Por Nicole Iporre“Las probabilidades son altas”: experto advierte que podría repetirse un temporal fuerte en lo que queda del invierno
¿Podrían repetirse las lluvias intensas en Chile este invierno? Un climatólogo explica por qué el fenómeno El Niño favorece nuevas lluvias, qué zonas enfrentarían mayor riesgo y hasta cuándo podrían extenderse.

Los intensos sistemas frontales que han afectado a gran parte del país durante las últimas semanas podrían no ser los últimos del invierno. De acuerdo con el agroclimatólogo de la Universidad de Talca, Patricio González Colville, las condiciones atmosféricas continúan siendo favorables para que se registren nuevos episodios de lluvias intensas en lo que resta de la temporada.
Esto, principalmente por el desarrollo del fenómeno El Niño, que actualmente está evolucionando de “moderado” a “fuerte”.
Y es que, según el experto, mientras más aumenta la temperatura superficial del océano en el Pacífico ecuatorial, la atmósfera se ve más afectada y favorece la activación de sistemas frontales que ingresan a la zona central.
Históricamente, este mismo panorama ha provocado precipitaciones intensas en Chile en otras ocasiones, como en 1982, 1997 y 2025.
“Quedan 10 días de julio y 31 días de agosto. Los riesgos de sistemas frontales activos siguen siendo altos, entre las regiones de Copiapó hasta La Araucanía. Por lo anterior, deben mantener las vigilancias meteorológicas y las alertas”, advierte González, en conversación con La Tercera.

¿Podría volver un temporal intenso a Chile?
“Las probabilidades son altas”, asegura el académico.
Y es que la configuración atmosférica cambió una vez que El Niño logró acoplarse con la atmósfera.
Mientras durante mayo y junio predominaron altas presiones frías sobre la zona central, que favorecieron heladas, bajas temperaturas, nieblas y humedad, actualmente el escenario sinóptico es distinto.
“Ahora vemos una alta presión fría al noroeste de la península Antártica y la alta subtropical desplazada bastante al noroeste del norte de Chile”, explica. Esa configuración deja un “canal abierto” para el ingreso consecutivo de sistemas frontales hacia el continente, sobre todo en sentido diagonal.
Esto explica que las lluvias alcanzaran sectores más al norte de lo habitual, como el sur de Atacama y la Región de Coquimbo.
A ello se sumó la presencia de ríos atmosféricos de categoría 3 y 4.
“Si sumamos los ríos atmosféricos que acompañaron a estos sistemas, tuvimos la ecuación perfecta para la torrencialidad de las lluvias, su continuidad temporal y las afectaciones que está dejando, tanto en la parte urbana como agrícola”, asegura.
Por ello, sostuvo que si esta situación sinóptica vuelve a repetirse, aunque con algunas variaciones, “es probable que se repitan estas lluvias intensas”. No obstante, las regiones afectadas podrían variar y concentrarse, por ejemplo, entre O’Higgins y Biobío.
La zona central seguiría siendo una de las más expuestas.
Para estas semanas, la Dirección Meteorológica de Chile (DMC) aseguró que sobre el océano Pacífico, “se observan otros sistemas de baja presión que se aproximarán al territorio en los próximos días”.
Las zonas más vulnerables por las lluvias intensas en Chile
Respecto de las zonas más vulnerables, el académico advierte que el riesgo no depende únicamente de la intensidad de las lluvias, sino también de la exposición de la infraestructura.
“En la medida que el hábitat humano presione al medio físico, sin reducir su vulnerabilidad, se acrecentará el nivel de riesgo de que una lluvia intensa, en un período de largos días, genere un desastre”, señaló.
Por ejemplo, hay ciudades en el país sin colectores de aguas lluvias, asentamientos ubicados en quebradas, ausencia de defensas fluviales para evitar salidas de ríos y sectores costeros expuestos al impacto de las marejadas.
En ese escenario, estima que “prácticamente un tercio de Chile, entre las regiones de Atacama (Copiapó) y La Araucanía o Los Ríos, presentan mayor vulnerabilidad para sufrir afectaciones”.
También explica que no solo las ciudades emplazadas en el valle central enfrentan riesgos, sino también aquellas ubicadas en la precordillera y zonas de pendientes o quebradas, donde los ríos atmosféricos pueden intensificar sus efectos, especialmente cuando elevan la isoterma sobre los 2.900 a 3.000 metros.
Como antecedente, recuerda lo ocurrido en agosto de 2023, cuando el río Mataquito en la Región del Maule inundó campos de cerezas y la ciudad de Licantén.
“En este invierno, cualquier ciudad de la zona central estará expuesta a ese riesgo”, advierte González.

Las lluvias intensas podrían extenderse hasta el final del invierno
“Todos los modelos climatológicos, probabilísticos, estiman que las lluvias riesgosas por su intensidad podrán presentarse hasta el final del invierno”, asegura González.
El especialista destaca que, aunque persisten déficits de precipitaciones en la zona centro-sur, estos han disminuido significativamente. “Han descendido de un 80%, hasta inicios de julio, a valores entre un 15% y un 25% actualmente, en la mayor cantidad de ciudades”, indica.
También resalta el aporte de nieve registrado entre Copiapó y la Región Metropolitana, aunque aún persisten déficits de entre un 29% y un 43% entre Maule y Biobío, los que, según proyecta, podrían reducirse durante agosto.
Finalmente, el académico sostiene que el comportamiento observado este año refleja los efectos del cambio climático.
“No debemos olvidar que el cambio climático se caracteriza por los extremos meteorológicos: de una sequía extrema, hasta mediados de año, pasamos a lluvias extremas en este segundo semestre”.
A su juicio, estos eventos dejan en evidencia la necesidad de revisar la capacidad de las ciudades y de la infraestructura para enfrentar fenómenos meteorológicos cada vez más extremos, ya que “ni las ciudades, tampoco la agricultura, tienen los elementos de defensas para reducir su vulnerabilidad”.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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