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La Odisea versus La Odisea: las diferencias y similitudes entre el el libro y la película de Christopher Nolan

La adaptación del clásico de Homero es una lectura muy personal del realizador. Centrada en el tormento interno de Odiseo, presenta partes que no figuran en el libro original y omite otras en función del relato. Toda una construcción que apela a una textura realista.

La Odisea versus La Odisea: las diferencias y similitudes entre el el libro y la película de Christopher Nolan

¿El Caballo de Troya en La Odisea?

El Caballo de Troya, en la visión de Christopher Nolan.

El núcleo de la historia de La Odisea, poema épico central en la cultura griega, es el acontecido regreso a casa de Odiseo, tras el fin de la Guerra de Troya. Conflicto que culminó gracias al famoso ardid del caballo de madera que los griegos dejaron como ofrenda a los troyanos.

Aunque esa historia es clave para iniciar el regreso de Odiseo, la verdad es que no figura en La Odisea. Por tanto, la presencia en la película es una licencia que se permitió el director Christopher Nolan. La historia del caballo se relata en el canto II de La Eneida, poema épico de Virgilio que relata la fundación de Roma, a la que se vincula con Eneas, un héroe troyano, que figura en La Ilíada. Este es quien relata la historia.

“Los jefes de los dánaos, quebrantados al cabo por la guerra, patente la repulsa de los hados -son ya tantos los años transcurridos-, construyen con el arte divino de Palas un caballo del tamaño de un monte y entrelazan de planchas de abeto su costado. Fingen que es una ofrenda votiva por su vuelta. Y se va difundiendo ese rumor. A escondidas encierran en sus flancos tenebrosos”, dice el verso de La Eneida.

Sinón, clave en el engaño

Sinón, interpretado por Elliot Page.

En la previa a la película, se especuló con que el actor Elliot Page interpretaría a Aquiles, lo que resultaba una versión muy sui generis del legendario héroe. Lo cierto es que interpreta a Sinón, otro personaje sacado de La Eneida, que no figura en La Odisea.

En el filme, es quien se ofrece para revelar a los troyanos que el gigantesco caballo abandonado en la playa, es en realidad una ofrenda inviolable a los dioses, es decir, no pueden destruirla. Así asegura que la conserven intacta, sin poner en peligro a los griegos que estaban en el interior.

La misma labor cumple en el libro, es decir, es clave para asentar el engaño. La diferencia es que en La Eneida lo presentan como un mozo a quien los troyanos capturan y lo llevan ante el viejo rey Príamo. Este le exige que le revele la razón por la que los griegos dejaron al caballo de madera. “Esa imagen la alzaron aconsejados de él a causa del Paladio, por su ofensa a la diosa, para expiar su triste sacrilegio”, señala. Y advierte: “Pues si llegaran a violar vuestras manos esa ofrenda a Minerva, recaería un mal desolador sobre el reino de Príamo y los frigios”.

Polifemo y Nadie

El cíclope Polifemo, en la película La Odisea.

Uno de los momentos notables y más fantásticos de La Odisea es el encuentro de Odiseo y sus hombres con el cíclope Polifemo, un monstruo de un solo ojo que habita con sus ovejas en una gruta. Sorprende a los griegos por su ferocidad y devora algunos de sus hombres. En el filme, esa parte tiene algunas diferencias respecto al canto de Homero.

En el libro, Odiseo revela su habitual astucia y trata de entablar una conversación con el gigante. Le da vino que este recibe de buena gana y le pregunta su nombre. “¡Ciclope! Preguntas cual es mi nombre ilustre y voy a decírtelo pero dame el presente de hospitalidad que me has prometido. Mi nombre es Nadie; y Nadie me llaman mi madre, mi padre y mis compañeros todos".

Este diálogo es omitido en la película. Luego, cuando Odiseo y sus hombres logran cegar al gigante, este se desespera y llama a los otros cíclopes de la isla. Cuando le preguntan qué le sucedió, responde: “¡Oh, amigos! «Nadie» me mata con engaño, no con fuerza". Eso le da tiempo a los griegos para huir y solo al final, Odiseo revela su nombre, el error que le hará recaer la maldición de Poseidón. “¡Ciclope! Si alguno de los mortales hombres te pregunta la causa de tu vergonzosa ceguera, dile que quien te privó del ojo fue Odiseo, el asolador de ciudades, hijo de Laertes, que tiene su casa en Ítaca".

