Histórico

El villano de Chile en la Copa América 2011 viene con ganas

El jugador venezolano Gabriel Cichero cortó el camino de la Roja en el pasado torneo.

El último partido de Chile en la Copa América evoca un recuerdo amargo. Fue la primera derrota en el ciclo de Claudio Borghi y la eliminación del torneo que se disputó en 2011 en Argentina. Venezuela venció a la Roja por 1-2 y la imagen que quedó de aquella triste noche de San Juan fue la de un llanero que se llenó la boca de gol tras marcar el tanto definitivo del partido de cuartos de final del certamen.

Gabriel Cichero (Caracas, 1984), un lateral zurdo de fuerza y recorrido, se vistió de héroe en la cancha del estadio Bicentenario ese 17 de julio de hace cuatro años. Y también habló fuera del verde. "La emoción es muy grande. Hoy los chilenos tendrán que tomar vino tinto, después de tantas burlas que hicieron", espetó entonces el espigado defensa venezolano.

En el país caribeño sintieron que en el bando chileno hubo soberbia y exceso de confianza en la previa del encuentro e incluso se motivaron con una publicidad de Entel que decía: "Ellos nos enseñan de telenovelas; nosotros de pasión por el fútbol".

Cuatro años después, Cichero sigue cubriendo el ala izquierda de la defensa de la Vinotinto, que en 2011 terminó en el cuarto puesto y que ahora intentará mejorar aquella actuación. Entre medias, el jugador de 31 años tuvo una disputa con el anterior seleccionador, César Farías, que le apartó del equipo. "De los errores se aprende", dice. También se apunta un incidente en Francia, donde jugaba con el Lens, en el cual una agresión a un directivo del Bastia le costó cinco meses de sanción. Ahora regresa con ganas y más madurez.

"Tenemos la ambición de conseguir cosas importantes. A eso vamos a Chile. Históricamente, los equipos grandes siempre nos menosprecian, pero en el campo es otra historia. Tenemos personalidad, juego y hambre de ganar partidos", afirma el jugador de Mineros de Guayana y que antes ha militado en equipos de Uruguay, Italia, Bulgaria, Estados Unidos, Argentina, Francia y Suiza.

Cichero viene de una familia de futbolistas. Su padre Mauro, fue internacional venezolano en los ochenta, y su hermano Alejandro hizo lo propio entre 2002 y 2008. "El fútbol se lleva en la sangre desde que uno nace. Eso no se aprende", afirma. Quizá de esa ascendencia le viene su talante, el de un jugador que va al frente sin importar el rival ni el escenario.

Aunque desde su posición como lateral suele incorporarse al ataque, no es un goleador. Por eso no le cuesta reconocer que el tanto ante Chile "es el más importante" de su carrera. De 2011 también recuerda las claves de la mejor actuación de la Vinotinto en el torneo de selecciones más antiguo del planeta. "La preparación física fue clave en la pasada Copa América, en la cual hicimos historia al meternos por primera vez en semifinales", señala el defensa que cometió la mayor cantidad de faltas (18) en la anterior edición de la competición.

Venezuela toma la Copa América de Chile -en la cual se enfrentará en el grupo C a Colombia, Perú y Brasil- como un trampolín antes del objetivo que es conseguir la clasificación al Mundial de Rusia 2018. "De nada sirve ser campeón de América y quedar fuera del Mundial. Venezuela necesita ir a un Mundial para que los jugadores sean más reconocidos en la élite", apunta. El nuevo ciclo del seleccionador Noel Sanvicente le ha permitido a Cichero volver al equipo venezolano: "Ahora somos un equipo más ofensivo. El entrenador busca ser más agresivo y jugar con más intensidad. Nos distingue la presión y el buen toque de pelota, salimos a demostrar que siempre queremos ganar".

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