Por Cristina CifuentesGAESA, el conglomerado que controlaría la economía cubana y que está en la mira de EE.UU.
“Cuba está controlada por GAESA”, dijo el secretario de Estado, Marco Rubio, el miércoles pasado en un mensaje de video en español dirigido al pueblo cubano. “Un ‘Estado dentro del Estado’ que no rinde cuentas a nadie y acapara las ganancias de sus empresas para beneficio de una pequeña élite”, aseguró.

Para el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, los problemas económicos de Cuba tienen un solo responsable: el conglomerado militar Grupo de Administración Empresarial S.A., más conocido como GAESA, que controla entre el 40% y el 70% de la economía del país.
“Cuba está controlada por GAESA”, dijo Rubio el miércoles pasado en un mensaje de video en español dirigido al pueblo cubano. “Un ‘Estado dentro del Estado’ que no rinde cuentas a nadie y acapara las ganancias de sus empresas para beneficio de una pequeña élite”, indicó el jefe de la diplomacia estadounidense.
Los dirigentes cubanos rara vez hablan públicamente sobre GAESA, que se encuentra vinculado a las Fuerzas Armadas y que maneja en las sombras miles de millones de dólares. Desde hace tiempo sostienen que esa discreción es necesaria para hacer frente al bloqueo comercial y financiero estadounidense, que complica gravemente las relaciones comerciales de la isla con el resto del mundo.
Además, no publica estados financieros ni aparece en el presupuesto estatal. Y ni la Asamblea Nacional del Poder Popular ni la Contraloría General de la República pueden auditar sus cuentas. Cuando la contralora general de Cuba admitió en una entrevista en 2024 que no conocía las finanzas de GAESA, fue despedida después de 14 años.

GAESA controla muchos de los hoteles de cinco estrellas de la isla caribeña, su puerto más grande en Mariel, su principal banco comercial, además de una amplia gama de supermercados, gasolineras y empresas de envío de remesas. Poseía activos en 2024 por al menos US$ 17.900 millones, entre ellos más de US$ 14.400 millones en cuentas bancarias, según documentos filtrados al diario Miami Herald.
Según el diario The New York Times, el conglomerado nació de la desesperación que siguió al colapso de la Unión Soviética en 1991. Sin embargo, sus raíces se remontan a la década de 1980. Raúl Castro, que entonces era ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, convenció a su hermano mayor, el presidente Fidel Castro, de que le permitiera introducir cambios en los intereses comerciales del Ejército, de acuerdo con Frank Mora, quien fue subsecretario adjunto de Defensa en el gobierno de Barack Obama.
En realidad, GAESA nació como un holding de industrias militares, obedeciendo a “una decisión de Raúl Castro de quitarle el costo del presupuesto militar al resto de la economía”, como explica Arturo López-Levy, investigador asociado del Instituto de Estudios Regionales Comparados de la Universidad de Denver.
Cuando cayó la URSS, Cuba perdió a su mayor socio comercial y mecenas financiero. El Ejército estaba en crisis y tenía dificultades para pagarles a sus soldados. Fidel permitió que los militares se hicieran cargo de sectores estatales de la economía, como el turismo, en un intento de salvar el país.
A diferencia de lo que se afirma desde La Habana, GAESA ni nació para burlar el bloqueo ni debe su opacidad a la necesidad de evadir sanciones, señala López-Levy.
Esa fue una característica que se añadió después, cuando absorbió sucesivamente a Gaviota (la empresa turística estatal), TRD Caribe (la entidad a cargo del comercio mayorista), RAFIN y BFI (que controlaban el sistema financiero) y finalmente CIMEX, la corporación de importación y exportación, que también regía el comercio minorista y en algún momento gestionó la banca y el turismo.
“CIMEX se registró fuera de Cuba, en Panamá, con el objetivo de comerciar con Cuba en formas que permitieran evitar el costo de las sanciones”, comentó el investigador a France 24.
