Culto

The Byrds y las ocho millas de altura que abrieron una nueva era en el rock

Lanzada hace 60 años, Eight Miles High marcó un quiebre para los Byrds. Influenciada por el jazz de Coltrane y la música India de Ravi Shankar, llevó al grupo a una dirección diferente del amable folk rock que los hizo conocidos. Una historia que cruzó un vuelo a Inglaterra, ambición musical y drogas.

Nada mas pisar la escalinata del avión, Gene Clark sudó frío. El pulso de su corazón se aceleró. Era la primera vez que volaba en un avión y la experiencia lo remeció por completo. Como pudo se acomodó en su asiento y le preguntó a su compañero de banda, Roger McGuinn: “¿A qué altura crees que vuela este avión“.

Aquel era el primer viaje trasatlántico de los Byrds. En agosto de 1965 subieron al avión que los llevó a Inglaterra. El grupo comenzaba a volar alto como exponentes del naciente folk-rock. Básicamente, un cruce entre el folk de Dylan y la invasión británica. “Folk rock es solo Bob Dylan con batería o Joan Baez con batería”, respondió Ray Davies, de los Kinks, cuando Melody Maker le preguntó su impresión por ese nuevo sonido.

Aquel viaje resultó revelador para los Byrds. Tratados con frialdad por la prensa, la experiencia llevó a Clark a escribir unas líneas y por su lado McGuinn y el guitarrista Dave Crosby desarrollaron algunas ideas. Así, juntando piezas, crearon una canción, Eight Miles High, un tema que los llevó a tomar un rumbo distinto. Considerado hasta hoy el momento cero de la psicodelia.

The Byrds en 1965.

La canción destaca por su arrolladora e intrincada frase inicial. Una sorpresa total respecto al sonido con el que se habían hecho notar. En 1965, los Byrds irrumpieron con su amable folk-rock, que cruzaba el brillante sonido de la Rickenbacker de 12 cuerdas, las suaves armonías vocales de inspiración beatlesca y canciones de vocación radial. Pero en su fibra más íntima, querían ir algo más allá.

Eight Miles High surgió en realidad como un homenaje a John Coltrane. Fue nuestro intento de tocar jazz”, detalló McGuinn a The Guardian. Por entonces, el notable saxofonista lanzaba discos rebosantes en imaginación como A Love Supreme (1964), My Favorite Things (1960), Giant Steps (1959), entre otros.

Durante una gira por EE.UU., en el verano boreal del 65, en la furgoneta de los Byrds lo único que sonó fue Coltrane y algunos discos de Ravi Shankar, el músico indio clave en la difusión del sitar que luego fue maestro del Beatle George Harrison. Entonces, una canción le llamó la atención a McGuinn. “Había una canción de Coltrane llamada India, donde intentaba emular la música de sitar con su saxofón -contó el músico-. Tenía una frase recurrente, dee da da da, que tomé prestada en mi guitarra Rickenbacker y a la que le añadí un toque jazzístico”.

El interés de los Byrds por ir más allá, hizo encajar todo. “Gene Clark tenía algunos acordes y una vaga melodía, que luego se integró en la estructura más regular de Eight Miles High -rememora McGuinn-. Años después, Gene empezó a fantasear con que él había escrito toda la canción. No fue así: fue un esfuerzo colaborativo entre Gene, David Crosby y yo".

Efectivamente, Clark se atribuyó el mérito de la canción en una entrevista de 1983. Aunque sí reconoció que contó con la ayuda de Crosby y McGuinn. Incluso mencionó una colaboración de Brian Jones, de los Rolling Stones. “Escribí la canción y se la presenté a McGuinn y Crosby durante la gira. Estábamos de gira en autobús y escuchábamos mucho a John Coltrane y a Ravi Shankar, y ellos me ayudaron a terminarla. La melodía y la letra las escribí yo mismo en una habitación de hotel con Brian Jones en Pittsburgh, Pensilvania”.

The Byrds en 1966.

