Por Cristina CifuentesEl supuesto rol del jefe del Ejército de Pakistán como mediador y los temores de Irán ante el cambio de postura de Trump
El jefe del Ejército, Asim Munir, habló con Donald Trump el domingo, mientras que el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, mantuvo conversaciones con el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, el lunes. Una fuente iraní dijo a CNN este martes que ha habido “acercamiento” entre Estados Unidos y Teherán.

Pakistán se está posicionando como el principal mediador que intenta negociar el fin de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, utilizando los vínculos de su líder militar con Teherán y su estrecha relación con Donald Trump.
Dos funcionarios familiarizados con las conversaciones dijeron al diario Financial Times que Pakistán propuso la capital del país, Islamabad, como posible sede para celebrar conversaciones esta misma semana, en las que participarían altos cargos de la administración Trump e Irán.
Según dos personas informadas sobre la llamada, que hablaron con el Financial Times, el jefe del Ejército, Asim Munir, habló con Trump el domingo, mientras que el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, mantuvo conversaciones con el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, el lunes.
La conversación entre los líderes paquistaníes e iraníes tuvo lugar casi al mismo tiempo que Trump anunciaba que aplazaba su amenaza de “arrasar” las centrales eléctricas de Irán tras unas conversaciones “muy buenas y productivas” con Teherán para poner fin a la guerra, según afirmó.

No quedó claro si la mediación de Pakistán y la publicación de Trump en su plataforma de redes sociales Truth Social, que provocó una fuerte caída en los precios del petróleo, estaban relacionadas. La Casa Blanca se negó a dar detalles sobre las negociaciones de Trump, indicó el periódico. “Se trata de conversaciones diplomáticas delicadas y Estados Unidos no negociará a través de los medios de comunicación”, declaró la Casa Blanca.
Fuentes paquistaníes indicaron al diario The Guardian que el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, estaba siendo propuesto como posible jefe negociador por parte de Estados Unidos si las conversaciones seguían adelante, en lugar del enviado de Trump para Medio Oriente, Steve Witkoff, o del yerno de Trump, Jared Kushner, quien dirigió las negociaciones nucleares con Irán antes de la guerra. Vance es ampliamente considerado un escéptico de la decisión estadounidense de bombardear Irán y se ha mantenido en gran medida en silencio sobre el conflicto. Según France 24, Irán se niega a dialogar con Witkoff, de quien Teherán desconfía.
El poderoso jefe del Ejército paquistaní, Munir, mantiene una estrecha relación con Trump, a quien ha visitado dos veces en Washington, y el presidente estadounidense lo ha descrito como su “mariscal de campo favorito”. Si bien Islamabad y Teherán tienen relaciones complejas, Pakistán alberga la segunda mayor población de musulmanes chiitas después de Irán.
Pakistán también mantiene una estrecha relación con los países del Golfo, que han sufrido las peores consecuencias de los ataques de represalia de Irán, y ha firmado recientemente un pacto de defensa con Arabia Saudita.

Asimismo, Pakistán es uno de los países del sur de Asia que ya sufre las graves consecuencias económicas de la guerra. La mayor parte del petróleo y el gas del país llega a través del estrecho de Ormuz, y se enfrenta a una costosa escasez y a un aumento en los precios del combustible.
Negativa de Irán
Turquía, que participó en los esfuerzos de mediación antes de la guerra, también ha mantenido conversaciones con funcionarios iraníes y con Witkoff, en un intento por lograr un breve alto el fuego y abrir un espacio para las negociaciones. El ministro de Asuntos Exteriores de Pakistán, Muhammad Ishaq Dar, se reunió el lunes con su homólogo turco, Hakan Fidan. El canciller de Egipto, Badr Abdelatty, también habló el domingo con sus pares iraní y pakistaní, así como con Witkoff y el ministro de Asuntos Exteriores de Qatar.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán negó que hubiera habido negociaciones directas con Estados Unidos desde el comienzo de la guerra, pero afirmó que algunos Estados de la región estaban involucrados en esfuerzos de mediación.
“En los últimos días, se recibieron mensajes a través de ciertos Estados amigos que transmitían la solicitud de Estados Unidos de entablar negociaciones para poner fin a la guerra”, declaró Esmaeil Baqaei, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, a la agencia oficial de noticias IRNA. “Se dieron las respuestas pertinentes (a esas iniciativas) de acuerdo con las posiciones fundamentales del país”, dijo.
Según IRNA, el portavoz insistió en que no se habían producido cambios en la postura de Irán con respecto a la situación en el estrecho de Ormuz ni en las condiciones de Teherán para poner fin a la guerra.
Fuentes que hablaron con The Guardian indicaron que el presidente del Parlamento iraní, Mohammad-Bagher Ghalibaf, era el más indicado para liderar las conversaciones por parte de Irán. Sin embargo, Ghalibaf ha desestimado hasta el momento los informes sobre conversaciones entre ambas partes, calificándolos de “noticias falsas”.
Analistas y diplomáticos advirtieron sobre las escasas probabilidades de éxito de cualquier mediación, dado que la guerra se prolonga hasta su cuarta semana. Fuentes cercanas al asunto indicaron que los esfuerzos diplomáticos se centraban en la comunicación inicial, en lugar de un proceso formal.

