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Una de las operaciones militares más arriesgadas de la historia moderna de EE.UU.: recuperar o no el material nuclear de Irán

El Ejército estadounidense posee equipos de élite especialmente entrenados para retirar material radiactivo de una zona de conflicto. Sin embargo, localizar y confiscar los cientos de kilogramos de uranio altamente enriquecido que posee Irán requeriría una compleja coordinación y podría estar plagado de riesgos.

Una vista general muestra el edificio del reactor de la central nuclear de Bushehr, en el sur de Irán, a 1.200 km al sur de Teherán, el 20 de agosto de 2010. Foto: Archivo ATTA KENARE

Antes de lanzar su guerra contra Irán el 28 de febrero pasado, el presidente Donald Trump dijo que su objetivo más importante era que Irán “nunca tuviera un arma nuclear”. No solo eso, también señaló en varias ocasiones que Teherán estaba a punto de tener una y que ésta sería usada primero contra Israel y luego contra Estados Unidos. “Lo usarían en una hora o en un día”, aseguró el lunes el mandatario.

Los expertos han señalado que, en ausencia de un cambio de régimen, o al menos de un acuerdo para entregar su uranio enriquecido por parte de los líderes de Teherán, se podría proceder a la incautación del material fisible del país. Sin embargo, lograr eso frente a la resistencia de las fuerzas iraníes sería una operación militar compleja que podría requerir el despliegue de cientos de soldados en uno o más lugares durante días, según dijeron a The Wall Street Journal exoficiales militares estadounidenses y expertos.

El Ejército estadounidense cuenta con equipos de élite especialmente entrenados para retirar material radiactivo de una zona de conflicto, indicó el diario. Sin embargo, localizar y confiscar los cientos de kilogramos de uranio altamente enriquecido que posee Irán requeriría una compleja coordinación y podría estar plagado de riesgos.

“Sería una de las operaciones militares más audaces y arriesgadas de la historia moderna de Estados Unidos, mucho más compleja y peligrosa que el intento de eliminar a Osama bin Laden en 2011 o la captura de Nicolás Maduro a principios de enero. Nadie sabe con certeza dónde se encuentra todo el combustible. Si se perforan los contenedores, el gas que se escaparía sería tóxico y radiactivo. Si los contenedores se acercan demasiado, existe el riesgo de una reacción nuclear acelerada”, indicó The New York Times.

Vista de la planta de enriquecimiento nuclear de Isfahán, Irán, el 16 de junio de 2025 (arriba), y tras los ataques estadounidenses del 22 de junio de 2025 (abajo). Foto: Archivo -

Como lo expresó el propio secretario de Estado, Marco Rubio, ante el Congreso hace unas semanas, esta es una operación que solo podría llevarse a cabo si se ordenara a una fuerza de comandos “entrar y tomar el control”. El martes, Trump declaró a los periodistas que las operaciones terrestres no le preocupaban.

Los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán se produjeron tras varias rondas de negociaciones nucleares fallidas entre Washington y Teherán. Si bien los ataques eliminaron a la cúpula iraní, la República Islámica aún mantiene una reserva de 440,9 kg de uranio enriquecido al 60% almacenada en varias instalaciones clandestinas.

Según informes de prensa de la semana pasada, el presidente Trump está evaluando opciones para asegurar dicha reserva, mientras que el Departamento de Defensa traslada recursos a la región que podrían posibilitar una operación de este tipo.

La Operación Furia Épica tuvo lugar ocho meses después de la Operación Martillo de Medianoche de junio. Los ataques del año pasado asestaron un duro golpe al programa nuclear iraní, dejando pocos objetivos de alto valor para futuros ataques estadounidenses.

Martillo de Medianoche diezmó las instalaciones de enriquecimiento de Irán en Fordow y Natanz, y destruyó sus instalaciones metalúrgicas en Isfahán. Irán no ha realizado esfuerzos significativos para reactivar la actividad en estos sitios nucleares clave, que alguna vez constituyeron el núcleo de su capacidad para construir armas nucleares. A pesar del éxito operativo, la misión no eliminó la amenaza de proliferación que representa el arsenal nuclear iraní.

El director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, declaró recientemente que aproximadamente la mitad de las reservas se encuentran almacenadas en la instalación nuclear subterránea cerca de Isfahán.

Según información de inteligencia revisada por el New York Times, el uranio fue transportado a Isfahán en forma gaseosa como hexafluoruro de uranio (UF6). Imágenes satelitales confirmaron que Irán ha excavado antiguas entradas de túneles cerca de la instalación subterránea de Isfahán desde la Operación Martillo de Medianoche. La otra mitad de las reservas iraníes podría estar enterrada entre escombros en Natanz o Fordow, almacenada en la Montaña Pickaxe o escondida en otra instalación clandestina.

Según se informa, el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, ha reconocido que los túneles de Isfahán son demasiado profundos para ser destruidos con bombas antibúnker como las utilizadas en las instalaciones subterráneas de Fordow en junio del año pasado. La montaña Pickaxe, bajo el granito, sería un objetivo al menos igual de difícil de alcanzar.

