Galería Animal cierra sus puertas con tres muestras de pintura, videos e instalación
<P>Desde el otro martes, Francisco Uzabeaga y Patricia Claro exponen en el espacio que duró 10 años.</P>
Tomás Andreu no siente pena de terminar con galería Animal. "No hay cuentas pendientes, es el fin de un ciclo y estamos felices", dice el arquitecto sobre el cierrre del espacio que dirigió por 10 años en Alonso de Córdoba.
El anuncio lo hizo hace unos meses, pero la cuenta regresiva comienza oficialmente en una semana, cuando el martes 22, se inauguren las últimas tres muestras del año, que de alguna forma dan cuenta de lo innovadora que fue, en su momento, el proyecto de Animal. La primera es El tiempo y los ríos no fluyen hacia atrás, de la artista Patricia Claro, una vieja conocida de la galería, quien ya expuso en 2008 y que ahora presenta su última producción de pinturas y videos, en torno al estudio de los atributos del agua y su capacidad para estar en permanente cambio.
Mientras que las otras dos nuevas muestras hablan sobre el poder de la representación, la verosimilitud de la imagen y el poder de imitación del ojo humano. Se trata de la obra de Francisco Uzabeaga (32), miembro de la nueva escena de pintores realistas, quien plasma en ocho óleos fotos de escenas de películas sacadas de viejas revistas de cine de los años 80; y la instalación de Pilar Quinteros (23), quien construyó a escala dos casas ubicadas en Ñuñoa, hechas de madera y acrílico.
Ambos artistas son representantes del espíritu de Sala Cero, espacio que Andreu abrió en el segundo piso de la galería, en 2008, par acoger a la nueva camada de artistas locales, de entre 23 y 35 años. "Hasta ese minuto, no existía en el barrio alto un espacio que diera visibilidad a los jóvenes y decidimos tomar el riesgo", dice Andreu. Fue un éxito. La osadía fue replicada por otros espacios del barrio, como galería Patricia Ready o A.M.S Marlborough, que de a poco se han abierto al arte joven. "Hay un agradecimiento recíproco con los artistas. Ellos tendrán que buscar ahora nuevos espacios, pero esos sobran ahora en Santiago. Nosotros cumplimos", dice.
Galería sin artistas
Para Andreu, tomar riesgos no es nuevo y cada cierto tiempo reformula sus proyectos. Le pasó en 1993, cuando luego de más de una década a cargo de galería Praxis (donde partió como asistente) abrió la galería Andreu. "Nos tacharon de locos. Nos dijeron que una galería comercial en un barrio residencial no funcionaría. Se equivocaron". Quince años después vino galería Animal. Revolucionó la escena: era primera vez que una galería comercial invitaba a artistas a producir obras especialmente diseñadas para ese espacio (site specific), entre los que se cuentan Patrick Hamilton, Carlos Leppe, Magdalena Atria y Camilo Yáñez. Ahora que se cierra, el arquitecto vuelve a su antiguo espacio en Nueva Costanera, que reabrirá en mayo.
"El cambio no será espectacular. La idea es hacer algo íntimo, alejarnos del espectáculo. No haremos más exposiciones temporales ni inauguraciones ni catálogos. El énfasis estará en las obras. Será una galería sin artistas", explica.
En el renovado espacio, Andreu tendrá una sala dedicada a grabados, fotos y dibujos de artistas, desde Eugenio Dittborn a Jorge Brantmayer. También expondrá las obras de su propia colección, las cambiará una vez al mes y esperará que la voz corra. Todo estará a la venta. "No me ofende que se diga que es una tienda de arte, pero será la mejor de Chile. No quiero restringirme por curatorías, quiero exhibir obras de jóvenes y consagrados juntos, sin pudor. Quiero darme ese lujo".
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