La mentalidad televisiva de Max Luksic: Cómo el nuevo director ejecutivo del 13 ve a la TV
El hijo de Andrónico Luksic asumió ayer como director ejecutivo de la estación en reemplazo de Javier Urrutia. Su estilo está marcado por una visión concreta acerca de la industria: quiere reducir costos –fue una de las razones de la salida de Raquel Argandoña-, no generar fisuras en los equipos, cultivar un trato más cercano y alejarse de la personalidad más mediática de su antecesor.

Maximiliano Luksic Lederer (32) era un hombre ajeno al negocio de la televisión. Antes de volver a Chile en octubre de 2016, vivió 10 años en el extranjero y su experiencia laboral estaba remitida mayoritariamente al rubro hotelero, con experiencias en la compañía de resorts y hoteles Shangri-La –con sede en Hong Kong- y en la dirección corporativa del área de comidas y brebajes del Adriatic Luxury Hotel en Croacia.
Por eso desde que en 2016 llegó a Canal 13 -la empresa que controla su padre Andrónico Luksic y en la que en ese entonces asumió cargos más vinculados a las plataformas digitales-, él repite que viene de otra industria, que su mentalidad no se ciñe solamente a los códigos de la pantalla chica y que todo este tiempo ha sido un proceso, el que finalmente ayer tuvo su desenlace más estelar.
Max Luksic asumió como director ejecutivo de Canal 13 tras la salida de Javier Urrutia (quien estaba en ese cargo desde julio de 2017), debido, entre otros motivos, a irregulares resultados financieros y de sintonía. De esa manera, Luksic –que desde 2017 tenía la función de subdirector ejecutivo- consolida su progresivo poder en la estación, una influencia que fue creciendo en los últimos meses y que lo tenía cada vez más encima de las decisiones adoptadas por la televisora.
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Javier Urrutia, ex director ejecutivo de Canal 13.[/caption]
Tal injerencia se hizo más elocuente durante este año, cuando la señal, en el primer trimestre, tuvo un déficit de $3.883 millones, un aumento considerable frente a los $3.004 del mismo lapso en 2018. Gran parte de esas pérdidas se dieron por el Festival de Viña, que durante el verano pasado se emitió de manera conjunta con TVN, en uno de los mayores proyectos de Urrutia a cargo de la estación.
De hecho, una de las preocupaciones de Luksic era reducir las pérdidas y estaba esperanzado desde 2018 en que no se perdería más dinero. Sin embargo, el escenario dijo otra cosa.
Además, en lo que va de temporada, el canal está tercero en sintonía, con un promedio de 5,6 puntos, sólo aventajando a TVN. Con tales cifras en mano, las altas jefaturas de la compañía decidieron que era minuto de dar un golpe de timón.
Ayer cuando el directorio nombró a Luksic como nuevo director ejecutivo, él mismo fue a dar la noticia a sus trabajadores reunidos en el estudio del matinal Bienvenidos. Tomó el micrófono y les dijo que su idea era que todas las grandes noticias que tuvieran que ver con el futuro de la empresa las puede dar él mismo. Por eso les contó directamente que había sido nominado en el cargo. En tanto, Urrutia abandonó ayer su oficina.
Desde ese momento, al interior de la televisora comenzaron a apreciar el estilo del nuevo jefe mayor. Aquí, algunas claves.
Menos costos y "cultura de canal"
Ante la crisis que desde hace años golpea a la industria de la TV, y ante los propios vaivenes de Canal 13 en el tema, Luksic cree –según comentan fuentes al interior de la estación- que los sueldos deben acomodarse a la nueva realidad del mercado, que tanto animadores, actores, panelistas, rostros o trabajadores deben percibir montos inferiores a los de antaño, cuando la pantalla chica movía sumas mucho más ampulosas.
Ello ha llevado en el último tiempo a una serie de ajustes en la estación. Por ejemplo, se comenzó a trabajar con el grupo español Secuoya para externalizar las funciones –se despidieron a cerca de 300 trabajadores- y el desarrollo de productos como las teleseries también se dejó en productoras externas.
El ítem costos también fue una de las razones por las que se decidió despedir a Raquel Argandoña como panelista del matinal Bienvenidos. La ex Miss Chile era la panelista mejor pagada del programa, con un sueldo que rondaba los $10 millones; la política de Luksic es que todos los rostros que cumplen ciertas funciones tengan un sueldo similar. Le gusta crear un ambiente de trabajo donde todos tengan cierta igualdad de condiciones.
Ello también le ha permitido hablar de una "cultura de canal", vale decir, una atmósfera donde todos se sientan parte de un grupo, de un proyecto colectivo, sin grandes diferencias. Aunque fue determinación de Urrutia sacar a Argandoña, Luksic también habría estado de acuerdo con tal movimiento. Otro de los puntos que se le reprochaba a la conductora era su vínculo más volátil con la estación –a veces no estaba dispuesta a asistir a eventos corporativos- y su ritmo flexible en temas como las vacaciones.
Para Luksic, es preferible aguantar "una gran tormenta" –como fue la partida de Argandoña- si ello tiene como beneficio una posterior tranquilidad de los equipos.
O también entregar un mejor producto: una de sus metas es mejorar lo que hoy se ve en pantalla, potenciar la marca, elaborar proyectos a la altura de la historia del canal. A juzgar por los números de rating, el asunto aún aparece como una deuda a saldar.
Las últimas aventuras de la estación han sido desiguales. Pacto de sangre contó con una audiencia moderada, aunque era furor en redes sociales. La nueva teleserie nocturna, Río Oscuro, o el late show Sigamos de largo, conducido por Francisca García-Huidobro, el gran fichaje de la estación, han enfrentado escuálidos números.
