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Vaticanista italiano: "El Papa Francisco no es ingenuo, conoce muy bien la situación en la Curia"

<P>Brunelli cree que el Pontífice tiene ideas claras sobre quiénes estarán en su equipo de trabajo.</P>

Lucio Brunelli, periodista de la segunda cadena de televisión nacional de Italia Rai 2, lleva más de 20 años cubriendo el Vaticano. Basándose en la agenda de un cardenal cuyo nombre jamás ha revelado, en 2005 desveló, en una investigación publicada en la revista Limes, los entretelones del cónclave que eligió a Benedicto XVI.

Al Papa Francisco se le viene una época de trabajo intenso y menos visible…

Le quedan dos compromisos importantes: el 7 de abril va a celebrar la Misa en San Juan en Laterán, para instalarse en la cátedra del obispo de Roma. La otra aún no tiene fecha, pero es muy esperada por el Pontífice, porque es una visita a la tumba del Santo pobre, en Asís. La vinculación con los franciscanos es evidente en sus gestos, a pesar de ser jesuita.

¿En qué sentido?

Cuando habla se expresa de forma sencilla, porque su interlocutor es el pueblo y en particular, los que están al margen. Dio muestras de no sentirse cómodo con la ostentación y las celebraciones más solemnes. Pero el Papa Francisco es mucho más. El centro de la Iglesia para los jesuitas no es la estructura, la burocracia, sino Jesús.

En línea con Benedicto XVI, que renunció diciendo que es Dios quien gobierna el barco de Pedro, no su sucesor...

Está claro que los dos tienen modos y caracteres muy distintos. Pero tienen una profunda sintonía de contenidos. Nos hacíamos muchas preguntas sobre cómo podía perfilarse la convivencia de dos papas. Bastó el encuentro en Castelgandolfo para terminar con las dudas: vimos una amistad hecha de estima y respeto. Pensar que Ratzinger pueda ejercer una especie de contra magisterio no tiene sentido.

¿Y decir que el argentino fue su contrincante en la elección de 2005?

Está claro que quien votó por Bergoglio hace ocho años quería poner en el solio de Pedro a un pastor. Pero Bergoglio se sintió incómodo y que disuadió a los cardenales de que no lo votaran. Esto pesó en el cónclave que pasó: algunos electores con los que hablé antes, por ejemplo, pensaban que Bergoglio no estaría disponible a una eventual llamada. Pero los latinoamericanos acabaron votando por él. El mismo (cardenal brasileño Raymundo) Damasceno apostó por él.

Uno fue arzobispo de Buenos Aires y el otro preside la Conferencia Episcopal de Brasil. ¿Son amigos?

Trabajaron juntos en el documento final del encuentro de Aparecida, en 2007. Se conocen y estiman mucho. El brasileño me contó que tras la elección, el Papa se sentó a su lado en la furgoneta que los llevaba a cenar y estuvieron recordando aquellos días. Cuando viaje a Río, el Papa acudirá también a la diócesis de su amigo, Aparecida.

Ahora tiene que elegir a su equipo. ¿Cómo lo hará si conoce tan poco a la Curia?

Venía lo menos posible (a Roma), "por miedo de perder la fe", decía con ironía. Pero no es un ingenuo, conoce muy bien la situación en la Curia. Está teniendo sus conversaciones, pero yo creo que él llegó con algunas ideas claras.

¿Por ejemplo?

Admira mucho a Jean-Louis Pierre Tauran (el protodiácono que dio el anuncio Habemus Papam). Un hombre que va a tener un papel importante, según creo, es Pietro Parolin (nuncio apostólico en Venezuela); podría ser secretario de Estado o ministro de Exteriores. Es un diplomático de la escuela clásica.

¿Qué cambios puede implementar el Papa?

Creo que cambiará la norma según la cual los jefes de los Pontificios Consejos (ministerios sin cartera) deben ser cardenales. Esto va a frenar el afán de carrera en el clero.

Usted publicó el diario personal de un cardenal, en el cual contaba lo que pasó en el cónclave de 2005. ¿Qué le dijo el Papa Francisco al respecto? ¿Se enfadó?

Le conocí en una cena en casa de amigos comunes en Roma. La investigación acababa de publicarse. Al final de la comida se me acercó y me llamó a un lado: "Tengo que hablar contigo, voy a pedirte una cosa y tienes que prometerme que vas a cumplir con ella". Esperaba que me regañara. Pero dijo: "Prométeme que rezarás por mí".

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