Segovia, el empresario que irrumpió en el fútbol chileno con estilo Real
<P> Antes de 2008, cuando compró Unión Española, el contacto del empresario con el balompié local era prácticamente nulo. </P>
Dentro de un mes, Jorge Segovia Bonet podrá decir que es chileno. Su doble nacionalidad (la española dice que nunca la dejará) está en trámite, incluso antes de que fuera candidato a presidente de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional. El apego del empresario con el país es evidente. De hecho, sus cuatro hijos nacieron aquí. Por eso se decidió poner al día sus antecedentes.
Así se mueve por la vida el propietario de la Universidad y los colegios SEK. Si quiere algo, no descansa hasta conseguirlo. No importa el tiempo o el dinero, todo lo ve como una inversión. Esa forma de actuar, sin embargo, muchas veces le ha llevado a ganarse el rótulo de personalista o autoritario, aunque en los últimos días ha subrayado su afán de "democratizar" la ANFP, en abierta crítica a cómo se maneja el organismo.
"No queremos que desde la mesa central se diga todo hacia abajo, como sucede ahora. Si no al revés, que desde los clubes se entreguen las ideas al directorio", argumenta el timonel de Unión Española desde mayo de 2008, cuando adquirió el club en $ 2.500 millones.
¿Cómo llegó Segovia al fútbol? Primero por su apego a la colonia y, después, por su intención de consolidar la marca SEK en el país. Tuvo éxito en su estrategia, pues tras adquirir el club rojo, y especialmente por la exitosa campaña en el Apertura 2009, las matrículas aumentaron al triple, así como el reconocimiento del nombre de su institución educativa, que se cuadriplicó.
El licenciado en historia del arte no tuvo problemas en reconocer que poco y nada sabía de los "códigos" del fútbol cuando entró al negocio. Es más, antes de presidir Unión, sólo había ido un par de veces a Santa Laura. Pero al asumir sí tenía claro el modelo a seguir. El de Florentino Pérez en el Real Madrid: invertir para llegar arriba. Incluso, visitó al actual mandamás "merengue", para pedirle consejos.
De estar quebrada, Unión se convirtió en el equipo con la cuarta plantilla más cara del medio ($ 75 millones mensuales), sólo detrás de Colo Colo, la "U" y la UC, los llamados "grandes".
Con la premisa de que las "estrellas" atraen el éxito comercial (los títulos no son todo para él), Segovia buscó a Fabián Orellana en Udinese, a Matías Fernández, cuando estaba en Villarreal. Y, en la que fue su gran apuesta, intentó contratar al ariete hispano Fernando Morientes, lo que habría sido uno de los golpes mediáticos más importantes en la historia del fútbol local. Una figura como el ex goleador del Madrid, Mónaco y Valencia le hubiese costado a Segovia un sueldo de dos a tres millones de dólares al año. Eso no lo detuvo: "Conversé con Morientes y me dijo que feliz se venía a Unión", diría.
Si falló en estas negociaciones, dicen sus cercanos, no fue por falta de recursos, sino porque Unión no tiene el renombre de otros clubes. Tuvo éxito con otros nombres reconocidos, como el ecuatoriano Giovanni Espinoza (jugó los Mundiales de 2002 y 2006), o los argentinos Raúl Estévez y Gustavo Canales. Contrató al técnico uruguayo Ricardo Israel (el tercer mejor pagado del país, con US$ 500 mil anuales).
Por otro lado, apenas asumió en el cuadro rojo armó un proyecto para remodelar su estadio. Tampoco se fijó en gastos e invirtió más de 1 millón de dólares, a los cuatro meses de haber llegado a la entidad hispana. En dos años, eso sí, esta suma ha crecido a más de US$ 3 millones. Todo esto, sin tener grandes resultados deportivos, salvo la final del Apertura 2009, que perdió ante Universidad de Chile.
"Lo declaró siempre, eso de que no es muy entendido en fútbol. Recuerdo una vez que empatamos jugando con uno más y me decía que cómo no habíamos ganado. Tiempo después, vimos esa final que Palestino le empató con nueve a Colo Colo (Clausura 2008). No lo podía creer. El fútbol no era su especialidad", recuerda Jorge Garcés, el primer técnico que llevó Segovia a Unión Española y que se fue tras una pobre campaña. "Igual tengo la mejor impresión de él, se sabe asesorar", recalca el ahora DT de Wanderers.
No a las barras
Otra bandera de lucha del empresario desde su arribo al fútbol profesional ha sido la eliminación de las barras bravas. De hecho, por culpa de sus hinchas más violentos, el Santa Laura no se presta a la "U" ni a ningún club grande. "No lo digo ahora, porque soy candidato a la ANFP. Lo he mantenido siempre esto de terminar con las barras bravas en mi estadio. En Unión Española eso ya no se produce", dice el opositor a Mayne-Nicholls.
Es que si algo no le gusta a Segovia, lo cambia. Quienes lo conocen, dicen que pocas veces da segundas oportunidades. Ahora quiere dar un paso más en el fútbol local. Quiere presidirlo. Y su estilo ya todos lo conocen.
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