Por Nicole IporreLa Casa de los Espíritus y otros libros censurados o vetados de las escuelas en Estados Unidos
La censura de libros en escuelas de Estados Unidos alcanzó cifras históricas: más de 23 mil títulos fueron vetados desde 2021. Entre ellos, están La Casa de los Espíritus de Isabel Allende y clásicos como Harry Potter y El cuento de la criada.

En distintas bibliotecas escolares de Estados Unidos, muchos libros clásicos, modernos y hasta best sellers desaparecieron de los estantes. La cifra de escritos censurados o directamente vetados asciende a 23.000 desde 2021, según PEN América, una organización que defiende la libertad de expresión y la literatura.
“Nunca antes en la vida de ningún estadounidense vivo se habían retirado sistemáticamente tantos libros de las bibliotecas escolares de todo el país”, aseguran desde PEN, en un reciente informe que registró la prohibición de al menos 6.870 libros tan solo en el año escolar 2024-2025.
Esto significa que, según lo estime cada estado, distintos títulos no pueden estar disponibles en las bibliotecas, no pueden ser incorporados como lectura en ninguna asignatura, y tampoco ser recomendados por los profesores.
Entre ellos, está La Casa de los Espíritus, de Isabel Allende, que figura como “prohibido” y “pendiente de investigación”.
Con mezcla de ironía y orgullo, la escritora chilena reconoció en una entrevista saber que su libro había sido censurado en distintos estados de EE.UU, y dijo: “Me parece un honor. Bueno, por algo los censuran, ¿no?”. Y es que su libro trata temas que, aparentemente, para las autoridades estadounidenses no tienen cabida en las salas de clase.

Qué libros populares están censurados en Estados Unidos
Entre los miles de libros vetados de las escuelas estadounidenses, algunos de los más populares son:
- Harry Potter y la Piedra Filosofal (J.K. Rowling).
- La naranja mecánica (Anthony Burgess).
- El cuento de la criada (Margaret Atwood).
- Una corte de espinas y rosas y casi toda la saga (Sarah J. Maas).
- Las ventajas de ser invisible (Stephen Chbosky).
- Matar a un ruiseñor (Harper Lee).
- Peter Pan (J. M. Barrie).
- Buscando a Alaska (John Green).
- Choque de reyes (George R.R. Martin).
- Agua para elefantes (Sara Gruen).
Las razones para censurar un libro “tienen que ver con un determinado sector de la sociedad que asume que prohibiendo la lectura de ciertos textos, considerados como ‘peligrosos’, se protege a la sociedad de la subversión del orden social”, dice Andrés Baeza, PhD en Historia de América Latina de la UAI y director del Diplomado y Magíster en Historia, a La Tercera.
El experto ejemplifica con lo que pasó durante la Colonia en Chile e Hispanoamérica: la Iglesia Católica y la monarquía española tenían el Index Librorum Prohibitorum, un listado de libros prohibidos por ser considerados “heréticos, inmorales y peligrosos”.
En ese entonces, era ilegal leer a autores como Hobbes, Descartes o Rousseau.
El listado fue recién abolido en 1966, con el concilio vaticano II. Sin embargo, la misma historia se repitió varias veces más, especialmente con los regímenes totalitarios.
“Las dictaduras latinoamericanas también utilizaron esta práctica, considerando que estábamos en un contexto de Guerra Fría. En Chile todo lo que oliera a marxismo estaba prohibido y había un órgano encargado de censurar previamente la circulación de ciertos libros (DINACOS)”, cuenta Baeza.
Los elementos que hacen que un libro sea censurado
Para Sebastián Hernández, Doctor en Historia y académico de la Facultad de Artes Liberales de la UAI, la censura de libros suele ser justificada por dos razones.
- El argumento moral. (La presencia de planteamientos eróticos, lenguaje utilizado por personajes o representación de relaciones que se alejan de marcos aceptados por los gobiernos conservadores).
- La dimensión política o religiosa. (Toda obra que cuestione las bases ideológicas o las creencias promovidas por el gobierno de turno puede ser objeto de censura).
“Ahora bien, este tipo de acciones por parte de un gobierno constituye un síntoma claro de prácticas antidemocráticas y autoritarias”, dice el especialista a La Tercera.

Baeza también coincide en lo anterior, pues “las últimas censuras que hemos conocido provienen de sectores conservadores, en estados y distritos donde tienen mayor representación y donde gobiernan (...)”.
Este sector es el que mayoritariamente coincide en que hay peligros en la lectura de cierto tipo de libros, “porque son canales de infiltración de ideas progresistas que ellos rechazan, como ideas de izquierda, perspectivas de género, multiculturalismo, etc”.
Según el informe de PEN América, gran parte de las nuevas censuras corresponden a lecturas que incluyen representación LGTBQ+, por ejemplo.
La censura a La Casa de los Espíritus de Isabel Allende
No es primera vez que La Casa de los Espíritus ha sido una lectura vetada, le explica a La Tercera el académico de literatura de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la U. de Chile, Bernardo Subercaseaux.
En 1982, el libro fue prohibido en Chile por DINACOS por considerarlo ‘conflictivo’.
“Aunque analizado, no lo es, pues su registro temático se inscribe en el realismo mágico. Lo que sí resultaba conflictivo fue su éxito internacional y el carácter mediático de su autora, que además de llevar un apellido problema, fue muy crítica en medios internacionales sobre el régimen de Augusto Pinochet”, dice el experto.
Isabel Allende vive en San Francisco. Desde ahí, “ha expresado abiertamente su opinión negativa sobre el gobierno actual de Estados Unidos. No cabe duda que eso, tal como lo fue en Chile, ha sido el motivo de su censura. Pues no se trata de un libro escandaloso en lo moral o lo religioso. No es Lolita de Nabokov”.

Para el académico Hernández, la controversia del libro —que recientemente tuvo el exitoso estreno de su serie en Amazon Prime— surge por la combinación de contenido político, representación de la violencia, referencias sexuales y una lectura crítica de la historia reciente.
“En particular, pueden generar rechazo las alusiones a la represión política, las desigualdades sociales, el autoritarismo y las relaciones de poder dentro de la familia y la sociedad”.
El impacto de la restricción de libros para los niños y jóvenes
Es difícil que todos los libros del mundo entren en una sola escuela, dice el académico Baeza. Es necesario hacer una selección. No todos los títulos se van a encontrar en una biblioteca escolar, lo que no significa que necesariamente haya censura.
Pero la clave reside en cuáles son los criterios para hacer dicha selección.
Además, cuando hay una prohibición expresa de incorporar ciertos libros por su contenido, muchas veces sucede el efecto contrario. Los lectores anhelan leerlos aún más, como si se tratara de una fruta prohibida.
“La literatura debe estar disponible de manera amplia y diversa, porque su valor educativo surge precisamente de la experiencia individual, del diálogo y de la posibilidad de desarrollar pensamiento crítico frente a distintos temas, lenguajes y formas de representar el mundo”, dice Hernández.
Prohibir lecturas puede privar el pensamiento crítico, asegura Baeza. “A lo largo de la historia, siempre la censura ha sido invocada en nombre de un bien mayor, por lo que quienes defienden esto siempre encontrarán un argumento para intentar validar su decisión. Yo, al menos, no les creo”.
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