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Los límites del cerebro humano frente a las exigencias de la era digital

Uno de los requisitos para muchos trabajadores en el mercado laboral moderno es tener la habilidad de poder realizar tareas múltiples simultáneamente, lo que en inglés llaman multi-tasking.

El poder sostener una conversación telefónica mientras se lee un correo electrónico al tiempo que se envía un mensaje de twitter es un escenario común hoy en día. Y todo eso se lleva a cabo en medio de un creciente e ilimitado océano de información que llega en todas direcciones y estimula los sentidos.

Pero el cerebro humano no está hecho para funcionar eficientemente en ese entorno, coinciden la mayoría de los expertos, y esperar a que evolucione para hacerlo probablemente tomaría decenas de miles de años.

Así que lo que nuestra "central de comando" está haciendo es rediseñando sus funciones para adaptarse a las realidades de la era digital. Pero hay que hacerlo con equilibrio, advierten los neurólogos.

LO UNO POR LO OTRO

"Técnicamente no podemos dar igual atención a dos tareas cognitivas exigentes", afirmó Edward Hallowell, autor y psiquiatra de niños y adultos con consultorios en Nueva York y Boston.

"No podemos leer a Shakespeare y aprender física cuántica al mismo tiempo. No."

Hallowell dice que cuando alguien se refiere a hacer tareas múltiples simultáneas, lo que está haciendo es cambiar rápidamente su foco de atención de una tarea a otra.

Reconoce que actividades relativamente sencillas como caminar y hablar se pueden realizar al mismo tiempo, pero en el momento en que se vuelven más complejas se diluye el poder de concentración.

"No podemos leer a Shakespeare y aprender física cuántica al mismo tiempo", sentenció.

La doctora Ladan Shams, experta en integración multisensorial de la Universidad de California, en Los Ángeles, coincide en que el multi-tasking afecta el proceso de aprendizaje en tareas que requieren atención completa. En unos casos no se aprende y en otros el aprendizaje no es robusto.

"Pero, recientemente, hemos visto que otros tipos de aprendizaje sí se benefician del multi-tasking. Algunas mejoras pueden ocurrir en procesos sensoriales cuando el estímulo es subliminal y el individuo está ocupado en otra tarea", señaló la neurocientífica.

Un ejemplo de esto puede ser cuando un ejecutivo encuentra que puede dictar un memorando con mayor facilidad si está arrojando una pelotita al aire y atrapándola una y otra vez.

"Tres tipos de aprendizaje ocurrieron simultáneamente sin que hubiese una reducción comparado a cuando se les presentó cada estímulo individualmente", agrega.

Lo que parecería que está sucediendo es que una parte del cerebro que podría distraer al individuo de su principal tarea está siendo ocupada por la actividad de arrojar las pelotitas, teniendo el efecto de aumentar su concentración en el dictado.

"También hemos encontrado que tres tipos de aprendizaje pueden ocurrir simultáneamente", indicó la doctora Shams.

En un experimento sometieron a sujetos a escuchar una secuencia de sonidos al tiempo que veían una serie de formas en una pantalla.

Las personas pudieron aprender las secuencias auditivas y las secuencias visuales, así como aprender a asociar las formas con los sonidos.

"En otras palabras, tres tipos de aprendizaje ocurrieron simultáneamente sin que hubiese una reducción comparado a cuando se les presentó cada estímulo (auditivo o sonoro) individualmente", explicó la doctora.

No obstante, para el psiquiatra Edward Hallowell, todo depende de la cantidad de información que se esté manejando.

"Tome un operador de una torre de control. Ellos están poniendo atención a todo tipo de información al tiempo que dirigiendo a los pilotos para que aterricen sanos y salvos", expresó. "Llega un momento en que si tienen demasiados aviones, no pueden hacerlo", dice.

"Hay un límite a la cantidad de bolas que un malabarista puede mantener en el aire", añadió.

La neurociencia señala que nuestro cerebro evolucionó para un mundo muy diferente al que habitamos ahora. No está optimizado para realizar muchas de las tareas que enfrentamos, ya sea computar cálculos numéricos o recordar los nombres de todas las personas que conocemos diariamente.

Tampoco está diseñado para absorber y almacenar las masivas cantidades de información a la que estamos expuestos hoy en día.

Hallowell advierte que no debemos perder de vista cuando se necesita concentración. "Cuando necesitamos concentrarnos debemos abandonar las tareas múltiples. Si vamos manejando un auto, escuchando música, y nos perdemos, ¿qué hacemos?", se pregunta. "Bajamos la música para recuperar la concentración".

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