La nueva normalidad
En las últimas semanas, los libros No te ama, Gay gigante y No ficción han estado entre los más vendidos en Chile. Se trata de tres obras cuyos protagonistas son homosexuales, un éxito que habría sido impensado 20 años atrás, pero que muestra que Chile cambia y sus lectores también.
Hace algunas semanas, la escritora Camila Gutiérrez subió a su cuenta de Instagram (@joven_y_alocada) una foto de la lista de los libros más vendidos. En la imagen, su segunda novela, No te ama, aparecía en el segundo lugar, justo después de Isabel Allende. Mientras que Gay gigante, de Gabriel Ebensperger, se instalaba en el quinto puesto del conteo. Y ellos, junto a No ficción, de Alberto Fuguet, siguen entre los libros más solicitados en sitios online como Buscalibre.cl.
El común denominador de las tres novelas es la sexualidad de sus personajes, algo que hubiese sido un tema en sí mismo años atrás: No te ama habla de la vida amorosa de una joven bisexual, mientras que Gay gigante aborda el tema de la identidad sexual de un adolescente. Por otra parte, No ficción relata la discusión de dos hombres sobre la naturaleza de su relación. Estas tres obras tal vez sean las más conocidas en este momento, pero no son las únicas que abordan el tema: Yo, gay, de Jaime Parada; Los amantes caníbales de Pablo Illanes; La misma nota, forever de Iván Monalisa Ojeda; Chile gay de Juan Pablo De La Hoz; Cuarto oscuro, de Jorge Marchant y Lo que una ama, de Salvador Young, son algunas otras.
Para entender el porqué de este cambio, hay que remontarse algunos años. En octubre de 2014 hubo un título que levantó polvareda: Nicolás tiene dos papás, un cuento infantil donde se relata con toda naturalidad la historia de un niño que en vez de papá y mamá, está al cuidado de dos hombres. El cuento fue propuesto por el Movilh y contaba con el apoyo de la Junji, pero algunos grupos conservadores pidieron evitar su distribución. El asunto llegó a la corte, que falló a favor del libro en dos ocasiones.
Aún más atrás: en agosto de 2013, Camila Gutiérrez presenta su libro Joven y alocada, sobre la exploración sexual de una adolescente evangélica que, un año antes, tuvo una versión fílmica que intentó ser censurada. En 2004, Pablo Simonetti se vuelve éxito de ventas con Madre que estás en los cielos, algo que se repetiría con sus novelas posteriores. Sin embargo, su primer golpe fue ganar el concurso de cuentos Paula en 1996 con Santa Lucía, donde el tema de la homosexualidad está presente.
Mucho antes, en el año 2001, Pedro Lemebel saca Tengo miedo torero, un libro que estuvo casi un año entre los más vendidos del país. Pero si vamos más atrás, el panorama es menos alegre. Hay un evento en particular, en 1981, cuando el escritor Mauricio Wacquez es invitado a la Feria del Libro de Santiago para presentar su novela Frente a un hombre armado: “Wacquez vino a presentar un libro que no se iba a vender. La editorial pensó que el tema podía ser problemático al ser explícitamente gay y de un autor abiertamente gay. Más aún, en una reseña del Artes y Letras de El Mercurio, publicada por Jorge Edwards, se comenta el libro pero nunca se menciona que aborda la homosexualidad”, aclara el escritor Óscar Contardo, autor de los libros Siútico y Raro, el cual aborda la historia de la homosexualidad en Chile.
Por años -y por diferentes autores- la figura del homosexual en la literatura, si es que había sido presentada, aparecía como una imagen lejana a los conflictos cotidianos, más bien destinada a la tragedia (como, por ejemplo, en la novela Casa de campo, de José Donoso). No había una novela con un personaje que se identificara como gay. “El primer paso lo dio Lemebel, transformó la escena primero por su personaje, después por su literatura y finalmente por vincular sexualidad y política. La gente insiste en la marginalidad de Lemebel, pero creo que ese fue un primer paso que ha permitido que gente escriba, que la industria editorial reciba estos textos de autores nacionales”, agrega Contardo. Por eso no es casualidad que recientemente las primeras obras de Lemebel comiencen a ser reeditadas y a ganar espacio en las librerías, lo que sólo se intensificó tras su muerte hace un año.
LOS NUEVO LECTORES
"La literatura gay es una tendencia mundial. Basta con ver la explosión de Para acabar con Eddy Bellegueule, de Édouard Louis, o la novela La tentación de Trump, de Elijah Daniel, que se tomó el ranking de Amazon en días y donde el candidato a la presidencia de Estados Unidos tiene un romance con un empleado de hotel", señala Alejandro Jofré, dueño del sitio Paniko.cl, enfocado a la literatura contemporánea. Algo que también se está viendo en las librerías locales: "Con Raro pasaba que mucha gente lo compraba y le daba explicaciones a los libreros. Lo principal es que a mucha gente se le quitó el susto de comprar esos libros. Ese acto tan trivial como tomarlo y llevarlo a la caja sin decir nada", dice Contardo.
Han pasado cuatro años desde que Raro apareció en librerías y parece que lo homosexual ya no es extraño. Tal como dice Catalina Infante, editora de Catalonia, hoy existe “un libro rosado que grita la palabra gay en su portada” y que está “prácticamente en todas las librerías del país”. Se trata de Gay gigante, novela gráfica que recopiló las viñetas que el diseñador Gabriel Ebensperger subía a internet.
