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“Él es el ejemplo máximo del carpe diem”: mi abuelo Valentín Trujillo

A horas de presentarse en el Teatro Nescafé de las Artes junto al connotado pianista, cuatro de sus nietos desentierran para Culto los recuerdos de su infancia y revelan la trastienda del proyecto Herencia. En una conversación íntima, los hermanos José, Pablo y Pedro Amat, junto a su prima Andrea Trujillo, repasan la dinámica familiar del "clan", la generosidad del legendario músico y cómo enfrentan la lucidez de su legado a los 93 años.

“Él es el ejemplo máximo del carpe diem”: mi abuelo Valentín Trujillo

En medio de la entrevista, Pablo Amat Trujillo se pone de pie y sale de la habitación. Al volver, tiene en las manos un pequeño banco de madera. “Hace poco esto me lo regaló mi abuelo, lo fui a buscar, un pisito chico como para apoyar las patas. Yo me sentaba cuando era chico, al lado de mi abuelo, para ver las noticias, para escuchar música. Esos son los primeros recuerdos. Siempre estuvo ese interés o ese magnetismo de estar pegado a él, acompañándolo. No solo ha sido una figura de abuelo, sino mucho más cercana”, recuerda.

Su abuelo es el destacado pianista Valentín Trujillo. José y Pedro Amat –hermanos de Pablo–y Andrea Trujillo, su prima, están en la misma videollamada con Culto para hablar y emocionarse con los recuerdos del que llaman “tata Tín”.

A diferencia de sus primos Valentín y Roberto Trujillo, quienes siguieron la senda exclusiva de la música, cada uno eligió un camino profesional diferente. José (40) es odontólogo, Pablo (37) es abogado especialista en derecho ambiental, Pedro (33) es cirujano bariátrico y Andrea (29) es ingeniera comercial. No obstante, todos establecen con claridad que cantar es su pasión y que su origen es uno: su abuelo.

“Nunca hemos estado en una reunión familiar y que mi abuelo no se haya sentado en el piano y nos haya hecho cantar. Eso jamás ha pasado”, agrega Pedro Amat. Fue esa tradición la que dio vida al disco y al espectáculo Herencia, un recorrido musical en donde el abuelo pone las melodías y los nietos las voces.

Mi abuelo siempre nos ha hecho cantar y nos ha mostrado música —dice Pablo Amat—. Es un juego, le gusta jugar con el piano. Se pone a tocar una canción y cada uno sabe qué le toca cantar. Cuando uno era chico veía como algo natural que su abuelo tocara el piano y poder cantar canciones con él. Es un intercambio súper bonito que se da con él y que queremos replicar en los conciertos, esa sincronía natural de piano-voz y de cariño, de estar con tu abuelo chocheando, él chocheando, mis hermanos y mi prima chocheando”.

La dinámica familiar se inmortalizó gracias a una insistencia especial. “No sé si debería decirlo”, desliza Pablo en medio de risas cómplices con sus hermanos y prima. “Mi abuela siempre decía esto hay que grabarlo…En realidad lo que decía era: estamos perdiendo plata”, confiesa.

Cedida por Teatro Nescafé de las Artes

“Ella fue la que más insistió. Esto no se puede quedar dentro de la casa, la gente tiene que ver esto y nos impulsó a grabar”, añade Andrea.

La grabación se concretó en 2019 y el álbum Herencia se lanzó el 2020 de forma online, en medio de la pandemia. El concierto oficial se estrenó en 2023 en el Teatro del Lago en Frutillar. Este 27 de mayo será la cuarta vez que se presentan en el Teatro Nescafé de las Artes, como una celebración del cumpleaños del pianista que sopló las velas el pasado 2 de mayo. Esta vez, al grupo se suma Consuelo Schuster, cantante nacional y “una prima más”, como la define Andrea, ya que es esposa de Roberto Trujillo, otro de los nietos.

Si bien los doce nietos y ocho bisnietos participan de las veladas musicales, fueron los cuatro quienes decidieron salir del living familiar para subir al escenario. “Simplemente se dio la dinámica en que nosotros cantábamos más con mi abuelo, nos hacía cantar más canciones. Así se fue dando que mi abuelo nos armó un repertorio para cada uno. Resulta que, debido a que nosotros éramos los más regulares, se armó el disco Herencia con nosotros cuatro”, recuerda José, el único de los cuatro que igual disfruta de tocar el piano.

