Por Juan Pablo AndrewsSangre, contradicciones y hostigamientos: las pistas que llevaron a la detención de tres hijos y el exyerno de Julia Chuñil
La Fiscalía de Los Ríos y Carabineros venían siguiendo los pasos hace meses del núcleo cercano de la dirigenta mapuche. En su investigación, dice el ente persecutor, pudieron detectar que los hijos han entregado relatos disímiles sobre la desaparición de su madre. Además, han coordinado qué decir frente a los policías. Pese a eso, la familia alega un montaje policial.

En junio de 2025, Pablo San Martín Chuñil, hijo de Julia Chuñil, llegó hasta la Corte Suprema junto a su abogada, Karina Riquelme, y otros integrantes de su círculo cercano.
Su visita a Santiago, y específicamente al máximo tribunal, era para pedir que el Ministerio Público dejara de tratarlos como sospechosos en la desaparición de su madre, cuyo rastro se perdió el 8 de noviembre de 2024.
Su cometido fue infructuoso. El recurso de amparo presentado por la familia fue rechazado por la Suprema, que terminó por apoyar las investigación de la Fiscalía de Los Ríos. Ese mismo día, afuera del Palacio de Tribunales, se apostó un grupo de personas para pedir que encontraran a Julia Chuñil. Una investigación que el gobierno no solo ha abordado como una investigación penal en curso, sino que la ha convertido, incluso, en una bandera política.
Fue el 30 de enero de 2025 que Carabineros llegó hasta el inmueble Chuñil ubicado en un sector rural de la comuna de Máfil, en la Región de Los Ríos, para realizar una entrada y registro, bajo la sospecha de que sus propios familiares podrían estar tras la misteriosa desaparición. En esos días los investigadores detectaron manchas de sangre, que despertaron sus sospechas.
Pese a que los hijos, especialmente Pablo, han asegurado que la policía quiere hacer “un montaje” contra ellos y que no tienen “nada que ver” con su desaparición, durante la madrugada de este miércoles Carabineros concretó la detención de tres de los cinco hijos de Chuñil: se trata de Pablo San Martín, Javier Troncoso, Jeannette Troncoso y un exyerno de la víctima, Bermar Bastías. Todos serán formalizados esta tarde en el Juzgado de Garantía de Los Lagos por el delito de parricidio.
La investigación, que hasta ahora tenía dos posibles aristas, una que involucraba a sus hijos y otra, levantada por la defensa de la familia, que apuntaba al empresario Juan Carlos Morstad, comienza a decantarse hacia la primera hipótesis.
Las sospechas preliminares del Ministerio Público ya habían salido a la luz pública. Por ejemplo en octubre del año pasado un reportaje de T13 mostró que los fiscales sospechaban de los hijos. Un día después de eso, el 13 de octubre, en entrevista con La Segunda, la fiscal regional de Los Ríos Tatiana Esquivel afirmó que respecto de Chuñil “no existen antecedentes que permitan afirmar que ejercía una labor política o de activista organizada”.

Las pistas
La denuncia por presunta desgracia se hizo el 10 de noviembre de 2024, dos días después de la desaparición. El día de su desaparición, de acuerdo a las primeras pistas, la mujer salió con su perro Cholito y un machete hacia el sector Fritz, donde habitualmente iba a trasladar insumos de pastoreo.
En el momento de su desaparición según la Fiscalía sus hijos -hoy detenidos- estaban en el domicilio donde residía la dirigente mapuche.
Un antecedente que el Ministerio Público define como relevante es que 10 días antes de su desaparición, o sea, el 30 de octubre, Chuñil traspasó un terreno de 2,9 hectáreas ubicado en Quitadañir, mediante una escritura de compraventa de usufructo a su hijo Pablo.
Ese terreno podía ser usado y gozado, pero no vendido en otra calidad que no fuera de usufructuario. “Este hecho podría dar cuenta de vínculos patrimoniales relevantes en el análisis de móviles o dinámicas familiares internas”, se lee en un documento de la Fiscalía al que accedió La Tercera.
