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Harry Potter y la historia de cómo ganar cinco mil millones de dólares

<P>El jueves se estrena <I>Las reliquias de la muerte</I>, el comienzo del fin de la saga más exitosa del cine. </P> <P>Durante 10 años, la serie basada en los libros de J.K. Rowling gobernó el imaginario de una generación completa. </P>

Cansado de tener que vérselas siempre con los mismos guiones en Hollywood, el productor inglés David Heyman decidió retornar a Londres en 1997. Allí, en el segundo piso de una tienda de discos, instaló su compañía Heyday Films con el noble objetivo de adaptar libros de calidad. A fines de ese mismo año, una copia del primer volumen de Harry Potter llegó al local y su primera parada fue un estante gris en el que se leía "última prioridad".

Para Heyman, todo empezaba con un buen título y el nombre de Harry Potter y la piedra filosofal le pareció un rótulo pretencioso. "Mi secretaria, que había leído una crítica del libro, se lo llevó a casa y al día siguiente llegó entusiasmada, hablándome de este niño de 11 años que entra a una escuela de hechiceros. Sólo ahí comprendí que era una gran historia", comentaba Heyman al Jewish Journal de Los Angeles el año 2008.

Después de tres años de tentativas, Heyman convenció a la autora J.K. Rowling de llevar la serie de Potter al cine y durante casi una década el mundo entero ha escuchado y visto las prodigiosas aventuras de Harry, Ron y Hermione. Los tres amigos crecieron junto a sus fanáticos, pasando de la niñez a la adolescencia.

Este jueves se estrena en todo el mundo la última parte de la serie, la que a su vez está dividida en dos: la segunda se exhibe en julio del 2011. Así, se empieza a dar inicio a la despedida de la saga más exitosa de la historia del cine: con más 5.400 millones de dólares recaudados en el mundo, Harry Potter supera a James Bond y Star Wars, emulando los récords de su inspiración literaria, que ha vendido 400 millones de copias en el planeta.

La séptima parte, Harry Potter y las reliquias de la muerte, saca a sus protagonistas de la tradicional locación de Hogwarts (la escuela de hechicería donde estudian) y los lanza a tierras inhóspitas, huyendo del maldito Voldemort y sus esbirros. Ya no hay trenes, ni lecciones, ni juegos de quidditch. Sólo una lucha entre el bien (Harry Potter) y el mal (Voldemort).

La nueva película probablemente tendrá tanto éxito comercial como sus predecesoras. En una década que vio nacer y morir otras sagas redituables, como El señor de los anillos, Spider-Man y Crepúsculo, Harry Potter jamás bajó la guardia y su público se multiplicó, renovando el interés, aguantando de todo, desde el boom de las películas animadas al fenómeno del 3D.

Una prueba de la confianza que se tienen los responsables es que decidieron no subirse al carro de las tres dimensiones (un acto arriesgado en tiempos en que el 3D parece ser la llave de la taquilla) y optar por un filme convencional.

¿Cómo explicar un éxito tan macizo? ¿Se debe todo a la fidelidad con que se ha adaptado la saga literaria? Un desgloce de los protagonistas del fenómeno quizá sea la mejor manera de desentrañar la clave de la fascinación.

Cuatro directores, un solo productor.

David Heyman reúne dos características que a la autora del libro le gustaron: es un hombre cultivado, con un título de Historiador del Arte en Harvard, y al mismo tiempo maneja con mano firme los negocios. No grita ni es tiránico, y ese perfil de gentleman inglés en Hollywood contrasta con las personalidades explosivas de los estadounidenses Harvey Weinstein y Scott Rudin.

Ganando la absoluta confianza de J.K. Rowling, Heyman ha podido desplegar una unidad estética y temática en las siete partes de la saga. A pesar de que cuatro directores diferentes se han sucedido, el perfil se ha mantenido. Algunos dicen que Potter justamente no tiene ningún perfil y es inocua en comparación a El señor de los anillos. Esa falta de sello directorial, sin embargo, tiene que ver con la explícita decisión de ser fiel al original literario y complacer a los fans. En estos últimos radica otra razón del éxito

Los fans, los lectores.

Más que cualquier otra saga fílmica, Harry Potter tenía un público cautivo en los voraces lectores que cada año agotaban las nuevas entregas publicadas por Rowling. Sin ellos hubiera sido imposible soñar con el éxito de taquilla de las películas. Las audiencias juveniles son las que más consumen cine y Potter no sólo lleva espectadores adolescentes a las salas, sino que acarrea un buen porcentaje de aquel otro público sediento de cine: los preadolescentes que entraron a la lectura a través de las peripecias del joven hechicero.

Actores que crecieron.

Un buen casting hace triunfar las sagas y el efecto se puede medir en cómo un actor (bueno o malo) será identificado con el personaje que arropó. Sean Connery es James Bond de la misma manera que Mark Hamill es Luke Skywalker y Elijah Wood es Frodo. Será difícil que Daniel Radcliffe pueda librarse de Harry Potter, Emma Watson de Hermione y Rupert Grint de Ron Wealey. Los tres empezaron con 10 años y terminan la serie sobre los 20. Ellos, sus personajes y el público juvenil crecieron juntos, conformando un lazo con pocos precedentes en la historia del cine.

A los tres protagonistas hay que agregar además el especial cuidado que siempre se tuvo en elegir al resto del elenco: se puede decir que toda la flor y nata del cine y el teatro británico reciente ha desfilado por esta serie, desde Richard Harris a Julie Christie, de Maggie Smith a Helena Bonham-Carter, pasanado por Kenneth Branagh, Gary Oldman y Ralph Fiennes.

Warner Bros.

Heyman tuvo la suerte de asociarse con Warner Brothers, cuya especialidad son las franquicias. Disney fracasó con Crónicas de Narnia y le pasó la tercera parte a Fox. Sony Pictures ha dejado languidecer a Spider-Man, mientras que Universal terminó tristemente con La momia 3. Warner, por el contrario, es un estudio campeón en carreras de largo aliento, con los ejemplares casos de El señor de los anillos, Batman y The matrix. La decisión de dividir la última parte en dos es un indicador de cómo prolongar el adiós de los fanáticos que quisieran ver para siempre a Potter en el cine.

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