Diario Impreso

El centro de salud de las 29 nacionalidades

<P>El consultorio 5 de Estación Central, el segundo más antiguo del país, atiende a inmigrantes de cuatro continentes. Su personal desafía las barreras idiomáticas con señas y dibujos, para lograr comunicarse y dar la atención requerida. </P>

iariamente recurren a un traductor de idiomas, enciclopedias, fotos, señas e incluso libros de cocina. "Hace unos 10 años comenzaron a llegar extranjeros. Pero en el último tiempo hemos recibido gente de países tan distintos, que tuvimos que ponernos a estudiar para conocer sus costumbres, lenguas y poder entendernos", cuenta Lauren González, asistente social del Consultorio Nº 5, en Estación Central, el centro de salud público con la mayor multiculturalidad del país.

El recinto, que cubre zonas de Santiago Centro y Estación Central, además de la población local atiende a un total de 2.289 migrantes, provenientes de 28 países de América, Asia, Oceanía y Europa.

Lauren explica que en un principio los migrantes provenían de Perú, Colombia, Bolivia y Ecuador -nacionalidades que actualmente lideran en presencia-, pero hoy también atienden a austríacos, chinos, holandeses, indios, guatemaltecos, indonesios, haitianos, norteamericanos, franceses y brasileños, entre otros.

"Ha sido un desafío para nosotros, porque las características interculturales son muy variadas. Hemos tenido que documentarnos. Por ejemplo, con los pacientes chinos lo que hacemos es buscar traducciones en internet, mostrarles imágenes o simplemente hacerles dibujos, con harta paciencia, porque lo primordial es lograr comunicarnos", añade González.

Otros ajustes han debido hacerse en la consulta nutricional que se entrega en el consultorio. Los profesionales manejan hoy al dedillo las distintas preparaciones o denominaciones que adquiere un mismo producto, dependiendo del país de origen del paciente. En esto apoyan también los médicos del recinto, entre los que destacan bolivianos, peruanos, ecuatorianos y cubanos.

"Lo más complicado fue ir conocer su vocabulario o cómo les llaman a las preparaciones o fórmulas lácteas que ocupan, porque a veces asumen que uno sabe y la verdad es que no, hay que aprenderlo. Por un tiempo me hablaban de una leche que vendían en la feria, que era importada. Tuve que ir para saber cuál era y cuáles eran sus características, y claro, era mucho más grasa que la que se entrega acá y por eso les gustaba más a los niños", explica la nutricionista Valentina Mazry, quien en su box cuenta con una tabla para convertir las medidas de milímetros a onzas. "En la consulta, para la leche yo daba las instrucciones en ml, pero mucha gente usaba la onza. Ahí tuvimos que ajustarnos", relata.

Los controles que reciben los niños menores de seis años también debieron adaptarse a las características multiculturales de los pacientes, considerando que son hijos de migrantes, pero se enfrentan a un idioma nuevo, afuera de su hogar. Para eso, en caso de que presenten problemas, son atendidos en salas de estimulación de lenguaje.

Otra situación que ha instrumentalizado el Consultorio Nº 5 es la modalidad para atender a las personas que están en situación ilegal. "Hay políticas chilenas que protegen a la mujer embarazada y a los niños, pero también hay un tema de derechos humanos que nos lleva a hacer excepciones", explica González, quien señala que, además, se entrega asistencia legal para que los foráneos puedan regularizar su situación.

En términos de atenciones de salud, lo más frecuente en el recinto son los embarazos. De cada 10 que atienden, siete corresponden a migrantes. Catherine Liñán, oriunda de Perú, es uno de los casos. "Hace siete años me atiendo acá y mis cuatro hijos también", cuenta.

Otro caso es el del Consultorio Nº 1, ubicado en pleno centro de Santiago y el más antiguo del país. En términos numéricos, atiende a más migrantes, con casi seis mil inscritos.

Su director, Gonzalo Sola, explica que "trabajamos mucho con los funcionarios, para que entendieran las necesidades de los migrantes y también con la comunidad, que sentía una competencia por los accesos a la salud".

Allí se ha hecho énfasis en las extranjeras embarazadas, para que se controlen desde el primer mes. "Eso es un tema más cultural. El sistema chileno es mucho más protector, en otros países es algo más natural", afirma.

El director de Atención Primaria (DAP) del Servicio de Salud Metropolitano Central, Orlando Durán, cuenta que los centros de salud familiar Nº 1 y Nº5 "son la puerta de entrada para una gran cantidad de inmigrantes que llegan a nuestro país. Estos centros se transforman en la primera institución con la que ellos se relacionan al ingresar al territorio nacional y muchas veces cumplen un rol de orientación para inmigrantes indocumentados, impulsándolos a regularizar su situación", explica.

Más sobre:Diario Impreso

Lo más leído

Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera

Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE

IMPERDIBLES

Servicios