Estado laico
Señor director:
La acalorada discusión a raíz de los dichos del rector Sánchez con el consecuente apoyo del cardenal Ezzati ha levantado un debate que evidentemente no ha perdido su importancia; esto es, ratificar a Chile como un Estado laico. Dicho concepto se traduce en que nuestro país cumpla con su deber de custodiar y promover aquel reducto inviolable que envuelve el pensamiento de los individuos, garantizándolo ya sea frente a gobiernos extranjeros, grupos intermedios o incluso frente a sí mismo.
Esto acarrea el deber de velar por la independencia de Chile y, por ende, implica repudiar la intención de acudir a otro Estado, como el Vaticano, para que se pronuncie sobre contingencias internas. También implica negar una invocación relajada de la libertad de conciencia que se pretende reconocer a instituciones, pero no a individuos como señala el rector. Un estado laico debe garantizar a sus componentes el desarrollo máximo de sus potencialidades en base a la razón, privilegiando incluso económicamente la creación de espacios abiertos e inclusivos por sobre aquellos de carácter cerrado y selectivo, lo que implica, al igual que antaño, consagrar leyes laicas nacidas del debate democrático y que beneficien a toda la población.
Francisco A. Gómez Muñoz
Lo Último
Lo más leído
Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera
Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE