Culto

Los Tres, la excelencia quirúrgica se mantiene y asombra de vuelta en el Teatro Municipal

En la primera de sus dos noches en el clásico recinto del centro de Santiago -repiten este lunes 8-, el grupo presentó al completo el material de XCLNT, su nuevo disco. Un show en que el grupo sonó escrupulosamente pulcro, concentrados en la interpretación. Algunos temas crecieron, otros dejaron con ganas de más. Remataron con un bloque de clásicos que animó al público que llenó el recinto.

Foto: Pedro Rodríguez/La Tercera

Alguna vez Los Tres lanzaron La Espada & la Pared en la capilla de un fundo en Colina. Un gesto que generó ruido en el Chile de la transición. Años después, el regreso discográfico de la formación clásica Henríquez, Lindl, Parra y Molina, está concentrado en el neoclásico Teatro Municipal. El mismo donde presentaron el espectáculo 30 y Tr3s Horas Bar, en el lejano 2009. Y el ruido ahora es diferente.

Las luces se apagaron pasadas las 20:15. La señal inequívoca para dar inicio al show, un cuarto de hora después de lo previsto a causa de lo lento que se hizo el proceso de la entrada -y poco claro en la diferenciación de los accesos-. El público aplaude, los músicos entran en escena y tras un conteo de Henríquez, suena el golpe de platillo que abre Cantar y Amar. La elocuente canción que inicia XCLNT, es la primera de la noche.

Aunque ya la habían estrenado en vivo en un show en el Gran Arena Monticello, la canción tiene una cierta frescura que la hace funcionar como apertura. Avanza en su estructura, sencilla, con dos partes muy marcadas y tal como en el disco, permite el espacio para todos los instrumentos.

Los Tres en el Teatro Municipal Foto: Pedro Rodríguez/La Tercera.

Henríquez toca con un Rickenbacker roja a lo John Fogerty. Aunque su voz suena desgastada, todavía suena convincente. Es claro que esa canción es especial para él. Tras los primeros aplausos, siguen con ese experimento de cueca mod de Como llegaste te vas, momento en que Ángel Parra cambia la eléctrica por el guitarrón. Su sonido destemplado abre una ventana de exotismo en el lenguaje del rock, pero de alguna forma empalma con el sonido más brillante e incisivo de la guitarra de Henríquez.

El grupo suena consistente. El material de XCLNT no exige demasiada instrumentación más allá de las guitarras, bajo y batería. Y el trabajo se nota, pues el sonido de directo del grupo está pulcro y bien balanceado, quizás algo más limpio en relación al del disco. Henríquez sorprende tocando el solo de Al menos solo por hoy, a dos tonos, como el que él mismo tocaba en El Haz Sensor. Quizás sea por las características del recinto, pero ese tipo de canción se beneficia de un espacio como el del Municipal.

Hay temas que crecen en el directo. La Vida al Revés, enfatiza su imaginativa base rítmica que coquetea con el bossa. Luego, Parra se vuelve a colgar el guitarrón para tocar Perro muerto, otra de las cuecas eléctricas del álbum con referencia a Roberto Parra en las visuales. Un aproximación peculiar al género tradicional que Los Tres ya han hecho muy propia. El público engancha y no demora en aplaudir siguiendo el ritmo clásico de cueca. Algunos silban.

Los Tres en el Teatro Municipal Foto: Pedro Rodríguez/La Tercera.

Pasan por Vendaval de Otoño -con el guiño de las visuales al segmento de Only a Northern Song de la película Yellow Submarine-, que en su combinación de acordes entre mayores y menores, suena totalmente a Los Tres. Evoca algo a Lo que quieres de La Sangre en el Cuerpo. Los filosos fraseos de Parra en la tesitura alta de su Telecaster hacen el resto.

Y de inmediato arremeten con INRI uno de los temas que han tenido mejor recepción del disco y se imponía por sí mismo como single. Es la más poderosa del disco, pero en vivo suena muy pulcra, quizás con algo menos de garra en comparación con el rockabilly tormentoso del disco.

El tramo final de la revisión del disco, videncia cómo los arreglos y el juego de efectos de Ángel Parra es una clave del material nuevo. Así queda claro en Alma a la deriva, y Empelota. Cierran con Que vuele, la rítmica última canción de XCLNT en la que Henríquez se vuelve a colgar la acústica. Es llamativo el segmento instrumental que conecta hacia la parte C, pues suena típicamente Los Tres. Se sostiene en los arreglos de Parra, la bata marchosa de Molina y el bajo de Titae siempre con carácter.

XCLNT tiene el mérito del reencuentro de Los Tres en su médula como intérpretes. Siempre grabaron en directo, y quizás este disco lo enfatiza aún más. El show, por tanto, se concentró en destacar el sonido compacto del álbum llevado a un teatro. Por ello es que las visuales, atractivas y con mucho guiño retro, no eran demasiado protagonistas. Eso sí, el que sea un show de butacas quizás le restó algo de energía, en especial en los temas más rockeros.

Los Tres en el Teatro Municipal Foto: Pedro Rodríguez/La Tercera.

Tras un intermedio de 15 minutos, con la música envasada cargada al repertorio Beatle, el grupo volvió para hacer un bloque de sus temas clásicos. Arrancan con Gato por Liebre, con el habitual diálogo de solos de guitarra entre Parra y Henríquez. Es claro que de alguna forma esa elección rima con el material crudo de XCLNT.

Evidentemente en este bloque el público fue más protagonista y coreó desde el primer momento. Siguen con La Torre de Babel, Hojas de Té, Un Amor Violento (celulares en alto y de las más coreadas de la noche) y cierran con la siempre animada He Barrido el Sol. El grupo también se vio mucho más suelto. En esta etapa de sus vidas como músicos, se enfocan más en la interpretación. Siempre replicaron con precisión su sonido y eso se mantiene.

Y tal como en los viejos tiempos, Parra aprovecha algún solo para colar alguna improvisación. De inmediato se escucha el acompañamiento de Molina con el fraseo usando los platos. La conexión con Titae, denotan que el entendimiento entre ellos está intacto.

El antiguo grito “olé ole oleeee Los Treeees, Los Treees” atronó en el Municipal como el movimiento de una sinfonía. El grupo vuelve al escenario para el bis. El juego de las luces sugiere movimiento, como evocando el vértigo con el que arranca La Espada & la Pared. El público por fin se decide a levantarse de los asientos. A falta del clásico acordeón de Cuti Aste para el estribillo, Ángel Parra despliega un fraseo que evoca el fraseo clásico y los arreglos de sabor country de la grabación original (se extrañó algo de ese tipo de arreglos en XCLNT). Está totalmente en su elemento.

Incluso Henríquez suma el clásico guiño a Tren al sur. “Lo más grande Jorge González”, dice. El aplauso sonó poderoso. Y casi de inmediato, continúan con Tu Cariño se me Va, un clásico absoluto del repertorio y probablemente el momento más desatado de la noche. El respetable aplaude, Henríquez y Lindl se despiden mientras Parra se extiende y crea una textura desde el sonido de la distorsión que comenzaba a caer como la resaca del oleaje. Mientras, Molina despliega un fills en los toms. Suena como una pieza experimental atonal que da ambiente. Ambos músicos se miran, cómplices, como compartiendo una travesura musical. Se quedan unos minutos más. El ruido se deshace entre los muros del Municipal, se despiden de la gente y salen por un costado. La gente aplaude como aprobando el experimento, la noche y el lugar. Ya no tienen la garra de antaño, pero el oficio aparece. Una noche excelente.

Los Tres en el Teatro Municipal Foto: Pedro Rodríguez/La Tercera.
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