“Es una atmósfera familiar en que todos estamos disfrutando al que está cantando en el centro del escenario, los otros están en el living de su casa y nos vamos parando. Se va armando esta dinámica que es muy bonita, de abuelo-nieto”, describe Pedro.

El cariño y la cercanía entre primos permea el show. “Somos muy cercanos y nos juntamos sumamente seguido”, destaca José. La relación se construyó gracias a edades similares –la mayoría están cerca o están en sus treinta–, la cercanía geográfica–solo Roberto Trujillo (hijo) vive en Miami–, y la invitación de sus tíos y abuelos para reunirse.

“Ellos siempre promulgaron el amor en esta familia, que fuéramos achoclonados, siempre han incentivado que nos juntemos, entonces eso ha hecho que nosotros nos hayamos criado muy juntos y nos queramos como amigos, como hermanos”, explica Andrea.

Cedida por Teatro Nescafé de las Artes

“Creo que tiene que ver con que, en el caso de José y mío–agrega Pablo–, mi mamá (Ximena Trujillo) nos tuvo joven, entonces pasábamos mucho tiempo en casa de mi abuelo cuando éramos chicos. Mis tíos llevaban a mis primos, entonces ahí nos juntábamos y se desarrolló este clan en casa de mi abuelo”.

Es más, para cada aniversario de matrimonio de sus abuelos, la familia prepara un show. “Todos estamos de acuerdo en que nuestra infancia fue demasiado feliz, demasiado unida. Desde que mis abuelos tienen 45 años de casados, todos los años, les hacemos un show, hasta el día de hoy, para celebrar su matrimonio”.

Cada vez que alguno de los cuatro menciona la palabra “achoclonados”, las risas surgen. Antes de continuar, explican la anécdota que nació precisamente en una de las presentaciones. “En uno de los últimos shows, Pedro estaba muy emotivo dando un discurso de que el show era como el living de la casa, porque somos una familia muy ‘aclochonada’, y siguió hablando. Yo pensaba: no voy a mirar a Pablo ni a Pepe (José) porque si no nos vamos a reír. Apenas nos bajamos del escenario…¡ACLOCHONADA! Y nos cagamos de la risa. Ahora cuando dice eso, nos reímos”, recuerda Andrea.

El tata Tín

A pesar de que cada uno siguió un camino diferente a la música, gracias a su abuelo la pasión sigue latente. Tal como ha revelado el pianista en diferentes entrevistas, cuando uno de sus hijos —cuatro en total: Valentín, Roberto, María Cecilia y Ximena—armaba su propio hogar, él le regalaba un piano.

Sus nietos han seguido una tradición similar, adaptada a los primos. “Encontramos tan bonito este regalo de que a cada hijo le haya dado un piano, que Valentín junior tuvo la idea de que cuando un nieto tenga un hijo, hagamos ese gesto de regalar también un piano. Lo que cuenta mi abuelo es que su mamá, Clementina, decía esta frase: ‘Cuando entra un piano a la casa, entra con ella la cultura’. Este gesto viene a replicar el amor por la música y la cultura en el ambiente familiar”, explica Pablo.

Así, cuando nacieron los hijos de José y Pedro, un piano llegó a sus hogares. “Pedrito tiene dos años y uno lo ve pegado con los shows musicales cuando el tata toca, se queda mirando pegado. Un niño que debería estar jugando en la plaza, se queda pegado y puede dejar lo que sea para mirar al tata Tín. Somos demasiado apasionados por la música, hasta los bisnietos”, reflexiona Andrea. Y agrega: “El gen es fuerte”.

Para ellos, la música fue una invitación más que una imposición. “Hay que destacar el alma de profesor que tiene mi abuelo—añade Pedro—. Siempre ha tenido esa alma de mostrar y enseñar, lo mismo que uno ve en Pin Pon, el profesor Rosa o con el mismo Don Francisco, es parte de él”.

Cedida por Teatro Nescafé de las Artes

Sus personajes en clásicos programas de la televisión chilena lo convierten hoy en uno de los rostros más queridos. Así lo valoran incluso sus nietos. “Cuando era chico no podía dimensionar la magnitud de su fama, pero llegó un momento en que más grande estaba viendo la tele y era el tata, mi abuelo tocando. Era una cosa impresionante. A mi me cuidaba mucho mi abuela cuando chico, nos cuidó bastante, entonces depende llegar después a la casa del canal era impresionante. Ahí recién uno empezó a dimensionar quién es. Ahora de adulto, es una admiración infinita, un genio al piano”, recuerda José.

