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Sandro Solari asume gerencia del holding Falabella tras renuncia de Juan Benavides

<P>Solari, con 18 años en la empresa, fue elegido por el directorio, tras confirmar con un head hunter que era el mejor candidato. </P>

A las 08:28 de ayer el mercado se enteró de que Juan Benavides había renunciado a la gerencia general del holding Falabella, principal cadena de retail del país con una capitalización bursátil de US$ 24.617,9 millones. El presidente de la firma, Juan Cuneo, comunicó que el ejecutivo presentó su renuncia al directorio el 24 de septiembre y que éste, en la sesión del martes, la aceptó y nombró a su sucesor: Sandro Solari, un hombre de la casa -lleva 18 trabajando en distintas áreas de la cadena- y de las familias fundadoras (es el segundo hijo del ex presidente de la firma Reinaldo Solari).

El ejecutivo, tras trabajar 17 años en el grupo y ocupar durante ocho el actual cargo, decidió emprender un negocio particular con un grupo de amigos. Explicó que su renuncia la venía discutiendo hace un tiempo con su familia y con Juan Cuneo, y que se relaciona con que cumplió una etapa en la compañía.

"El cambio tiene que ver sólo con que Juan Benavides quiere hacer otras cosas. Desde agosto que le estaba comentando a Cuneo que estaba pensando en su futuro. Se fue de vacaciones de invierno, después se tomó unos días en septiembre y ahí lo volvieron a hablar. Juan le dijo que le hiciera llegar la carta formal al directorio", informaron en el holding.

Benavides seguirá ligado al grupo en los directorios de las filiales financieras de la empresa, área donde hizo gran parte de su carrera: Promotora CMR Falabella, Banco Falabella, Falabella Inversiones Financieras y Banco Falabella Perú. "Pudo tomar más directorios, pero su idea es tener más tiempo para sus cosas", asegura un alto personero.

Por otro lado, hacen hincapié en que la llegada de Solari al cargo -que no ocupaba un miembro de las familias controladoras desde que lo dejó Cuneo en 1995- no se relaciona con los perfeccionamientos al gobierno corporativo, que se hicieron con la ayuda de McKenzie: "Eso terminó hace un año y medio y apuntó a cosas de funcionamiento del día del directorio. Falabella no es una empresa familiar, sino profesional desde que se abrió a Bolsa el 96. Esta asesoría no apuntaba a producir ningún big bang".

Por lo mismo, el mismo Cuneo dice que esto no puede interpretarse como un paso atrás en la profesionalización de la plana ejecutiva, "sino todo lo contrario". En el grupo hacen hincapié en que la elección de Solari Donaggio fue el resultado de un riguroso sistema de selección y de sus propias capacidades, lo que está totalmente en línea con la profesionalización de la empresa: "Pocos ejecutivos en la industria cuentan con el currículo de Sandro, que es un gran profesional. Si no le pones apellido, por estudios y capacidades él cumple con creces con el perfil. Su único pero era ser integrante de las familias controladoras". Añaden que por eso todos los directores lo respaldaron.

En la compañía explican que tienen planes de sucesión para toda la plana ejecutiva, que consideran dos a tres potenciales candidatos por cargo, con quienes trabajan sus habilidades los van rotando de cargo: "Hay un trabajo interno, lo que no quita que se recurra siempre a un head hunter -como en este caso- para evaluar a los postulantes y verificar si en el mercado no hay una mejor opción. Que había planificación se evidencia en lo rápido que se hizo el relevo", destaca un directivo.

"Cuando se hizo la fusión con los Del Río, había dos Solari y un Del Río en la empresa. Ahí se estipularon las condiciones para el ingreso de nuevos integrantes de las ramas controladoras", recuerda un ejecutivo.

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