Odiseo y las Sirenas

Odiseo, en la película de Christopher Nolan, escuchando el canto de las sirenas.

Es probablemente el pasaje más famoso de La Odisea. Cuando Odiseo y sus hombres dejan la isla donde vive la hechicera Circe, esta le advierte de la presencia de las sirenas, quienes encantan a los hombres con su canto tentador. El riesgo es alto. Quienes se acercan a escucharlas nunca regresan a su hogar.

Es Circe quien le aconseja a Odiseo que le tape los oídos con cera a sus hombres. Y si desea escuchar a las sirenas, se ate al mástil de su barco. Así lo hace. “Sintióse mi corazón con ganas de oírlas, y moví las cejas, mandando a los compañeros que me desatasen; pero todos se inclinaron y se pusieron a remar”, dice el héroe en el libro.

En el filme, Nolan es fiel a su estilo. No escuchamos a las sirenas, solo vemos a Odiseo gritar desesperado al oír el cántico y solo nos podemos hacer una idea una vez que es desatado y cuenta lo que escuchó. El relato prefiere centrarse en Euríloco (Himesh Patel), quien no puede escuchar por tener los oídos tapados con cera.

Los lotófagos y los feacios

Odiseo, retenido por Calipso.

Probablemente por la extensión de la película (172 minutos) Nolan se vio obligado a condensar y omitir algunas partes del texto original. Una es la llegada de Odiseo y sus hombres a la isla de los lotófagos, quienes solían consumir flor de loto.

Esta flor tenía un efecto. “Cuántos probaron este fruto, dulce como la miel, ya no querían llevar noticias ni volverse; antes deseaban permanecer con los lotófagos, comiendo loto, sin acordarse de volver a la patria”, dice el relato de Homero en La Odisea.

Esta parada no se incluye en la película, pero sí se muestra la flor y sus efectos en la estadía de Odiseo en las tierras de Calipso. Un recurso que traza el guión para poner al héroe en un momento de inestabilidad emocional.

También se omite el paso de Odiseo por la isla de los Feacios, un momento clave. El héroe recibe hospitalidad en el palacio de Alcínoo, donde se revela su identidad. Ahí relata él mismo los pormenores de su viaje tras escuchar el canto del aedo Demódoco, sobre la guerra de Troya. Probablemente, esa es la inspiración de Femio, el aedo que aparece en la película interpretado por Travis Scott.

Argos, el perro fiel

Odiseo y el perro Argos de cachorro.

Uno de los momentos conmovedores del filme es el reencuentro de Odiseo con su viejo perro Argos. Aunque el héroe está disfrazado de mendigo para entrar a su casa y recuperar su trono, solo el can lo puede reconocer.

Según el libro, el rey de Ítaca lo crió como un perro de caza, pero no pudo disfrutarlo por mucho tiempo por su viaje a la guerra de Troya. “Anteriormente llevábanlo los jóvenes a correr cabras montesas, ciervos y liebres”, dice el libro.

Argos esperó paciente a Odiseo durante 20 años, y al momento del reencuentro, es un perro viejo y olvidado. Su piel evidenciaba los estragos de las garrapatas y yacía abandonado sobre el estiércol.

“Al advertir que Odiseo se aproximaba, le halagó con la cola y dejó caer ambas orejas, mas ya no pudo salir al encuentro de su amo; y éste cuando lo vio enjugóse una lágrima que con facilidad logró ocultar a Eumeo”, relata Homero. Una escena que marca un momento emotivo en la película.

El viejo perro apenas puede moverse y muere tras ver por última vez a su amo. “Entonces la Parca de la negra muerte se apoderó de Argos después que tornara a ver a Odiseo al vigésimo año”.

Christopher Nolan, quien tiene un perro labrador, aseguró a The Guardian que “decidí hacer La Odisea, porque es la película definitiva sobre perros”. Con sentido dramático, en el filme vemos a Argos de cachorro, acompañando a Odiseo en la cacería. Y después, es el infame Antínoo (Robert Pattinson) quien deposita al can en el estiércol, como una señal más de la ausencia del héroe. Es decir, toma esa parte y la expande con sentido cinematográfico.

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