Esta imagen satelital tomada el 22 de junio de 2025 muestra los daños tras los ataques estadounidenses a la planta de enriquecimiento nuclear de Isfahán, en el centro de Irán. Foto: Archivo -

Posibles escenarios

En un artículo escrito por el académico de Harvard Kennedy School, Matthew Bunn, para el portal The Conversation, señala que, con tan solo 100 centrifugadoras, Irán podría enriquecer aún más el material, que ya está enriquecido al 60%, hasta alcanzar una concentración del 90% o más del isótopo U-235 en pocas semanas. Esta es la concentración necesaria para el diseño del arma nuclear en el que Teherán trabajaba dentro del programa secreto de armas nucleares que prácticamente se interrumpió a finales de 2003.

Incluso sin un mayor enriquecimiento, el material enriquecido al 60% podría utilizarse en una bomba, ya sea explotando con menos potencia o utilizando más material y explosivos.

“Más allá del uso que Irán le dé a este material, existen otras preocupaciones. Nadie sabe quién podría obtenerlo si el gobierno iraní colapsa. Algunos funcionarios de menor rango que lo gestionan podrían intentar venderlo para salvarse de la crisis actual, como sucedió tras el colapso de la Unión Soviética en 1991. Estudios gubernamentales han advertido que incluso un grupo terrorista sofisticado podría fabricar una bomba nuclear rudimentaria si contara con el uranio necesario”, añadió Bunn.

En la misma línea, el Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), indicó que si no se garantiza la seguridad de las reservas nucleares de Irán, existen tres riesgos principales. La República Islámica podría apresurarse a construir un arma nuclear rudimentaria utilizando las reservas existentes de uranio enriquecido al 60%. Alternativamente, si el gobierno iraní conserva el acceso a las reservas tras este conflicto, podría reactivar una capacidad de enriquecimiento limitada y enriquecer este material al 90%, lo que le permitiría desarrollar armas nucleares más sofisticadas. Además, si el gobierno iraní colapsa, el material podría caer en manos de actores no estatales. Estos tres riesgos podrían incrementarse aún más si Teherán decide distribuir las reservas en otras instalaciones clandestinas por todo el país.

El presidente Masoud Pezeshkian (2º por la derecha) y al jefe de la Organización de Energía Atómica de Irán, Mohammad Eslami (der.), durante el Día Nacional de la Tecnología Nuclear en Teherán, el 9 de abril de 2025. Foto: Archivo -

“Es posible construir un dispositivo explosivo rudimentario que genere un rendimiento nuclear utilizando uranio enriquecido al 60%. Aunque el arma produciría un rendimiento nuclear relativamente bajo, aún podría ser miles de veces más potente que cualquier explosivo no nuclear, indicó el reporte.

“El dispositivo sería demasiado grande para un misil, pero podría caber en la parte trasera de un camión. En un escenario de ataque rápido, Irán podría, en teoría, fabricar varios dispositivos nucleares rudimentarios a partir de 440,9 kg de uranio de alto enriquecimiento al 60%. Esto requeriría conocimientos sobre armamento y la conversión del UF6 actual de su forma gaseosa a uranio metálico. Dicha conversión requiere instalaciones que Irán no posee actualmente”, añadió.

Un segundo riesgo es que el régimen iraní sobreviva y conserve el acceso al arsenal nuclear. En este escenario, el nuevo gobierno iraní podría reactivar las instalaciones de conversión y una planta de enriquecimiento clandestina, superando así la estrecha brecha técnica entre el 60% y el 90% de enriquecimiento. De ser así, 440,9 kg de uranio altamente enriquecido al 60% serían suficientes para fabricar aproximadamente 10 armas nucleares. Con el tiempo, Irán podría acoplar una ojiva nuclear a un misil y crear un pequeño arsenal nuclear.

Un escenario igualmente preocupante, indicó el reporte del CSIS, es el de un arma nuclear fuera de control. Si el gobierno central de Irán colapsa, este material podría caer en manos de actores no estatales o facciones militares rebeldes. Si bien esto es sin duda preocupante, un actor no estatal necesitaría considerable experiencia técnica y equipo científico para desarrollar un arma nuclear.

Para algunos expertos el material nuclear es una de las últimas líneas de defensa de Irán. “En su opinión, lo necesitan más que nunca”, declaró el martes George Perkovich, investigador principal de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional. “Y probablemente estaban dispuestos a protegerlo”.

“Los iraníes entienden que Israel y Estados Unidos quieren destruir este material o eliminarlo”, dijo. “Así que presumiblemente hay muchos contenedores señuelo, de modo que cuando las Fuerzas Especiales lleguen allí, en lugar de unos 20 contenedores, encontrarán cientos o miles. Van a hacer muchas cosas para obstaculizar a cualquiera que intente obtenerlo”, concluyó.

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