Tras nueve meses de investigación, dice el Ministerio Público, “y a partir de hallazgos biológicos, testimonios contradictorios, registros de tráfico de datos y antecedentes provenientes de escuchas autorizadas, existen fundamentos para sostener hipótesis consistentes que apuntan a la participación de algunos hijos de la víctima y otros cercanos”.
Para la Fiscalía, Javier en sus declaraciones presentó “inconsistencias en los horarios del aviso del extravío y en la descripción de quién lo acompañó a buscar a su madre el 10 de noviembre”.
Asimismo, en otras declaraciones, fue mencionado como “autor de la muerte de su madre y se le atribuyen conductas sospechosas, tales como la quema de ropa y actitudes hostiles hacia testigos”. La Fiscalía además plantea que este sujeto se coordinó con otros para entregar versiones coincidentes a los investigadores y se mostró preocupado de que ingresaran a su casa.
Para los persecutores, Jeannette también entregó información contradictoria sobre la desaparición.
Pablo, quien en la causa presentó una querella para encontrar a su madre, también fue posicionado quemando ropa de la víctima. Así lo declaró un testigo reservado, quien señaló que realizó esta actividad “en fechas próximas a la desaparición”. Los investigadores lo posicionaron en las antenas del lugar de interés para la investigación.
Por último, Bermar Bastías también entregó relatos “incosistentes” en los horarios y en los lugares de donde se encontraba cuando desapareció la mujer. Por ejemplo, en una declaración dijo que Julia salió de la casa el 8 de noviembre, pero en otra posterior dijo que esto había sido el 7 de ese mes.
Asimismo, Bermar reconoció que en días previos a la desaparición acompañó a Chuñil y otra mujer en una carrete de bueyes hasta el predio La Fritz. En ese vehículo posteriormente fueron encontradas manchas de sangre de Javier.
En el documento aparecen mencionados otros sujetos que serían de interés criminalístico. Se trata de otro hijo, de una persona “cercana al núcleo familiar”, un amigo, una prima, otro familiar y el empresario Morstadt.
La sangre
Son varias las muestras de sangre que el Labocar de Carabineros ha analizado en este caso. Por ejemplo, se hallaron muestras en una puerta del predio La Fritz. La Fiscalía identificó que se trata de sangre de Julia Chuñil.
Luego, la policía detectó muestras en la casa de la víctima, que pertenecen a Javier Troncoso Chuñil. En la carreta utilizada por la vícitma también se encontró sangre de este sujeto. “Es especialmente relevante destacar que, según los antecedentes de la investigación, la víctima, doña Julia Chuñil Catricura, se desplazaba habitualmente en carretón por el sector. Esta circunstancia refuerza la hipótesis de que el hecho violento pudo haberse producido en un entorno de uso frecuente por la víctima y en el que Javier tuvo participación o presencia relevante”, señala el texto.
Por último, en el inmueble del fundo La Fritz también se levantó una muestra que pertenece a otro de los hijos de Chuñil, que ahora no fue detenido.
Testigos reservados
El documento termina haciendo referencia a los testigos reservados, debido a que habrían sido hostigados, especialmente por Javier Troncoso: “El ambiente de intimidación y control territorial ejercido por los principales investigados, en particular Javier Omar Troncoso Chuñil, ha generado un clima de miedo que ha dificultado la obtención de testimonios claros y directos”.
Sin embargo, uno de esos testigos, el N°3, dijo el 2 de septiembre de 2025 saber qué pasó con la dirigenta mapuche, cuyo cuerpo hasta ahora no ha sido encontrado. De hecho al cierre de esta edición Carabineros estaba excavando el terreno de la casa de la víctima.
“Yo sé que Julia está muerta y que tuvo una pelea con su hijo Javier en la propia casa de ella, esto ocurrió de noche. Y que otro día, en horario diurno, Javier junto a sus hermanos Pablo y Jeanette fueron a la toma con la ropa de Julia y la quemaron en un tambor con bencina afuera de la casa de la toma. No sé dónde está su cuerpo”, dijo el testigo.
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