Sanam Vakil, del centro de estudios Chatham House, afirmó al Financial Times que varios países estaban haciendo todo lo posible por reducir la tensión en el conflicto, pero añadió: “No interpreto esto como una señal de que la guerra esté llegando a su fin”.
Añadió que Trump podría estar retractándose de su amenaza debido a la presión de los Estados del Golfo. Irán prometió responder a cualquier ataque contra sus centrales eléctricas bombardeando infraestructuras vitales en toda la región, incluidas instalaciones energéticas y plantas desalinizadoras.
El inquilino de la Casa Blanca afirmó el sábado por la noche en una publicación de Truth Social que Estados Unidos atacaría las centrales eléctricas de Irán, “empezando por la más grande”, si Teherán no permitía el tránsito de buques por la vía marítima por la que normalmente pasa aproximadamente una quinta parte del petróleo y el gas del mundo.
El lunes, dijo que suspendería esa amenaza por cinco días.
“Es positivo analizar cómo podría ser un compromiso y un acuerdo, pero no veo voluntad de llegar a un acuerdo por ninguna de las partes”, dijo Vakil. “No creo que Trump pueda salir ileso de esta crisis que él mismo provocó”.
“Y no veo a Irán cediendo”, añadió. “Sienten que tienen la sartén por el mango y la ventaja; esto, una vez más, se trata de su supervivencia y de las condiciones que la garantizarán”.
La mediación entre Estados Unidos e Irán generalmente ha sido facilitada por Omán y Qatar. Sin embargo, funcionarios regionales afirmaron que no se ha observado ningún impulso en los esfuerzos diplomáticos desde que Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra dos días después de una ronda de conversaciones entre la administración Trump y funcionarios iraníes en Ginebra.
Daniel Bashandeh, analista iraní-español especializado en Medio Oriente e Irán, aseguró a France 24 que Trump “busca el desbloqueo del estrecho de Ormuz, aunque su objetivo de fondo sigue siendo encontrar un interlocutor válido” para “negociar tanto el programa nuclear como la cuestión petrolera”.
“Se trata de una táctica de presión calculada, basada en la conciencia de que Irán carece actualmente de un equilibrio interno sólido y de una figura con autoridad para suscribir un acuerdo. En este contexto, aprovecha la crisis de liderazgo en su beneficio, envía señales a los mercados para influir en el precio del petróleo, gana margen de maniobra y traslada la presión directamente a Teherán. Mientras, Israel presiona militarmente”, detalló.
“Si Estados Unidos e Israel no reconocen los intereses de seguridad de la República Islámica, difícilmente podrá alcanzarse un acuerdo”, razón por la que “Irán prioriza su estrategia militar, pero carece de una estrategia política más allá del conflicto”, indicó.
Así, frente al desconcierto por el último movimiento de Trump, las teorías se acumulan. Algunos analistas especulan que la postergación de la amenaza de ataques a la infraestructura energética de Irán es una estrategia para ganar tiempo, mientras un refuerzo de miles de tropas estadounidenses sigue su camino a Medio Oriente. Y señalan que el nuevo ultimátum coincide con el fin de semana, días en los que los mercados no operan.
Otros se preguntan si el presidente estadounidense está preparando a la opinión pública para un posible cierre repentino de una campaña militar frente a la creciente evidencia de que objetivos como el derrocamiento del régimen o la destrucción total del programa nuclear iraní parecen ahora fuera del alcance, como fuentes israelíes y estadounidenses indicaron el domingo a The Washington Post.
En todo caso, una fuente iraní dijo a CNN este martes que ha habido “acercamiento” entre Estados Unidos y Teherán y que Irán está dispuesto a escuchar propuestas “sostenibles” para poner fin a la guerra.
“Ha habido contactos entre Estados Unidos e Irán, iniciados por Washington, en los últimos días, pero nada que haya alcanzado el nivel de negociaciones formales”, dijo la fuente. “Se han recibido mensajes a través de diversos intermediarios para evaluar si se puede alcanzar un acuerdo para poner fin a la guerra”.
“Las propuestas que se están evaluando no buscan únicamente lograr un cese del fuego, sino un acuerdo concreto para poner fin al conflicto entre Estados Unidos e Irán”, agregó, sin dar más detalles.
“Irán no está pidiendo una reunión ni conversaciones directas con Estados Unidos, pero está dispuesto a escuchar si surge un plan para un acuerdo sostenible que preserve los intereses nacionales de la República Islámica de Irán”, dijo la fuente. Y agregó: “Irán está dispuesto a ofrecer todas las garantías necesarias de que nunca desarrollará armas nucleares, pero tiene derecho al uso pacífico de la tecnología nuclear”.
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