Alberto Barrera Tyszka, escritor venezolano y biógrafo de Hugo Chávez: “El chavismo sabe resistir y no le importan las consecuencias”

Nicolás Maduro en un acto cívico-militar, junto a Los Comandos del Mar.

En entrevista con La Tercera, el autor de Hugo Chávez sin uniforme sostiene que Maduro “habla de negociación pero no está dispuesto a ceder”. “En el fondo, prefiere que el conflicto se prolongue porque, de alguna manera, lo agota, lo ‘normaliza’”, dice.


¿Es posible una negociación en Venezuela? Así tituló Alberto Barrera Tyszka su última columna en la edición en español de The New York Times. Y es que el escritor venezolano, coautor -junto a su esposa, la periodista Cristina Marcano- de Hugo Chávez sin uniforme (2005), una de las biografías más completas que se ha publicado del fallecido Presidente, suele ocupar esa tribuna para analizar del devenir del chavismo en su país. En esta entrevista con La Tercera, el ganador de los premios Herralde y Tusquets de Novela se refiere a los últimos acontecimientos en Venezuela.

En su última columna en The New York Times, usted destaca que el chavismo “apuesta por el desgaste del adversario y espera el momento adecuado para lanzarse en un movimiento de contraofensiva”. ¿De qué manera se puede graficar hoy esa “lógica militar” por parte de Maduro?

Me refiero a una estrategia que Chávez mismo solía invocar con frecuencia. Maduro, en estos días, también la ha mencionado. Se trata de resistir y esperar el mejor momento para contra atacar. Creo que cualquier gobernante, en cualquier país hubiera cedido de alguna forma ante las protestas, hubiera tratado de negociar. Maduro habla de negociación pero no está dispuesto a ceder. Al menos en lo importante. Prefiere esperar, resistir. En el fondo, prefiere que el conflicto se prolongue porque, de alguna manera, lo agota, lo “normaliza”, convierte la crisis en una rutina. El chavismo sigue teniendo el control y el monopolio de las armas, de la burocracia, de los medios de comunicación… Sabe resistir y no le importan las consecuencias. Esa es su ventaja en el conflicto. En ese sentido, se puede esperar cualquier cosa. Creo que si no hubiera existido tanta presión internacional, el gobierno de Maduro ya hubiera desatado una represión aun más salvaje que la que ha ejecutado Ortega en los últimos tiempos en Nicaragua.

Usted también sostiene que en el chavismo “no tienen escrúpulos, las consecuencias no importan”. ¿Quiénes son hoy los contrapuntos en el gobierno? ¿Quién pone la cuota de “cordura” y quién apuesta a llevar todo al extremo?

Hay muchas especulaciones sobre las distintas posturas internas que conviven en el oficialismo. Es difícil saber qué ocurre adentro. Entre otras cosas porque, en general, mantienen un discurso bipolar. Sus voceros pueden hablar, al mismo tiempo, como políticos, como pastores religiosos o como delincuentes. Hablan y actúan en diferentes direcciones a la vez. Como si fueran varios gobiernos en uno. Ya no es posible saber cuándo dicen una verdad.

Guaidó reconoce en una columna publicada en The New York Times que ha sostenido reuniones con militares y funcionarios de seguridad a través de “canales clandestinos”. ¿Las FF.AA. terminarán acogiéndose a la amnistía propuesta por Guaidó y le quitarán el respaldo a Maduro?

Ese es el gran enigma que ha estado flotando sobre estos días. Guaidó ha insistido en el tema desde el principio, la oposición se ha empeñado en establecer ese contacto con los militares… pero al parece no está dando resultado. Lo que está en juego es ver si los militares son realmente una institución o solo una empresa del chavismo.

¿Qué le parece la nominación de representantes diplomáticos por parte de Guaidó y la decisión de EE.UU. de entregarle el control de las cuentas de Venezuela?

Está bien. Creo que forma parte de las tareas que hacen. Pero obviamente se trata, en esencia, de acciones simbólicas. Sobre todo en el caso de los representantes diplomáticos. El tema del petróleo y las cuentas, de la decisión de EE.UU., es más complicado. Son más claras las consecuencias para el chavismo que para la oposición. La pregunta es cómo se hace operativo esto.

EE.UU. estableció duras sanciones a a PDVSA. ¿Puede ser que esta medida más que asfixiar al régimen le permita a Maduro reforzar a su base ante la posible agudización de la crisis humanitaria por la falta de recursos?

Es una pregunta trágica. La medida, con mucha rapidez, puede traer consecuencia fatales. Pensar que, en un contexto de hiperinflación, el país se quede sin gasolina ya es atroz. Y aquí creo que juega un papel fundamental la naturaleza del chavismo. No se puede predecir cómo actuará ahora pero, viendo la historia reciente, es claro que puede dejar que ocurra la catástrofe, sin importar las consecuencias, tratando de sacar provecho político de la tragedia. Creo que el oficialismo insistirá, dejará correr la crisis, tratando de capitalizarla. El oficialismo tiene la terquedad de una secta.

Seguir leyendo