Diario Impreso

La segunda oportunidad de Elizabeth Poblete

<P>Su insólita historia fue conocida en todo el mundo: la pesista que tuvo guagua en un gimnasio sin saber que estaba embarazada. Hoy, la chilena dejó atrás el deporte y superó la muerte de su primer hijo. Todo para cuidar de Joaquín, el niño que le devolvió la alegría. </P>

Llámame más rato, que tengo a Joaquín enfermo y estoy con el médico", se disculpa Elizabeth Poblete. Está preocupada por su hijo de cuatro meses que, al parecer, sufre de influenza. Ella cree que los constantes cambios climáticos de Ambato, la ciudad precordillerana enclavada en el corazón de Ecuador, pueden haber facilitado la enfermedad. La ex pesista chilena, por su parte, ya se acostumbró al tiempo, pero no a la comida ni a la forma de hablar tan correcta de los ambateños. "Echo de menos escuchar algún garabato chileno", confiesa un par de horas después, más relajada. Joaquín duerme y su salud está bien controlada.

Las fuertes aprensiones que Elizabeth y su pareja, el seleccionado ecuatoriano de pesas Fernando Salas, sienten con la guagua son comprensibles. Ambos aún tienen fresco el recuerdo de la muerte de Eric José, su primogénito. La historia se hizo conocida en todo el mundo. Ella estaba entrenando con la selección en Sao Paulo, preparándose para los Juegos Odesur. Había competido normalmente durante los meses previos e, incluso, había logrado su mejor resultado, una medalla de plata en el Panamericano de Chicago, en la categoría de más de 75 kilos. Todo sin darse cuenta de que llevaba un niño en el vientre.

Ese 8 de diciembre de 2009 la levantadora sintió fuertes dolores en el abdomen y se dirigió al baño, en los camarines del Club Pinheiros. Allí se encontró con la sorpresa. Ella misma cortó el cordón umbilical de un tirón para liberar a su hijo, a quien nombró en honor a su hermano (Eric) y su padre (José). "Siempre me pregunto cómo no me di cuenta, cómo fui tan lesa. Estaba demasiado metida en el deporte. Pero Dios sabe por qué hace las cosas. Ahora es difícil que a alguien le pase lo mismo", opina la ex pesista, quien siempre señaló que estaba habituada a que no se le presentara la menstruación debido a su intenso régimen físico.

Eric José no pudo soportar las complicaciones de ser prematuro y falleció a los ocho días. Sus restos fueron cremados y hasta hoy el ánfora con las cenizas permanece en casa de sus padres, en Puente Alto. El acoso de los medios por conocer su versión la hizo aislarse y la experiencia le desencanó una fuerte depresión. Intentó volver a las pesas, pero algo había cambiado dentro de ella.

Desde hace tiempo estaba cansada del ambiente competitivo de su disciplina. "Había mucha competencia y envidia, especialmente de parte de los hombres, que son más chismosos que las mujeres", recuerda la santiaguina. Pero su malestar era más de fondo. A sólo semanas de los Odesur 2010, dejó la concentración de Chile en Ecuador y volvió a juntarse con Fernando, su ex novio y padre de su hijo. La pesista quería cambiar su vida y decidió retirarse del deporte, sin decirle nada a ninguna compañera y sin darle mayores explicaciones a Luis López, su técnico. Ha pasado un año desde entonces y no se arrepiente del camino que tomó. "Sinceramente, no pienso en las pesas. Tengo un hijo maravilloso, que es mi mundo. No siento la necesidad de ir a hacer deporte, porque uno pierde muchas cosas de la familia. No cambiaría un día con mi hijo ni siquiera por ir a Londres", dice.

El 13 de noviembre del año pasado, alrededor de las cuatro de la tarde, nació el segundo hijo varón de Elizabeth. Pesó 3,4 kilos, midió 48 centímetros y no presentó ningún problema de salud. Días antes del parto, la ex levantadora había recibido un mail de una tía, aconsejándole que lo llamara Joaquín Tomás, pues el primer nombre significa "hijo de Dios" y el segundo, "hermano gemelo". Aunque el niño se parecía a su hermano fallecido, a Fernando no le gustó el nombre Tomás y el niño fue inscrito como Joaquín Salas Poblete.

Desde entonces, la ex seleccionada se ha tenido que adaptar a un nuevo estilo de vida, dedicado íntegramente a su hijo, algo que ella disfruta. "Ha sido una bendición para mi vida", comenta ella, aunque pase sola buena parte del tiempo, debido a que las nuevas responsabilidades llevaron a Fernando a aceptar un trabajo que le exige muchos viajes.

Entre lunes y viernes, la chilena aprovecha de utilizar sus ratos libres para ayudar desde la casa a la pareja de su suegro en su negocio de artículos deportivos. Según cuenta Elizabeth, la familia de Fernando ha sido su principal soporte en una tierra desconocida.

Por ahora, la vida trata bien a los Salas Poblete en Ambato. Tienen su casa y no pasan zozobras en lo económico. Además, analizan la idea de casarse durante este año, aunque primero Elizabeth debe regularizar su situación en el país, dado que todavía está como ilegal. Sin embargo, ella quiere estudiar Medicina en Chile. Todo dependerá de lo que sea mejor para Joaquín, el niño que le ayudó a superar la tristeza de la pérdida de Eric José. Superar, pero no olvidar. "Hasta ahora me duele, pero tengo que dejar descansar a mi hijo. Siempre lo llevaré en el corazón", asegura la ex pesista, quien aún tiene una foto de Eric en su pieza, al lado del mueble del televisor.

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