“Su personaje televisivo es muy mi abuelo, es decir, el tío Valentín se parece mucho a mi abuelo Valentín”, agrega. Su hermano Pablo añade: “Es demasiado correspondido el cariño de la gente, porque siempre se ha mostrado como él es. He visto que ponen en Instagram que es como el abuelo de Chile, y nosotros no podemos estar más orgullosos de eso, del cariño que le tiene la gente”.

En 2024, se le otorgó el Premio Nacional de Artes Musicales al pianista, a sus 91 años. ¿Fue un reconocimiento tardío? “Estamos muy contentos de que se haya reconocido, si fue tardío o no, tiene que ver con algo más histórico, pocas veces se le ha dado este premio a músicos populares. Entonces, esa es una representación de decir, mira, la música popular es tanto más merecedora de un gran reconocimiento”, reflexiona Pablo.

“Una vez Pedro estaba mirando y dice: ‘¡Ay que linda la gaviota del Festival de Viña!...No sé si debería contarlo (risas), y mi abuelo le dice: ‘¿La quiere?’. Ese es mi abuelo. Ese nivel de generosidad. Mi abuelo no busca esos reconocimientos, pero sí tiene un alma en pro de ciertas causas, como lo es la música popular”, destaca.

Andrea recuerda cuando su abuelo le hizo campaña a Vicente Bianchi para que obtuviera el Premio Nacional, que consiguió en 2016. “Podría haberse postulado él, pero no, eso habla de su tremenda generosidad”, indica.

“Para mí llegó cuando tenía que llegar”, interviene Pedro. “Pucha que lindo y que merecido es premiar a nuestro artista en vida, con eso me quedo yo”.

Valentín Trujillo Marcelo Segura

A sus 93 años, el músico sobrevivió a un cáncer de vejiga, por el que tuvo que ser operado de urgencia en 2004. Más allá de los conciertos y los chistes internos, la lucidez y los años de su abuelo son un cable a tierra que los hace calibrar el presente. En la intimidad de la pantalla, la conversación fluye de forma natural hacia el paso del tiempo y la manera en que el clan asimila la vejez de la figura que los une a todos.

—¿Les da temor pensar en la muerte de su abuelo?

Pedro: Inevitablemente es algo que uno de repente piensa…Está activo, está lúcido, puede hacer lo que más ama, que para él es su vida. Personalmente me concentro en disfrutarlo.

José: Nadie tiene la vida ganada, creo que uno puede llegar o salir de esta pieza, cerrar la puerta y te tropezaste te caíste, o te dio un infarto y te mueres. Por lo tanto, lo único que hay que hacer es disfrutar el momento a concho. Creo que mi abuelo es el ejemplo máximo del carpe diem, disfruta tu día pásalo increíble y haz lo que más te gusta hacer con la gente que más amas. Ese es el ejemplo que yo he tomado en mi vida, creo que el ejemplo que hemos tomado todos nosotros, y que mi abuelo nos ha traspasado. Ese pensamiento trato de no evocarlo, sino decir pucha, que afortunados somos de estar viviendo el momento y el día que estamos viviendo, que estamos reunidos acá haciendo música con mi abuelo. Eso para mí es lo máximo.

Pablo: Se nota mucho cuando él está tocando, él está completamente en el momento. Él también ha tenido sus batallas con la salud, Pedro lo sabe como doctor. Él también nos preparó mucho, en cuanto a que quizás no va a estar en el futuro. Miedo sí me da el silencio, como que esa luz que nos une a todos y que hay en las reuniones familiares… Va a estar el mueble, el piano, pero no va a sonar como suena… pero finalmente, tal como una canción que vamos a tocar este miércoles que dice ‘The song is ended’, pero la melodía sigue en el fondo. Todo lo que dejó, todas las melodías que nos dejó, siempre van a estar presentes con nosotros y finalmente, creo que eso queda para la eternidad.

Andrea: Ya lo dijeron todo, solo también decir una frase que siempre ha dicho mi abuelo, que es que él le ha sacado astillas a la vida, y así es, sigue disfrutando a sus 93 años, sacándole astillas a la vida al máximo.

Herencia se presentará nuevamente este miércoles 27 de mayo en el Teatro Nescafé de las Artes, con la participación del pianista, los cuatro nietos y Consuelo Schuster, con un repertorio que va desde el bolero, al jazz y la música chilena. Próximamente se presentarán en Villa Alemana y continúan grabando canciones para, en un futuro, lanzar otro disco.

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