Por Gonzalo ValdiviaLas mil historias de Robert Powell y Jesús de Nazaret: cuando su imagen adornó un altar en Venezuela
El protagonista de la miniserie optó por un estilo de actuación que permitió que se transformara en un referente en diversas latitudes. Invitado a la 2° edición del Italian Global Series, el intérprete inglés detalló varias anécdotas que ilustran el fervor en torno a su trabajo y la producción dirigida por Franco Zeffirelli. “Obtuvimos la respuesta que queríamos”, afirma.

Robert Powell fue testigo privilegiado del rigor y oficio del realizador italiano Franco Zeffirelli. Conoció el método de trabajo del director de Romeo y Julieta (1968) durante los preparativos del rodaje de Jesús de Nazaret, y luego lo comprobó durante las filmaciones, que se desarrollaron en Marruecos y Túnez entre finales de 1975 y comienzos de 1976.
“Yo lo uso como modelo para mi obsesión por el detalle”, dice durante un conversatorio dedicado a los 50 años de la icónica producción en el marco del Italian Global Series, en Rimini, Italia.

Actor y director concluyeron que la mejor manera de resolver el enigma del personaje consistía en evitar la utilización de cualquier particularidad o excentricidad. En su lugar, apostaron por “un lienzo completamente en blanco”.
“Mi teoría era que si estás intentando contar esta historia a millones de personas, cada una con su propia versión de Jesús en sus cabezas, te enfrentas a una tarea muy difícil. Porque cualquier cosa que hagas que no esté en sus cabezas hará que se desconecten. Pensarán: ese no es mi Jesús. En otras palabras, no seas ingenioso, no seas idiosincrásico, no busques maneras de interpretarlo. En otras palabras, no te hagas el actor. Y lo intentamos”, plantea.
Y agrega: “Yo no hice nada. Simplemente aporté la voz, la presencia. El maquillaje y el peinado hicieron el resto. Franco hizo la mejor película que creo haber visto jamás”.
Con el paso del tiempo, a medida que la ficción llegó a diferentes latitudes, Powell constató la calidad del trabajo a través de las palabras que les dedicaron los fanáticos. “Obtuvimos la respuesta que queríamos. Decenas de miles de cartas decían: es exactamente como imaginaba que era Jesús”, apunta sobre un fenómeno que se mantuvo en el tiempo.

En su opinión, “el público había hecho todo el trabajo: le habían impuesto a esta figura no actuante su propia visión. Seamos realistas: yo me veía genial. Pero eso es obviamente gracias a un maquillaje muy ingenioso y esas cosas. Así fue como sucedió. Fue casi por accidente”.
Detrás del altar en Venezuela
Robert Powell revive una historia que conecta a Jesús de Nazaret con Sudamérica. En los 80, cuando la miniserie ya había penetrado en este lado del mundo, se encontraba filmando una película en Puerto Ordaz, Venezuela. Era Domingo de Pascua y, mientras el equipo del proyecto acudió a misa, él prefirió descansar.
“Regresaron riéndose y dándose codazos unos a otros. Y al parecer dijeron: Roberto, gracias a Dios que no fuiste, ¡porque detrás del altar estás tú! ¡Tienen una fotografía muy, muy grande y eres tú! ¿Te imaginas si hubieras entrado a esa iglesia?”, indica al relatar un momento que ilustra el impacto de la producción.
Powell le otorga todo el mérito a Zeffirelli, cuyo ojo para el detalle no escapó a ningún ámbito. “Todos los vestuarios estaban hechos con tintes orgánicos. La mayoría de los directores ni siquiera se molestarían en hacer eso. Pero no Franco. Él no quería nada que no hubiera estado disponible hace 2 mil años. Nunca lo he olvidado”.

Y concluye: “Franco encontró una manera de contar una historia de manera simple, usando sólo las palabras disponibles, el guión, el que es terriblemente importante”.
Tal como el actor contó a Culto, a día de hoy lo continúan reconociendo incluso después de todos estos años. Eso también le ocurrió durante 2012, cuando visitó Sudamérica y el Desierto de Atacama. “Chile fue maravilloso”, aseguró.
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