Por su lado, Crosby asegura que se trató de una experiencia en que volcaron la frase de inspiración coltranesca de McGuinn, los acordes que tenía Clark y las impresiones de ese viaje a Inglaterra. “La escribimos todos juntos en una autocaravana Winnebago, intercambiando apresuradamente letras e ideas para la progresión de acordes”, contó a The Guardian.

La letra, efectivamente trasunta una suerte de desencanto. “Ningún momento puede ser más extraño que ahora/Señales en la calle, ¿y hacia dónde vamos?/En algún lugar solo para estar juntos”, dice el texto. Por ello, la intrincada frase india-jazz de McGuinn parece hacer tanto sentido.

Crosby asegura que pusieron en música el ánimo que cruzaba a los Byrds tras verbalizar el impacto de ese primer encuentro con otro país. “Trata sobre la desorientación que sentíamos. Teníamos 21 años, nunca habíamos salido de Estados Unidos y todo nos resultaba desconocido”.

Algunas líneas del tema brotaron desde experiencias reales. “La frase «No hay calidez en ninguna parte» se refiere al trato que recibimos de la prensa británica -recordó Crosby-.Y la frase sobre una ‘ciudad gris por la lluvia’ fue mía".

Respecto al título, McGuinn rememora que en principio la titularon Six Miles High. “Porque esa es la altitud aproximada a la que vuelan las aerolíneas comerciales. Cuarenta y dos mil pies, o unas ocho millas de altura, es la altitud reservada para los aviones militares. Pero Gene dijo que ocho millas sonaba mejor que seis, y sí que sonaba más poético. Además, era por la época de Eight Days A Week [de The Beatles], así que eso fue otro gancho".

Las ocho millas de altura (unos 12000 mts) también se leyeron en la época como una referencia a las drogas. Aunque los músicos han resaltado el arrojo del tema, con los años han reconocido que por entonces fumaban marihuana y algo de eso también se coló. “Por supuesto, Eight Miles High era una canción sobre drogas -comentó Crosby a The Guardian-. Hace referencia a la altitud de ese vuelo, pero era un doble sentido deliberado".

The Byrds en 1966.

Como sea, la canción apenas logró entrar en los charts. Lanzada en marzo de 1966, su sonido desafiante la hacía difícil de empujar en la programación radial. Por su costado, la crítica reaccionó con desconcierto, pero había que entender la época; pasaron, sin escalas desde la suave Turn! Turn! Turn! al volón que proponía Eight Miles High.

En su edición del 30 de abril de 1966, la revista Melody Maker reseñó el sencillo. “¡Los exitosos Byrds estadounidenses presentan una nueva fórmula! Raga-rock basado en formas musicales orientales (¡según dicen!), que suena como si The Who se hubiera descontrolado. Sin embargo, es un disco muy interesante y atractivo, aunque quizás un poco difícil de escuchar".

Impresión similar se hicieron en la redacción de Record Mirror, que publicó una breve reseña en ese mismo día. “Una extraña mezcla de estilos musicales, con una introducción instrumental prolongada y luego una suave interpretación vocal. La originalidad del estilo y la interpretación deberían llevarlo a las listas de éxitos; en fin, es un éxito en Estados Unidos. La cara B es más dinámica. La mayoría sonaba a destiempo, pero la interpretación fue muy enérgica”.

A pesar de todo, la canción resultó en una suerte de maldición; su sonido arrojado, la posible referencia a las drogas y la salida de Gene Clark del grupo, golpearon su popularidad y llevó a Columbia Records a limitar los recursos para promocionar a la banda. Una tormenta en medio del vuelo. “Gene dejó la banda el mes en que se lanzó Eight Miles High -dice McGuinn-. Le tenía miedo a volar. Subíamos al avión y él, sudando frío, se ponía de pie en el pasillo y decía: «No puedo quedarme en este avión. Tengo que bajarme». Recuerdo haberle dicho: «No puedes ser un Byrd si no puedes volar»“.

Escucha Eight Miles High a continuación

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