Además, las nuevas rutas de Canal 13 han sugerido transformaciones e instancias antes impensadas. Por ejemplo, 2019 será el primer año en décadas en que Don Francisco no tiene un proyecto en pantalla. No está considerado para esta temporada; una señal de que el otrora nombre más relevante del lugar hoy tiene un papel más secundario.
Bajo perfil
Desde su llegada a Canal 13, el ejecutivo cultivó el bajo perfil y el tono más cercano. Comía en el casino de la estación, compraba en el quiosco del patio y de pronto salía a caminar por distintos lugares de Santiago para conversar con quienes tenían la televisión prendida en restaurantes, ferias o lugares públicos.
Pero también empezó a entender que su figura adquiría cada vez más atención de los medios y empezó a acercarse a ellos de diversas formas. Recién a mediados del año pasado dio su primera entrevista, al diario El Mercurio. Hoy está mucho más atento de lo que se publica de él y de los artículos donde aparece aludido.
De alguna manera, Urrutia era su contraparte absoluta: él siempre cultivó un estilo lejano al bajo perfil, opinante, le gustaba aparecer en medios y que sus puntos de vista activaran el debate, como sucedió cuando públicamente criticó al Consejo Nacional de Televisión (CNTV) por una reciente multa a la compañía debido a una rutina de Yerko Puchento.
Según distintas voces al interior de la ex red católica, el estilo más frontal y abierto de Urrutia hacía ruido en el canal y abría flancos muchas veces evitables. O también generaba animadversiones igual de abiertas, como sucedió ayer con su partida, cuando productores que debieron dejar el 13, como Sergio Nakasone y Alexis Zamora, celebraron en Twitter el desenlace.
https://twitter.com/Nakagol/status/1141840255592669184
Con Luksic al mando, son varios los que creen que tal sobreexposición ejecutiva se puede moderar.
Con respecto al estilo de Urrutia, el animador Francisco Saavedra, uno de los rostros mejor evaluados de la empresa, comentó a La Tercera PM: "Igual con Javier viví un momento bastante tenso cuando en plenas grabaciones de Lugares que Hablan se vino todo esto de Secuoya, y me tocó que dos compañeros salieron del equipo y pasaron a ser parte de Secuoya, y entonces yo dije que no seguía grabando. Javier tuvo una conversación conmigo bastante dura, pero que sirvió para poder seguir hacia adelante trabajando".
Con respecto a Luksic, dice: "Desde que llegó al canal es una persona súper preocupada de estar aprendiendo en todas las áreas, no me cabe duda que todo este tiempo él fue pavimentando para poder hoy día llegar a este cargo y en general se caracteriza por las buenas relaciones con la gente, ser una persona que conversa mucho, que le interesa saber, que es un gallo muy cercano, muy de piel. Su oficina está llena de televisores con todo los canales, con las series, está muy conectado con todos los formatos, así que tengo la mejor impresión de él".
Reacción ante la polémica
Uno de los momentos más complejos del canal en el último tiempo, las acusaciones del año pasado de abuso laboral y sexual contra el director Herval Abreu, Luksic las manejó con absoluto sigilo. Una de las siete acusadoras del realizador, la guionista Bárbara Zemelman, se refirió a él y Javier Urrutia en su testimonio en revista Sábado, quienes le prestaron apoyo tras ser despedida por el propio Abreu a fines de 2017 estando embarazada.
Según su relato, Urrutia se reunió con ella tras su desvinculación y le ofreció reintegrarse a la empresa. Zemelman, sin embargo, no regresaría si Abreu continuaba en el canal.
Finalmente el director de TV fue despedido en enero de 2018. Tras eso, Max Luksic invitó a Zemelman a un almuerzo para que ahora, sin Abreu, regresara al canal. "Max Luksic me pidió disculpas por el despido y me ofreció volver. Le dije que ante este nuevo escenario, es decir, la salida de Abreu, no tenía problemas. Y él me dijo que sabía lo del mensaje de WhatsApp (uno de los textos inapropiados enviados por Abreu). Me sorprendió, porque no se lo había mencionado a él ni a Urrutia. Me dijo que este tipo de cosas no iban a ocurrir nunca más bajo su administración".
Después de esa reunión, fue Luksic quien llevó la información al contralor del canal, Claudio Ugarte.
Netflix: ¿un enemigo?
Entre la filosofía que ha intentado transmitir Luksic está la idea de que hoy la competencia de la TV abierta no necesariamente son las plataformas de streaming o las nuevas vitrinas digitales. Para él, tales instancias aún son actores menores dentro de la industria y no afectan de manera considerable la publicidad o el rating.
Según ha contado a algunos cercanos, cree que la capacidad de reinventarse está en el mismo canal y cree que hoy la TV chilena debe saber detectar a las audiencias de manera específica para ofrecerle productos focalizados.
Dedos para el piano
Por otro lado, una de las viejas máximas del grupo Luksic es que si el "heredero" no tiene dedos para el piano, no trabaja en las empresas del clan. Por tanto, la presión que tiene Max es alta, ya que su propio padre exige mejores cifras del canal.
Hace un rato, Andrónico Luksic tuiteó en su cuenta una respuesta al escritor Jorge Baradit –quien hablaba irónicamente de "meritocracia"- que da luces de aquello: "Jorge, mi hijo Max tendrá las mismas exigencias o más que cualquier Director Ejecutivo del Canal. Desde luego es alguien de mi total confianza, pero si no creyera que cuenta con las capacidades para ejercer este cargo, tenga por seguro que no habría sido nombrado!!".
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