Al principio, señalan los analistas, el experimento funcionó: el Ejército demostró ser un gestor empresarial más eficiente que otras ramas del Estado. La economía se recuperó a finales de la década de 1990, y los militares reinvirtieron sus ganancias en el país para apoyar a los hospitales, la educación y las raciones de alimentos del gobierno.
Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, exyerno de Raúl Castro, dirigió GAESA hasta su muerte en 2022. Su sucesora, la general de brigada Ania Guillermina Lastres, recibió sanciones estadounidenses a principios de este mes por parte de la administración del presidente Donald Trump.
Mientras que Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos anunció el jueves pasado el arresto en Miami de la ciudadana cubana Adys Lastres Morera, hermana de Ania Guillermina, tras revocarle su residencia permanente, al acusarla de colaborar con Cuba y representar una amenaza para la seguridad nacional.
“Morera estaba administrando activos inmobiliarios y viviendo en Florida, mientras también ayudaba al régimen comunista de La Habana, hasta que le cancelé su estatus de residente permanente”, afirmó el secretario de Estado, Marco Rubio, en su cuenta oficial de X.
El jefe de la diplomacia estadounidense, de ascendencia cubana, indicó que Lastres Morera fue arrestada el jueves y quedó bajo custodia del ICE. “No habrá ningún lugar en este planeta -mucho menos en nuestro país- donde ciudadanos extranjeros que amenacen nuestra seguridad nacional puedan vivir con lujos”, añadió.
Expertos coinciden en que la narrativa de caracterizar a GAESA como el origen de la crisis de la isla puede tener el mismo efecto de la imputación a Nicolás Maduro como supuesto director del Cartel de los Soles, que fue clave para su extracción el 3 de enero para llevarlo ante la Justicia de EE.UU., apunta France 24.
“Es la excusa que están construyendo, pero GAESA en realidad es una empresa pública cuyos grandes problemas son que no tiene los mecanismos de protección al consumidor propios de la economía de mercado que pretende emular, que actúa sin competencia, lo cual constituye un monopolio, y que un país no se gobierna como un campamento militar, pero esos problemas no se resuelven con políticas de acoso externo”, advierte López-Levy.
Jason Marczak, director del Centro Adrienne Arsht para América Latina del Atlantic Council, recordó en declaraciones a la agencia EFE que fueron cargos penales (como los que se presentaron contra Raúl Castro -de asesinato y conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses por el derribo de dos avionetas del grupo de exiliados Hermanos al Rescate en 1996- y los que podrían imputarse también a la cúpula de GAESA) los que operaron como “detonante para que las fuerzas estadounidenses entraran en Caracas en enero y extrajeran a Nicolás Maduro para que enfrentara la Justicia en la ciudad de Nueva York”.
Problemas económicos
Casi nueve de cada 10 cubanos viven en condiciones de extrema pobreza o “sobrevivencia”, estimó el Observatorio Cubano de Derechos Humanos en 2025, citado por la BBC, y este año la crisis se ha intensificado con apagones de varias horas al día y aún más escasez de alimentos, combustible y medicinas.
Aunque el gobierno cubano suele culpar a las sanciones y al embargo comercial de Washington de sus males financieros, las estrategias de inversión de GAESA también han contribuido al declive económico de la isla, dijeron analistas al diario The New York Times.
“El gobierno se queja del embargo cuando le conviene, pero luego construye hoteles como si no hubiera embargo”, afirmó al periódico Ricardo Torres, economista de la American University de Washington especializado en Cuba.

Después de que el acuerdo de 2015 entre Cuba y el gobierno de Obama restableciera las relaciones diplomáticas y relajara las restricciones de viaje, GAESA apostó con firmeza en el turismo, esperando una afluencia de estadounidenses. Al principio, la apuesta dio resultado y los estadounidenses acudieron en masa a la isla. El conglomerado -a través de la sociedad Gaviota SA- inició una racha de gastos: para 2025 había construido 121 hoteles, frente a los 56 de la década anterior, sumando 22.000 habitaciones nuevas. Según el diario El País, un 56,3% del total de los hoteles son gestionados por cadenas españolas. Entre ellas destacan Meliá, con 33 hoteles, e Iberostar, con 18. Pero el auge del turismo duró poco.
