Cerro Guido tiene más que contar sobre el fin de los dinosaurios

Autor: C. Espinoza

El lugar, al norte de Torres del Paine, es el yacimiento de fósiles más importante del país. Allí se encontró el dinosaurio más grande de Chile. Hoy sigue develando tesoros.

A fines de 2013, en una conferencia de prensa, se dio a conocer el que -hasta ahora- es el yacimiento de fósiles más grande de Chile. En Cerro Guido, al norte de Torres de Paine, un grupo de científicos encontró una cama de huesos (bonebed), con cientos de fragmentos de fósiles de hadrosaurio y otras especies, entre ellas un saurópodo, que sería el dinosaurio más grande y más austral del país.

La última campaña al lugar fue aún mejor, dice Marcelo Leppe, paleobotánico del Instituto Antártico Chileno (Inach) e investigador principal. Podría ser una de las más exitosas hasta ahora, lo que deberá comprobarse tras la serie de análisis que deberán realizar a las nuevas muestras.

Según cuenta Leppe, el objetivo de la campaña 2017 fue completar la geología del yacimiento (que es parte de un proyecto Fondecyt) para tratar de comprender cómo la cuenca llegaba al mar. “Lo que estamos descubriendo es que parte importante de lo que entendemos como ambientes australes del mundo; flora y fauna que existe en Sudamérica, Australia, Nueva Zelanda, Papúa Nueva Guinea; encuentra su registro más antiguo aquí en Patagonia, por lo tanto, esta campaña hacia el área de Cerro Guido, Las Chinas, tenía como norte el seguir testeando esta hipótesis”, sostiene.

Esta vez los científicos (nacionales y extranjeros) se dividieron en tres lugares: el área donde habían encontrado fósiles de dinosaurios, vertebrados y plantas; otra donde está la vegetación del ambiente costero; y sobre el Cerro Guido, donde a principios siglo XX, se encontró la primera flora fósil.

“Hicimos varios descubrimientos, pero no los podemos anunciar, porque estamos en etapa de identificación. Son varios equipos de investigadores, entre geólogos, paleontólogos, paleobotánicos y colaboradores de varios países”, dice Leppe.

Los detalles del titanosaurio más grande de Chile deberían ser publicados este año en una revista científica, además de otros estudios sobre la flora y biogeografía del lugar. “La tarea paleontológica es lenta, no es realizar extracción de ADN y saber de qué se trata, tenemos que hacer investigación profunda, comparar con otros fósiles del mundo y cumplir con los protocolos del Consejo de Monumentos Nacionales para trabajar con fósiles”, explica.

Una de las cosas que les sorprendió este año es que la flora encontrada es extraña para estas latitudes. “Hay araucarias, nothofagus, que son componentes principales de los bosques australes de Chile, pero también de Nueva Zelanda y Australia, y también aparecieron algunas coníferas muy raras. Una tiene sus parientes vivientes hoy en Nueva Caledonia, Colombia y Venezuela. Otras que aparecieron fueron palmeras, muy extraño a estas latitudes, probablemente son de las más australes del mundo”, dice.

Todo lo encontrado ha servido para describir cómo era el paisaje de fines de la era de los dinosaurios (hace 66 millones de años), que resultó ser mucho más cálido que hoy, a pesar de estar a sólo 2º de la Península Antártica. “Estas interacciones son como imaginar una selva valdiviana, pero con palmeras y con elementos que parecen muy tropicales”, sostiene Leppe.

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