por Glenn Close, proyecto que Kessler también creó, y le significó cinco nominaciones al Emmy.

"Para nosotros era muy interesante tener a Kyle Chandler en el papel principal, sobre todo por lo que hizo en Friday night lights. Allí era un personaje muy querido para la audiencia, pero aquí Kyle explora áreas totalmente nuevas. No es un actor que se repita a sí mismo", asegura Kessler. Chandler lo interrumpe para agregar: "Ha sido fan mío durante 42 años (la edad del productor)", y ambos sueltan una risotada.

Si bien gran parte del conflicto central se enfocará en la tensión de no saber cómo la historia llegará al momento del secreto, ese "algo terrible" que se muestra en el primer episodio, ese no es el único misterio que esconde la familia Rayburn. Desde el comienzo se insinúa que el pasado esconde tantos secretos como el futuro. "La familia es algo que te marca profundamente. Entonces la atmósfera de esta serie se transformaba en algo real para nosotros de manera muy rápida. Mientras estábamos grabando, con los otros actores compartíamos mucho historias personales sobre nuestras familias. Y cuando se encendían las cámaras, usábamos algo de eso en nuestra interpretación, nuestras propias historias y trasfondos", explica Chandler, agregando que, "a medida que avancen los episodios, se verá que la culpa es un aspecto central de esta trama, y sobre todo el cómo mi personaje vive con ésta".

Y desde el principio, Bloodline busca jugar con las apariencias, incluso de lo que es presentado a la audiencia. "Toda esta historia buscará hacer entender a la gente que lo que van a ver, no tiene siempre una explicación tan obvia. Hay todo un mundo que se irá desenvolviendo durante la primera temporada, que harán cambiar la perspectiva sobre lo que se ve en el primer episodio", adelanta Kessler.

Los trece capítulos de la primera temporada de la serie están disponibles desde hoy en todos los territorios de Netflix. Y para quienes quieran hacer la comparativa, todas las temporadas de Friday night lights también se encuentran en el catálogo del servicio.

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