En 2016, el presidente Trump volvió a imponer sanciones y prohibió a los turistas estadounidenses visitar la isla. La economía cubana sufrió otro golpe en 2020, cuando la pandemia paralizó el turismo. Pero GAESA seguía construyendo hoteles, incluso mientras descuidaba otras partes de la economía. La industria cubana de la caña de azúcar -que en el pasado fue famosa y sirvió para financiar los primeros días de la revolución comunista- se derrumbó, a medida que el gasto gubernamental en el sector se desplomaba. En los últimos años, Cuba ha tenido que importar azúcar para el consumo interno; incluso la ha comprado en Estados Unidos.
Según las últimas cifras del gobierno, en 2024 Cuba gastó casi el 40% de su presupuesto, unos 1.500 millones de dólares, en turismo y hostelería. Sin embargo, las tasas de ocupación hotelera ese año rondaron un sombrío 30%.
En 2024, el presupuesto del turismo fue unas 11 veces superior al de la educación y la salud juntas. El gasto en educación disminuyó un 26% ese año en comparación con 2023. El hecho de que el gobierno esté gastando más en turismo mientras los cubanos carecen de lo más básico muestra hasta qué punto ha degenerado la revolución comunista, según señalan los observadores.
“La Constitución cubana dice que nosotros, el pueblo, somos los propietarios de todos los medios de producción”, dijo el economista cubano Ricardo Torres a The New York Times. “Pero no hay supervisión de las finanzas ni de las decisiones empresariales de GAESA, no hay control social”.
El año pasado, GAESA inauguró el hotel de lujo Iberostar en el edificio más alto de Cuba. Este hotel de cinco estrellas se alza sobre el horizonte de viviendas en ruinas de La Habana. Sin embargo, algunos turistas dicen que cuando lo visitan está prácticamente vacío.

“Estos militares tienen ganancias que han acaparado para cuando haya necesidad”, dijo Ricardo Zúñiga, un exfuncionario estadounidense que ayudó a negociar el acuerdo de la era Obama. “Pues bien, en Cuba no podría haber más necesidad. Entonces, ¿dónde está GAESA?”.
Quiénes son sus dueños
Identificar a los propietarios y directivos de GAESA no es tarea fácil, indicó la cadena BBC. Su estructura empresarial es extremadamente opaca, se desconoce quién copa sus órganos de decisión, carece de organigrama oficial y buena parte de sus compañías operan a través de redes societarias difíciles de rastrear.
Sin embargo, investigaciones periodísticas, filtraciones de documentos e informes de académicos que han estudiado el grupo durante años ofrecen importantes indicios sobre la élite de este poderoso entramado.
Según el investigador Emilio Morales, el poder se concentra en un reducido y selecto grupo. “No llegan a más de 15 personas. No son nombres públicos, son muy herméticos. Estos tienen asignado a cada empresa un informático, un contador y un oficial de la contrainteligencia para supervisar toda la parte contable”, indicó a la BBC, citando el testimonio anónimo de un extrabajador de GAESA.
Según Morales, el holding aprovecha el aparato militar para asegurar el control incuestionado de sus empresas y operaciones, pero quienes realmente mandan no son los generales de las Fuerzas Armadas.
“En Venezuela había muchos archipiélagos de poder: Diosdado tenía el suyo, Padrino el suyo, Maduro, Delcy, etcétera. Pero el caso de Cuba es diferente. Raúl Castro nunca quiso que los generales tuvieran poder financiero. Los generales están para el control político”, sostuvo Morales.
En este sentido, Juan Antonio Blanco, presidente de la plataforma académica Cuba Siglo 21, explicó a BBC Mundo que Raúl Castro siempre trató de “evitar que los generales se corrompieran teniendo acceso a grandes cantidades de dinero”.
“GAESA se reservó para un grupito de élite de la familia Castro y los más allegados. Hay algún que otro general, sí, pero no porque fueran generales, sino porque eran incondicionales, cercanos históricamente a la familia de Raúl Castro”, aseguró.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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