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La historia de la prometedora droga que despierta la conciencia

<P>En 1999, un hombre volvió de su estado vegetal gracias a una pastilla para dormir. Luego vendrían otros milagrosos casos que hoy, por primera vez, son estudiados en un gran ensayo clínico que busca probar la verdadera eficacia de la droga.</P>

Tres años antes, Louis Viljoen había sido atropellado por un camión y había quedado en un estado vegetativo permanente. No podía alimentarse por su propia voluntad, hablar o moverse, y casi lo único que hacía por su cuenta era respirar, mover los ojos sin enfocar y, en general, despertar de día y dormir de noche. Pero en algún momento de 1999, tampoco eso pudo hacer. Su madre, Sienie Engelbrecht, pasaba todos los días por el hospital para verlo y un día le dio una pastilla para dormir recetada por el médico. Después, sólo se sentó a esperar a que su hijo se durmiera. Pasaron veinte minutos y el sueño no llegaba. Pero otras cosas comenzaron a pasar.

Primero, Viljoen comenzó a emitir sonidos que no salían de su boca desde antes del accidente, cuenta un antiguo artículo de The Guardian. Luego, giró su cabeza en dirección a su madre. "Louis, ¿puedes escucharme?", le preguntó ella. "Sí", respondió. "Di hola, Louis". La respuesta llegó enseguida: "Hola, mamá". Engelbrecht diría después que en ese momento sólo pudo llorar de la emoción. Nada más.

Sin embargo, la conciencia que Viljoen había recuperado desapareció pocas horas después para sumergirse nuevamente en la inconsciencia. ¿Qué había pasado? Viljoen se había mantenido consciente sólo mientras duraba el efecto del Zolpidem, la pastilla para dormir que, paradójicamente, había sido capaz de despertarlo más allá de lo que la ciencia médica, hasta ese momento, podía explicar.

El caso de este paciente sudafricano no fue el único. También en ese país, en la ciudad de Kimberly, Riaan Bolton sufría las consecuencias de un devastador accidente de tránsito que lo había dejado en el mismo estado que a Viljoen. Su madre también disolvió una píldora de Zolpidem y se la dio para que recuperara el sueño. De un momento a otro, Bolton abrió los ojos y saludó a Johanna, su madre. Hay más. En Estados Unidos, George Melendez, un paciente que tras un accidente había quedado en estado vegetal con daño cerebral profundo, llevaba años con espasmos y gemidos, como si fuera víctima de un sufrimiento constante y silencioso. Luego de la píldora, recuperó la conciencia, momento que sus padres aprovecharon para preguntarle si sentía dolor. "No", fue la respuesta que los hizo emocionarse.

Un estudio posterior de los médicos Ralf Clauss y Wally Nel -quien fue el primero en recetar la pastilla a Viljoen- aclaró que en todos los casos operaba el mismo tipo de "magia". Tras 20 o 30 minutos, los pacientes que recibían el Zolpidem comenzaban a recobrar la conciencia, alcanzando su peak de lucidez una hora después de ingerido el medicamento, momento en el que lograban conversar animadamente y recuperar las funciones cognitivas perdidas. Cuatro horas después, volvían a su estado de oscuridad.

El caso de Viljoen es, tal vez, el más impresionante: luego de tomar la pastilla diariamente durante siete años, hoy ya no la necesita para permanecer consciente. Y a partir de su caso, su madre se ha convertido en una férrea enemiga de la opción de "desconectar" a los pacientes que quedan en estado vegetativo. A ella le preguntaron si desconectaría a su hijo. Dijo que no. Y quince años después del accidente vio a su hijo volver a la vida, cuando todas las voces a su alrededor le aseguraron que eso era imposible.

En un intento de imitar lo que ocurrió con estos pacientes, y particularmente con Viljoen, este año el Instituto Moss para la Investigación en Rehabilitación, en Filadelfia, Estados Unidos, comenzó el primer ensayo clínico de gran magnitud para probar la eficacia del Zolpidem.

El doctor John Whyte, responsable del estudio, asegura a La Tercera que hasta ahora sólo se tienen resultados de la primera etapa del ensayo, enfocado a determinar cuántos pacientes en estado vegetativo permanente responden al Zolpidem. Hasta la fecha, dice, han testeado a 70 de las 80 personas que participarán de la investigación, con una respuesta positiva que llega a un 10% de efectividad para el Zolpidem.

A pesar de ese pequeño porcentaje de efectividad, Whyte está esperanzado de lo que resulte de la investigación. "No sabemos aún cómo funciona, pues ese es el objetivo de la segunda parte del estudio. Pero ya que no se trata de una droga estimulante, creemos que debe trabajar inhibiendo un sistema cerebral que, en sí mismo, inhibe la conciencia", dice. Whyte explica que el estado vegetativo es definido como la ausencia de varios comportamientos. Y esos comportamientos pueden estar ausentes por una destrucción permanente y extendida del cerebro o por un daño cerebral más específico.

¿Qué quiere decir eso? Que a pesar de las esperanzas que descansan sobre esta droga, no es mágica. Como explica el especialista, se cree que el Zolpidem funciona desbloqueando ciertos sistemas, pero eso no significa que una persona que quedó en estado vegetal a causa de accidentes vuelva a adquirir las funciones físicas perdidas o se recupere de daños cognitivos más profundos. "No esperamos que ninguna droga sea capaz de reemplazar grandes sistemas neurológicos completamente destruidos, de modo que no esperamos tampoco que algún tratamiento farmacológico llegue a ser efectivo para todos los pacientes en estado vegetativo".

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