Los "años chilenos" de Carlos Fuentes
Entre 1940 y 1944, el fallecido narrador mexicano vivió en nuestro país, un período clave en su formación como escritor.
Entre los 10 y los 15 años, el escritor mexicano Carlos Fuentes vivió en Chile. Se sabe que esos años son cruciales en la vida de cualquier persona, y el narrador mexicano siempre lo tuvo claro. En el país, comenzó sus estudios de humanidades y forjó una larga amistad con José Donoso, con quien compartiría honores dentro del llamado Boom con que la literatura latinoamericana se pondría pantalones largos.
Como recordó Fuentes en el diario español El País, fue en Chile ("esa segunda patria mía", como decía) donde publicó sus primeros escritos, en el Boletín del Instituto Nacional (Estampas mexicanas, se llamó su primer texto). También comenzó la escritura de su primera novela, junto al futuro filósofo Roberto Torreti, una historia de aventuras inspirada en Alejandro Dumas. Conoció la obra de Vicente Huidobro, de Gabriela Mistral y de Pablo Neruda, con quien forjaría una importante amistad. Pero por sobre todo, según él mismo dijo, en el país alimentó su sensibilidad política al servicio del arte.
"Aprendí que poesía y política, palabra y ciudadanía, eran términos hermanos. La lengua española no sólo era portadora de imaginación y belleza, sino, también, de libertad", dijo en la citada columna del diario español, escrita con motivo de la elección de Ricardo Lagos como presidente de Chile.
El escritor estudió esos años en el colegio, donde conoció a los mayores pensadores locales: Francisco Bilbao, Benjamín Vicuña Mackenna, José Victorino Lastarria, Andrés Bello. Fuentes recordó una vez que fue su profesor de literatura en aquel colegio, Julio Durán, quien lo inició en libros capitales para su formación: Subterra, de Baldomero Lillo, Chile o una loca geografía, de Benjamín Subercaseaux, o Bajo el viejo almendral, de Joaquín Edwards Bello.
Pero aparte de la literatura, Fuentes fue testigo privilegiado de los cambios profundos que experimentaba el país en vías de la tan ansiada modernidad: estuvo durante los gobiernos del Frente Popular, e internalizó las demandas sociales contra la desigualdad, la pobreza y la herencia colonial, para luego traducirlo a la realidad de México.
En su texto Cómo empecé a escribir, el escritor recordó que su primer lector fue el muralista mexicano David Alfaro Siqueiros, quien en esos años pintaba en Chile un mural en una escuela en Chillán que había sido devastada por el terremoto de 1939.
"Mientras se adormecía en la sombra, gané y perdí mi primer lector. La novela también se perdió; Torretti, quien ahora enseña filosofía de la ciencia en la Universidad de Puerto Rico, no tiene copia. Siqueiros está muerto y además, se durmió durante toda mi lectura", rememoró con humor, el fallecido escritor.
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