Diario Impreso

Universidades privadas superan a las tradicionales en captar a estudiantes de la elite

<P>Estudio de la Universidad de Chile desmenuza dónde estudia el 5% más rico de la población.</P>

Constanza Lagos obtuvo 733 puntos en la PSU de Matemáticas del año pasado y 801 en Lenguaje. Con esos resultados, podría haber entrado a una universidad tradicional, pero prefirió una privada. La U. de Los Andes queda a pocas cuadras de su casa, aunque aclara que la cercanía no fue un factor fundamental. "Quise entrar en una universidad que tuviese en la mira la carrera de Periodismo. En general, las universidades tradicionales tienen las carreras tradicionales, como Derecho, más posicionadas".

Como ella, cada vez son más los jóvenes de la elite que se deciden por estudiar en algún plantel privado. Lo que hasta ahora era una percepción, lo comprueban por primera vez las cifras. Un estudio elaborado por el Centro de Investigación de la Estructura Social de la U. de Chile (Cies) y el Foro de Educación Superior Aequalis, concluyó que las universidades privadas selectivas aventajan a las tradicionales al captar al 5% más rico de la población.

El 25,7% de los hijos de directivos y profesionales de mayores ingresos del país estudia en planteles privados selectivos, como las universidades Adolfo Ibáñez o Los Andes. El 24% asiste a universidades tradicionales de altos puntajes y que realiza activa investigación, como la U. de Chile y Católica. Otro 23% va a instituciones de altos aranceles, pero eminentemente docentes, como la UDD y Finis Terrae.

"Entre ellos hay una predilección creciente por planteles privados en vez de los tradicionales", sostiene Víctor Orellana, autor del estudio.

Para hacer los cálculos, los investigadores usaron la encuesta Casen 2009 y agruparon a los estudiantes en tipos de universidades según la clasificación del Consejo Nacional de Educación (CNED), que incluye atributos como la acreditación e investigación (ver infografía).

"Dado que el sistema escolar chileno es muy segregado, se esperaría que la experiencia universitaria rompa la segregación y permita que los alumnos que viven en barrios segregados y asisten a colegios similares interactúen con personas distintas", sostiene Gregory Elacqua, director del Instituto de Políticas Públicas de la UDP.

Otros planteles tienen escasa representación en este grupo. Sólo ocho de cada cien estudiantes de elite va a universidades privadas masivas, como la U. de Las Américas y Santo Tomás, donde estudia el 19% de los hijos de empleados y obreros que acceden a la educación superior. Las instituciones regionales, pese a tener un alto grado de investigación y de acreditación, como la UCV y U. Técnica Santa María, se llevan sólo al 9% de la elite. En cambio, matriculan al 15% de los hijos de profesionales de nivel medio.

¿Quiénes conforman la elite? Los académicos desagregaron al 10% más rico de la población, porque al interior de ese grupo hay grandes diferencias: la mitad superior gana 2,5 veces más que la mitad inferior. "Esa desigualdad no se ve al interior de los otros deciles", asegura Orellana. Así, la elite está conformada por hijos de profesionales y directivos, son la tercera generación en su familia en ir a la universidad y sus ingresos promedian $ 1,3 millón per cápita al mes.

Ascendiendo

La investigación también buscó cuáles eran las probabilidades de ascenso, en términos educacionales, de la población. Para ello, determinaron qué factores contribuían a que el estudiante se ubicara en el 10% de mejor rendimiento de la PSU. En otras palabras, que obtuviera más de 636 puntos.

Mientras en el resto de los grupos, lo que más incide es el capital cultural -o la educación de los padres-, entre la elite es el tipo de colegio. El asistir a un colegio privado aumenta en 88% las probabilidades de estar en el decil de mejor rendimiento de la PSU. En otras palabras, para la elite su rendimiento depende mucho más de su capacidad de invertir en colegiatura que en el resto de la sociedad.

Ello supone un escenario complejo para los profesionales que, estando dentro del decil mejor pagado del país, no alcanzan a entrar en el 5% de sueldos más altos.

Ellos deben invertir mayores recursos en colegios para acceder al 5% más rico. "Ello sucede especialmente con las familias de gran capital cultural, pero ingresos medio-altos, quienes tienen probabilidades de perder su posición relativa", agrega el sociólogo.

En cambio, al 5% más rico el ingreso a colegios les asegura entrar en círculos de elite y acceder a mejores oportunidades laborales. Incluso, sin alcanzar un rendimiento descollante en la PSU. Las universidades privadas a las que acceden promediaron 600 puntos en la última PSU, según datos del CNED, mientras las tradicionales llegaron a 644 puntos. Sin embargo, mientras el arancel de las primeras en 2010 llegó a 2,8 millones; el de las tradicionales promedió $ 2,5 millones.

Más sobre:Diario Impreso

Lo más leído

Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera

Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE

IMPERDIBLES

Servicios