Uno de los libros que más dio que hablar a fines del año pasado fue No ficción, la última novela de Alberto Fuguet. “Ver las reacciones, las lecturas, las críticas en su mayoría positivas, pero incluso las adversas, fue muy gratificante porque desde su título es una novela que pone en cuestión, que desafía etiquetas”, dice Vicente Undurraga, de Penguin Random House y editor de la novela. Para los lectores, la interpretación va muy ligado al autor: “Fuguet es toda una institución y su libro se leyó como una salida de clóset y hubo todo un juego y una intención desde el título”, comenta Jofré.
Tras la aparición de la novela de Fuguet, no hubo un comidillo de pasillo o invitaciones a estelares en la televisión para hablar sobre su sexualidad. El tema de la novela no fue el tema, la historia de la novela sí lo fue, o así lo interpretó el mismo Fuguet: “No hay titulares de escándalo. No está sucediendo lo que pasó tantas veces: censura, conmoción, miedo a comprarlo por el qué dirán, etc. Lo que pasó ahora es lo que se llama el tipping point (punto de inflexión), creo. Todo eso es cosecha de lo que se ha sembrado. Esto es parte de lo que han pavimentado, por ejemplo, Pablo Simonetti y Óscar Contardo y, por cierto, Lemebel”.
Fuguet da con un punto clave. Gracias a múltiples voces, lo que se percibe es que se ha llegado a un punto donde no existen libros para un público específico, sino para lectores. La verdadera clave parece estar en el nuevo lector, que no tiene miedo a entrar en todo tipo de lecturas. Catalina Infante así lo cree: “El lector chileno ha cambiado. También creo que hay nuevos lectores, gente que quizás nunca se hubiera interesado en la literatura ahora está comprando libros, y eso es porque se están publicando libros más variados, en formatos y temáticas”.
Mucho tiene que ver el quiebre generacional, tanto de lectores como de autores, donde ya existe una mirada diferente, o una nueva normalidad, si así se prefiere. “El país cambió. El mundo cambió. La literatura, en cuanto a la vara de los más vendidos, sólo hizo lo que debe hacer: captó esos cambios, les dio voz, y lo está haciendo desde distintos ángulos. Que nadie diga que el universo gay sólo tiene un ángulo o una sola historia”, comenta Fuguet.
LA VOZ DEL RECAMBIO
Para dar con una voz que dialogue con ese nuevo lector que anda allá afuera, hay que bucear en las interminables aguas de las redes sociales. Y dos de los libros acá mencionados vienen desde ese mundo: No te ama y Gay gigante. Ebensperger y Gutiérrez bordean los 30 años, se conocen, juntos hicieron un programa radial y se acompañaron en sus respectivos libros.
Camila Gutiérrez tiene fans. Muchos. Sólo en Twitter son más de 34 mil, en Facebook casi 110.000. “Tengo redes sociales. Instagram, Twitter y un fanpage en Facebook que es seguido por un público bastante fiel. Y eso, supongo, es porque ha habido un público que se identifica, o se diferencia, con lo que escribo” cuenta. Y tiene un punto. Muchos jóvenes se sintieron tocados por un retrato generacional que había sido pasado por alto y que ella le puso una cara: “Tengo la sensación de que la identificación era más radical con Joven y alocada porque ahí el personaje era más ‘víctima’ por decirlo así. El de No te ama es distinto. Hay gente que me escribió para decirme que me odió después de leer el libro”.
“Creo que se nota también que es muy transparente en que no lo hice pensando que alguien lo leería. Lo hice sin pudor”, cuenta Gabriel Ebensperger sobre Gay gigante (ya en su segunda edición), que antes de ser un libro fue un personaje: nació como un mero ejercicio de dibujo diario catártico alimentado de autorreferencia y alojado en el portal Tumblr. Lo que ayuda a identificarse con el personaje es el trabajo de ilustración, uso de referencias pop, las citas a películas, series o canciones, todo desde una narración casi cinematográfica: “La historia es la de un niño que cree que le está pasando algo terrible porque está rodeado de adultos homofóbicos, pero es todo un poco chistoso. Creo que hay algo para los padres y eso está dando que hablar. Bueno y, bonus, la portada me quedó muy rosada y linda. Podrán pelar la portada de mi libro y decir que es maricona, pero no que es fea”.
Alejandro Jofré tiene una tesis con respecto al éxito de estos libros: “Primero la honestidad; básicamente que utilicen personajes imperfectos, que cometen errores, que traicionan, que no son modelos ni estereotipos, que son espejos de cualquiera que se mire con un poco de honestidad. Y luego el nivel de intimidad que alcanzan, esa capacidad de transmitir un dolor hasta el punto de hacerlo propio”.
En esa óptica, tanto Gabriel como Camila han ido por el camino de la identificación sexual, las rupturas amorosas, las formas de enfrentar el trabajo o los estudios y un largo etcétera, donde no son los únicos, pero sí los más visibles. “Creo que querían (la editorial), al menos con el primer libro, que fuera una escritora que apuntara a un nicho, el de los jóvenes. Intuyo que con No te ama ese nicho se amplió. No es un público solo joven o muy LGBT. Gabriel y yo nos situamos en el género novela de formación (yo con Joven y alocada y él con Gay gigante). Siento que hay momentos de un humor común”, agrega Camila.
Sin embargo, aparte del humor, la identificación de sus propios problemas a través de personajes paralelos también es una forma de llegar al público. Fuguet complementa: “Los autores jóvenes están en otra y los lectores y la sociedad también. Una novela o una cinta gay ya no es garantía de ruido o de acogida. Gay gigante arrasa porque es bello y porque es al final triste y no es tanto una celebración sino hacerse cargos de las heridas, las penas, el miedo. No te ama es puro desparpajo y toca un tema casi tabú: la bisexualidad y lo hace con humor, con un lenguaje ultra propio”.
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