Después de La Troppa
Los ex soldados del grupo disuelto hace nueve años presentan por separado retrospectivas de sus nuevas compañías: Teatrocinema y Viajeinmóvil.

18 años. No es común que un grupo de teatro se mantenga cohesionado esa cantidad de tiempo en Chile. Fue lo que ocurrió con La Troppa, colectivo formado por Juan Carlos Zagal, Laura Pizarro y Jaime Lorca, que se separó el 20 de marzo de 2005, tras éxitos de proyección internacional como Viaje al centro de la tierra y Gemelos, que ahora se presentarán con nuevo elenco.
Tras la disolución, Zagal y Pizarro fundaron Teatrocinema y Lorca creó Viajeinmóvil. Los montajes de ambos se exhibirán en Santiago a Mil.
En 2006, el primero en debutar en solitario fue Lorca con Gulliver. La adaptación de la novela escrita en 1726 por Jonathan Swift, en el que un gigante llega al pueblo de enanos de Liliput, demandó 14 meses de trabajo, desde la fabricación de las hermosas y diminutas marionetas articuladas hasta el afinamiento de las tres toneladas de engranaje y estructuras metálicas que generan los juegos ópticos de la puesta en escena.
Continuó con Chef, escrita en 2010 por Guillermo Calderón, inspirada en el ensayo satírico de Jonathan Swift Una modesta proposición, de 1729. "Swift propone sarcásticamente que en un Dublín afectado por una crisis económica los pobres vendan a su hijos de un año para que se lo coman los ricos. Era una forma de evitar terminar con la pobreza y los robos", apunta Lorca.
En La Polar (2011) y Otelo (2012) el director optó por un vuelco hacia la austeridad y simpleza de los muñecos. "En ambas obras se produce una gran catarsis en el público. La Polar se basa en el escándalo financiero y termina con un juicio popular a los responsables", explica .
A nueve años de la separación, Lorca recuerda su paso por La Troppa como una gran universidad donde aprendió el oficio. "Pero Viajeinmóvil también ha sido una universidad, otra etapa de formación. Hemos andado otros caminos", finaliza.
Teatro y cine
Zagal y Pizarro también optaron por obras duras y críticas, aunque mantuvieron la magia visual que los caracterizaba. En Sin sangre e Historia de amor Teatrocinema optó las proyecciones digitales y la estética del cómics y en El hombre que daba de beber a las mariposas se arriesgó con la fantasía de la tecnología 3D.
Aprovechando al máximo la tecnología, Zagal y Pizarro perfeccionaron y modernizaron el estilo La Troppa creando maquinarias visuales cada vez más sorprendentes que les permiten narrar a través de los encuadres y movimientos de cámara propios del cine, que parecían irreconciliables con el teatro. Aunque evolucionaron hacia el lenguaje audiovisual y dejaron las marionetas, conservan aún elementos teatrales como las máscaras.
"La trilogía está compuesta por historias urbanas contemporáneas que indagan en problemas del hombre de hoy, como la guerra, su concepto y manipulación de la realidad", explica Zagal.
Sin sangre (2007), basada en la novela de Alessandro Baricco, es una reflexión sobre la justicia y la venganza.El hombre que daba de beber a las mariposas (2010) propone una historia más luminosa en torno a la vida, los sueños y el amor. Al contrario, en Historia de amor (2013) homenajean la atmósfera y el fatalismo del clásico cine negro, basado en un libro del francés Régis Jauffret.
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