El Deportivo

Del frío de Siberia a ganar su primer Grand Slam con 19 años: la historia de Mirra Andreeva, nueva reina de Roland Garros

La joven rusa superó en la final a la polaca Maja Chwalinska y levantó el primer major de su corta carrera. Su historia está marcada por una infancia en la remota región del país euroasiático, la conducción de la entrenadora Conchita Martínez y su rápido ascenso en el circuito WTA.

Mirra Andreeva (8° del ranking WTA) hizo historia en París. En la final de Roland Garros, la tenista rusa derrotó a la polaca Maja Chwalinska (114°) por parciales de 6-3 y 6-2 y levantó el primer título de Grand Slam de su carrera.

La victoria sobre la arcilla francesa la convirtió en la campeona más joven del torneo desde Monica Seles en 1992. A sus 19 años, confirmó que el tenis femenino tiene una nueva estrella capaz de marcar una época.

Sin embargo, el éxito de la más aclamada sensación del tenis no es una casualidad, sino el resultado de un plan familiar de desarraigo y sacrificio que comenzó a miles de kilómetros de Francia. Esta es la historia de la flamante campeona en la cancha del Philippe Chatrier.

Mirra Andreeva se proclamó campeona en Roland Garros. Foto: Julien Crosnier / FFT.

De Siberia a la Costa Azul

Nacida el 29 de abril de 2007 en la gélida Krasnoyarsk, en pleno corazón de Siberia, el destino de Andreeva parecía completamente lejano a las canchas de polvo de ladrillo de Europa Central. Sin embargo, su vínculo con la raqueta comenzó de manera natural y a muy temprana edad, cuando descubrió el deporte simplemente acompañando a su hermana mayor, Erika (tres años mayor y también tenista profesional), a sus sesiones de entrenamiento.

El innegable talento de Mirra y Erika superó de forma prematura las limitadas estructuras de formación que podía ofrecerles su ciudad natal en el norte de Rusia. Ante este escenario, la familia no dudó en tomar decisiones drásticas y emprender un viaje de sacrificio y desarraigo. El primer paso de esta travesía fue una mudanza hacia Sochi, en la costa del Mar Negro, buscando un clima mucho más benévolo para la práctica del deporte al aire libre.

No obstante, el verdadero punto de quiebre llegó en 2022, cuando los Andreeva apostaron por una vía todavía más ambiciosa: armar las maletas y trasladarse definitivamente a la Costa Azul francesa. Fue en ese prestigioso entorno de alta competencia donde la joven rusa terminó de pulir un tenis agresivo, de transiciones rápidas y sumamente inteligente, sentando las bases de la atleta que hoy asombra al planeta.

Su ascenso en el circuito y la influencia de Conchita Martínez

A diferencia de la gran mayoría de los talentos emergentes que se inclinaban por la Academia de Rafa Nadal en Mallorca, las hermanas Andreeva decidieron establecer su centro de operaciones en Cannes, específicamente en la escuela liderada por el extenista francés Jean-René Lisnard. Fue precisamente en las canchas de la Costa Azul donde empezó a forjarse la personalidad y el juego de la tenista que hoy impone condiciones en los escenarios más importantes del planeta, respaldada por una madurez prematura que ha marcado cada paso de su trayectoria.

En 2023 ya daba muestras de su proyección al firmar su primera victoria en el cuadro principal de un WTA 1000 en Madrid. Apenas doce meses después, pisaba las semifinales en París y alzaba su corona inaugural a nivel profesional en Iași, Rumania. La consagración absoluta se concretó en la temporada 2025, un año consagratorio donde se adueñó de los WTA 1000 de Dubái e Indian Wells tras derribar de forma consecutiva a potencias de la disciplina como Iga Swiatek y Aryna Sabalenka.

A pesar de sus excelentes condiciones de base, el tenis de Andreeva adquirió su salto definitivo en 2024 gracias a la incorporación de una leyenda del tenis hispano en su equipo: su entrenadora, la española Conchita Martínez. Bajo la metódica guía de la campeona de Wimbledon, la siberiana logró canalizar su juego y pasó de ser una juvenil impulsiva a una competidora de élite absoluta.

El trabajo con Martínez no solo pulió sus golpes, sino que le dio las herramientas para materializar aquel ambicioso sueño de infancia que la propia Mirra confesó hace unos años: conquistar las pistas de París y proyectar una carrera con el objetivo de ganar 25 títulos de Grand Slam.

Lee también:

Más sobre:TenisRoland GarrosTenis femeninoMirra AndreevaPolideportivoWTAConchita MartínezGrand Slam

COMENTARIOS

Para comentar este artículo debes ser suscriptor.

La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

CYBER 50% Plan Digital+$5.990 al mes SUSCRÍBETE